Defensores ambientales, la esperanza

22 mayo, 2020

Columna: La Consigna

Por Federico Gómez /@FedericoGomezMx

Hago política desde que nació el 132. 

Ilustración de portada: @vadelate

Hace unos meses, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentó el informe anual sobre el actual estado del clima; así como los riesgos e impactos relacionados al calentamiento global, tales como la crisis sanitaria de dengue en México, Colombia o Filipinas; los constantes incendios en Australia o Brasil, la temperatura récord que viven los océanos, las pérdidas masivas de hielo en Groenlandia o las sequías que generan más hambre en África; son algunos de los efectos que padecemos como consecuencia del cambio climático.

Es evidente que frente a la pandemia que vivimos “el virus tendrá un impacto económico a corto plazo, pero las pérdidas serán masivas si pensamos en el calentamiento global” dice Petteri Taalas, Secretario General de la OMM. Es una emergencia mayor. Estamos hablando de un problema de otra magnitud que pone en riesgo la vida de millones de personas en el planeta y crece con fuerza. 

Aunque organismos internacionales llamen la atención a gobiernos sobre sus compromisos ambientales, se ha vuelto de carácter urgente que éstos se aboquen, por un lado, a movilizar recursos para mitigar el calentamiento global; así como a dotar de protección a quienes defienden el territorio. De un modo u otro, los gobiernos mexicanos han quedado a deber. 

De acuerdo al último reporte de Global Whitness, el sur de Asia y América Latina enfrentan la represión más agresiva a defensores del medio ambiente. Filipinas, Colombia, India, Brasil, Guatemala y México son los lugares más peligrosos del mundo, para quienes han denunciado deforestación, actividades mineras o construcción de megaproyectos. 

En 2019, Colombia desató un día nacional de protestas debido al asesinato de la activista María Pilar Hurtado. A principios de este año la muerte de Homero Gómez, principal defensor de la mariposa monarca, nos conmocionó. Hace unos días, el asesinato de Eugui Roy, un chico estudiante oaxaqueño de 21 años que defendía especies endémicas, fue hallado con impactos de proyectil de una arma de fuego. ¿Cómo es posible que violenten a quienes defienden nuestro futuro? Es lamentable que en esto sí ocupemos las primeras planas.

La depredación del medio ambiente también se hace presente en nuestras localidades. Observamos la resistencia del pueblo de Temacapulín a la construcción de una presa que acaba con ecosistemas y recursos hídricos. Observamos a grandes capitales devastando las montañas del sur del estado, con agroindustria que despoja flora y fauna endémica. Observamos la amenaza constante al Bosque de la Primavera o espacios metropolitanos por parte de grupos inmobiliarios. La lista de resistencias en Jalisco es grande; y con ella los recientes casos de hostigamiento. 

A esos poderes que ambicionan la constante explotación de territorio, les deberá quedar claro que la defensa del mismo no nace de un capricho de intereses personales; es una respuesta que nace de la conciencia, una respuesta global que busca preservar aquello que nos permita a las nuevas generaciones construir un futuro sostenible. Para muchos, esto es demasiado tarde, para casi todos es una lección de humanidad, no podemos ser dueños de aquello que por milenios ha pertenecido a una gigantesca diversidad de especies y ecosistemas. Aprendamos a convivir: abandonar la percepción de dominio para ocuparnos del cuidado. 

La Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP26) que se pospuso a 2021 en Escocia, tiene altas expectativas sobre los compromisos, avances y propuestas que pudieran traer los países. Si bien, las acciones de todos los niveles de gobierno en México no han sido suficientes para mitigar el problema, nunca es tarde recordarles que proteger al defensor medioambiental, también permitirá preservar y rehabilitar.

A las personas nos tocará reconocer nuestros espacios, el lago que está cerca, el bosque detrás de la colonia, los cerros en medio de la ciudad, los espacios públicos sin construir o los que se pueden reforestar. Tocará saber cuál es su situación, quien lo pretende afectar y quienes lo protegen. Si bien, no todos podemos defender el territorio y el medio ambiente; sí podemos replicar el mensaje, visibilizar el conflicto o en su defecto el caso de corrupción. Nuestra consigna será exigir a la autoridad una postura responsable y no tolerar la posición depredadora que tienen algunos privados. 

Encaminemos acciones colectivas que permitan acompañar formas sostenibles para vivir. No desistir en el cuidado del bien común, condenar la impunidad. Proteger nuestro futuro, siempre.

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