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En Jalisco, en medio de la contingencia por coronavirus, la ayuda humanitaria para los migrantes no puede detenerse

En Jalisco, en medio de la contingencia por coronavirus, la ayuda humanitaria para los migrantes no puede detenerse

Pese a la contingencia de salud por el coronavirus en Jalisco, El Refugio Casa del Migrante en el municipio de Tlaquepaque en Jalisco, sigue operando, atendiendo diariamente con ayuda  humanitaria en puerta a entre 7 y 10 personas migrantes que transitan por el Área Metropolitana de Guadalajara; así como, cotidianamente a 45 hombres, mujeres, niñas y niños quienes permanecen dentro de las instalaciones luego del anuncio de la emergencia sanitaria, algunos de éstos aguardan la resolución de sus solicitudes de refugio.

Sin embargo, aunque califican de “tranquila” la situación en la que se encuentra hasta ahora, con el paso de los días los insumos se agotan y el salario de las personas que trabajan de forma operativa e ininterrumpida en la Casa del Migrante tienen que seguirse costeando. Según explica, Heriberto Vega, Coordinador del Área de Investigación, la gran mayoría de las formas en las que se recibían donativos y recursos para el sustento de El Refugio, se han visto limitados por la contingencia.

Desde el 20 de marzo, la Casa del Migrante brinda atención humanitaria a puerta cerrada por indicaciones del gobierno y como medida de sanidad. No obstante, las autoridades en el estado de Jalisco, no se han acercado para ofrecerles algún tipo de ayuda o asistencia, frente a la posible prolongación de la contingencia sanitaria y el subsecuente desabasto de los insumos que se necesitan para seguir ofreciendo sus servicios a la comunidad migrante, deportada, solicitante de refugio en el estado, así como, en situación de calle y personas de la tercera edad con necesidades de asistencia social.

Por Dalia Souza / @DaliaSouza

El Refugio Casa del Migrante está ubicada en el municipio de Tlaquepaque en el estado de Jalisco, en la colonia El Cerro del cuatro; desde hace más de una década pasaron de tener un compromiso social con las personas que habitan la zona en la que están asentados -a través de un comedor comunitario- a ofrecen ayuda humanitaria a personas migrantes en tránsito, y recientemente, a personas con necesidades de protección internacional o solicitantes de refugio.

“Digamos que dentro del albergue la situación podríamos calificarla de tranquila. Las hermanas religiosas que están en el albergue se han ideado para realizar actividades dentro: pulseras, estropajos, figuritas de adorno, obviamente con la intención de hacer una venta y tener recursos para ir paleando esta situación” expresó en entrevista para ZonaDocs, Heriberto Vega, Coordinador del Área de Investigación de El Refugio Casa del Migrante.

Desde que las autoridades federales alertaron sobre la contingencia de salud por el coronavirus, explica Heriberto, quienes forman parte de esta casa del migrante comenzaron a poner en operación las medidas sanitarias oficiales para la atención y el recibimiento de las personas migrantes en tránsito y deportadas que llegaban a sus instalaciones.

A partir del 16 de marzo, implementaron un filtro que implicaba tomar la temperatura a los recién llegados, preguntarles sobre sus síntomas de salud y la práctica del lavado de manos; llevaron a cabo, también, el reacomodo de los dormitorios y destinaron uno sólo para la disposición y/o el aislamiento de las personas que resultasen o cumplieran con los síntomas descritos del nuevo virus:

“Lo que se estaba recomendando (medidas sanitarias), tomar la temperatura, síntomas de salud y las medidas de lavado de manos. También se hizo un reacomodo de los dormitorios, de tal manera que dejamos un dormitorio para aislamiento por si se presentaban o cubrieran los síntomas que se estaban señalando”

Fue hasta el 20 de marzo, tras la alerta local y nacional de contingencia sanitaria, que El Refugio paró de recibir a personas migrantes en tránsito y/o deportadas, así como, personas en situación de calle dentro de sus instalaciones. Después de esa fecha se vieron forzados a parar con estas atenciones y a continuar brindando ayuda en puerta, una modalidad que les permite seguir ofreciendo alimentos o insumos de primera necesidad a quienes lo necesitan, pero sin su ingreso a las instalaciones.

En el caso de las personas mexicanas deportadas de Estados Unidos que estaban atendiendo como parte de un programa federal, refiere Heriberto, éstas decidieron continuar con su camino -ya sea de regreso a sus comunidades de origen o, de vuelta a la frontera para intentar cruzar nuevamente- como habitualmente lo hacen, sin embargo, advierte que esta situación les habría tenido un poco preocupados por las noticias que advertían que el virus se había extendido en el país vecino del norte:

“Nos preocupaba principalmente el hecho de que estábamos recibiendo a deportados, eso sí nos generaba más dificultad porque eran personas deportadas, mexicanas, que estaban en Estados Unidos y la noticia que teníamos era que allá se había extendido más la epidemia. Menos mal que el programa se suspendió y las únicas personas que habían llegado deportadas permanecieron poco tiempo en el albergue. Normalmente en este programa lo que nos ha señalado es que más de la mitad de los que llegan vuelven a intentar”.

Con este tema resuelto, se dieron a la tarea de realizar un censo para identificar la situación en la que se encontraban las personas que, tras la alerta de la contingencia, habrían llegado o estaban dentro de sus instalaciones; pues, según señala el Coordinador del Área de Investigación de El Refugio, muchas permanecen por un periodo de más de diez días en el albergue, mientras que otras, deciden quedarse en el país e iniciar sus procesos migratorios. En ese sentido, lo que identificaron fue a un grupo de 50 personas, entre ellas: algunas en situación de tránsito, aspirantes a trámites migratorios, en trámites migratorios y los que están en situación indefinida; es decir, quienes aún están seguros de continuar con su camino hacia los Estados Unidos o quedarse en México:

“Para el fin de semana en el que se vieron más casos tomamos la decisión de no recibir más personas; aunque claro, esta decisión de ya no recibir más personas significó también, que las personas que se quedaban en el albergue era un grupo amplio. Nosotros nos quedamos con 50 personas dentro del albergue, casi la capacidad total del albergue y se decidió atender en puerta a las personas en tránsito. Esa es una modalidad que hemos asumido en los últimos días”.

Al respecto, manifiesta que, en el caso de las personas que permanecen en la espera de la resolución de sus procesos migratorios, tendrán que esperar por lo menos un mes dentro del albergue, ya que, según les han informado las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) estos trámites se mantendrán en pausa hasta el próximo 16 de abril, incluso, podría pasar más tiempo, precisa Heriberto Vega:

“En estos casos el Instituto Nacional de Migración nos explicó que todo lo que estaba en proceso se tienen que esperar hasta el 16 de abril por lo pronto, aunque podría alargarse más, eso significa que la gente va a durar más tiempo. Por lo menos un mes”.

De esta manera, dice Heriberto “no se deja sin atender a la gente, pero ahora no están teniendo ingreso”. De las 50 personas que permanecían en la casa del migrante, al menos cinco han decidido retomar su rumbo, por lo que, hasta el momento, permanecen dentro de las instalaciones 45 personas, entre ellas hombres (en su mayoría), mujeres y niños. A éstas se suman las 7 o 10 personas que llegan a diario a solicitar comida o insumos básicos y que son atendidos en la modalidad “en puerta”. Al respecto, advierte Heriberto, el flujo de las personas en tránsito no ha disminuido, manteniendo la tendencia de los primeros tres meses del año (entre 120 y 160 personas atendidas cada mes):

“El flujo habitual es de entre 7 y 10 personas que llegan diario, que se están atendiendo actualmente en puerta, hasta ahora no se ha disminuido. También se atiende muchas veces a personas que está en situación de calle y se suma esa población. Nosotros, por ejemplo, en enero se tienen 129 registros de personas, la tercera parte permanecieron todo el mes en el albergue. En febrero fueron 157, la tercera parte permanece en casa y la mitad de esas personas, aunque el plan es que estén tres días, nosotros estamos viendo que más de la mitad dura más de 10 días y pide un aplazamiento”.

Si bien, Heriberto Vega, califica la situación de El Refugio Casa del Migrante, como “tranquila”, es un hecho, refiere, que existen necesidades que tienen que seguir siendo subsanadas cotidianamente; por un lado, el tema de los insumos para brindar atención a las personas: alimento, aseo y servicios básicos, y por el otro, el pago a las personas que, de manera ininterrumpida, continúan llevando a cabo labores de limpieza, elaboración de comida y atención. Situaciones que representan un constante desafío, ya que, muchos de los recursos materiales y económicos que eran utilizados para abastecer estas necesidades, fueron suspendidas junto con las celebraciones eclesiásticas del templo de El Refugio, del cual depende el albergue: 

“La parroquia que es buena parte el sostenimiento del albergue pues tampoco tiene celebraciones y parte del flujo de la parroquia viene de las limosnas y los servicios sacramentales, entonces esos no se están dando y sí comprometen la situación que estamos atendiendo en términos reales, en este caso del salario de las personas que tienen un sueldo en el albergue; y los recursos se están consumiendo porque no están llegando tantos donativos. Se está haciendo uso de lo que se tenía en reserva, pero esto va bajando” añade.

Preocupa particularmente, la situación del pago de los salarios de las personas que laboran en la casa del migrante; y es que, señala, son el sustento de otras familias que requieren subsistir en medio de la contingencia:

“Nosotros estamos con la necesidad de cubrir el pago de las personas que realizan trabajo en la cocina, el aseo, quienes ayudan con las guardias para la atención de las personas migrantes. Esto también es un trabajo humanitario pero es un trabajo que sostiene familias en la atención a las personas migrantes”.

Por ahora, no han recibido “ninguna ayuda” de parte de las autoridades del Gobierno del Estado, “sólo hubo una comunicación con personas del ayuntamiento de Tlaquepaque” explica, Heriberto, mismas a las que se les solicitó apoyo para el albergue, así como, para el sustento del comedor comunitario para personas de la tercera edad de la cual depende la parroquia de El Refugio; no obstante, siguen sin respuestas o acciones hasta el momento:

“No hemos tenido una respuesta de su parte más que esta comunicación. Sí haría falta, porque al mismo tiempo el albergue está vinculado, es cercano a una experiencia de compromiso social que es un comedor comunitario, está en proceso de renovación del apoyo que requiere para atender a personas mayores. La indicación fue que también cerrara, eso hace que sea necesario buscar los recursos de otra forma, para atención a otras poblaciones que son atendidas desde esta acción social de la parroquia”.

El Refugio Casa del Migrante, lleva a cabo sus acciones acatando las medidas sanitarias oficiales requeridas; si bien, normalmente se permitía la salida de las personas que se encontraban dentro para que realizaran compras o cualquier otra actividad, ahora han tenido que establecer controles de salidas, donde determinadas personas salen, pero sólo para hacer compras de víveres.

Dentro del albergue, las religiosas han diseñado actividades para la recreación de las personas a través de materiales didácticos, manualidades o deportes, esto con ayuda de estudiantes prestadores de servicio social, agrega Heriberto:

“Lo que estamos intentando es que la vida interna sea dinámica también, que las personas estando ahí pueda esparcirse, pueda tener otro tipo de pensamientos y no sólo quedarse encerrado o varado. Tener que ser más creativos con actividades. Además de las medidas de cuidado y sanitarias que se han requerido: Si alguien presenta un síntoma se le atiende de inmediato, siguiendo todas las indicaciones”.

Próximamente, a través de las redes sociales de El Refugio Casa del Migrante se realizará una campaña de recolección de víveres y recursos económicos, por lo que, hacen un llamado a las autoridades y a la sociedad civil para que la iniciativa tenga impacto, y puedan continuarse llevando a cabo las labores de asistencia humanitaria para subsanar las necesidades esta población vulnerable en medio de la contingencia de salud por el coronavirus.

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