“La plataforma no me da seguro social, ni nos protegen contra la COVID-19″

Resiliencia COVID-19

Desde que inició la pandemia, el comercio electrónico se posicionó como un aliado para evitar contagios.

Pedir comida y/o víveres por medio de plataformas digitales se convirtió en algo de todos los días para muchas personas, pero poco se habla de aquellos repartidores que se han convertido en parte fundamental de la lucha contra el COVID-19 al evitar que muchas personas salgan de sus casas y se contagien.

La mayoría de ellos no cuentan con medidas de protección individual porque las plataformas no se los ofrecen, además de que viven en la incertidumbre y el miedo de enfermarse al estar tantas horas fuera de casa, ya que las plataformas no les ofrecen ningún tipo de seguro social.

Por Jacqueline López / @jacqueline_lopez

De acuerdo al estudio “’Consumo en apps de comida a domicilio durante el Covid-19 en México”, basado en datos reales agregados y anónimos de más de 150 mil clientes de banca online y realizado por Estudios Fictonic, el consumo de comida por aplicaciones como Rappi o Uber Eats aumentó el 80%, lo cual también obligó a que las empresas contratarán a más socios, como desde el lenguaje corporativo llaman a los trabajadores que realizan las entregas.

Jorge Parga es uno de estos repartidores que día con día salen a buscar trabajo, pues trabajar en estas plataformas, como él mismo lo menciona: ‘’no es un trabajo fijo’’.

Para el repartidor de Rappi, que tiene más de un año trabajando en plataformas, los únicos beneficios que tiene el trabajar en una aplicación como Rappi es que puede disponer de su propio tiempo, pues la aplicación no le ofrece ningún tipo de seguro:

‘’No creo que sea una buena opción de trabajo, es mejor un trabajo fijo, porque la plataforma no me da seguro social, vacaciones, prestaciones de ley o días de descanso, ¡no tenemos nada! si me enfermo o me llega a pasar un accidente todo correría por mi cuenta’’, mencionó con tristeza.

Sin embargo, a pesar de no contar con seguro social, la plataforma tampoco le brinda el equipo necesario para evitar contagiarse de COVID-19.

‘’Recuerdo que cuando empezó la pandemia, hace un año, nos entregaron un gel y un cubrebocas, pero fue la única vez que lo hicieron, por lo que tengo que estar comprando constantemente cubrebocas y gel antibacterial, aunque considero que éstos no son suficientes para evitar un contagio”, denunció.

Jorge a pesar de no saber de ningún compañero de trabajo que haya sido contagiado por COVID-19, considera peligroso su trabajo al no poder tener los equipos de sanidad necesarios, por lo que ha tenido que tomar medidas de sanidad personales, asegurándose de siempre portar cubrebocas y llevar consigo un gel antibacterial. Además de un lavado constante de manos, al llegar a casa se quita la ropa y se baña pues tiene miedo de contagiar a su familia.

Sin embargo, reconoce que Rappi ha implementado una forma de entrega que en gran medida evita el contagio de coronavirus:

‘’les entregamos de dos maneras, ya sea que nos pongan una mesita o una charola, según como el cliente guste, por lo que el contacto no es directo con las personas a las que se les hacen las entregas, la aplicación fue la que implementó este protocolo. Los pagos normalmente son por tarjeta, y si son en efectivo dejan el dinero ahí mismo en la charola y nosotros les dejamos el cambio’’, contó Jorge Parga, quien desde la implementación del protocolo recibe menos propinas por parte de las personas a las que les entrega la comida.

El repartidor de Rappi considera que desde la llegada del coronavirus a Jalisco el trabajo para ellos se ha complicado, pues a pesar de tener más pedidos, la plataforma ha decidido pagarles menos por cada entrega que realizan.

Su meta personal es sacar al menos 500 pesos al día, pero por la pandemia tiene que entregar, al menos, 25 pedidos para cumplirla, lo que equivale de 10 a 14 horas diarias de trabajo: ‘’Antes de la pandemia nos pagaban el pedido a 30 pesos, pero ahorita el pedido nos lo pagan a 19 pesos, y ahora tenemos que trabajar más para llegar al límite de los pedidos’’, mencionó.

Y esto también se debe a que antes de la pandemia les llegaban los pedidos, iban al restaurante o a donde tuvieran que recogerlos, se los entregaban y se iban, ahora tienen que esperar mucho tiempo para poder recoger el pedido.

‘’He tenido que esperar hasta hora y media para que me entreguen un pedido, por lo que pierdo la oportunidad de hacer más entregas y de ganar más dinero…. y el dinero que pierdo, tengo que recuperarlo trabajando más horas’’, precisó.

Durante todo este tiempo, el repartidor de Rappi ha llegado a realizar entregas de hasta 12 kilómetros de distancia, entregas que considera poco convenientes, pues pierde mucha gasolina y tiempo para el poco dinero que recibe por cada pedido entregado.

Además, comentó que siempre trata de hacer las entregas lo más rápido posible,porque también tiene tiempo medido por la aplicación para recoger y entregar, por lo que ha tenido que crear estrategias para cortar camino, ya que la plataforma que no les da protección, sí los presiona mucho para realizar las entregas en tiempo y forma.

Finalmente mencionó que a pesar de ser un trabajo difícil y de mucho riesgo no hay reconocimiento por parte de las personas hacia su trabajo: ‘’Las personas nos exigen mucho, la plataforma también; sin embargo, los beneficios son pocos y los pagos muy bajos, la pandemia me afectó económicamente y en todos los sentidos”.

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Jacqueline López
Estudiante de Criminologia, criminalística y técnicas periciales. Feminista. Apasionada por contar la verdad, pedir justicia y respetar los derechos humanos.

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