Cuando las niñas maternan: Pandemia sanitaria y doméstica

Maroma

Por Emma Magdalena Oropeza De Anda e Hilda Yakelin Rodríguez López / Integrantes de Maroma: Observatorio de Niñez y Juventud

Ser niña, en México o en cualquier región del mundo, no es una experiencia homogeneizable, pero si atravesada por intersecciones comunes. “En un mundo, y un país como México, donde las desigualdades determinan el acceso a los derechos universales, ser niña es nacer con desventaja automática” según reconoce el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, (SIPPINA, 2018). No hablaremos aquí de los millones de niñas y adolescentes torturadas que, tras ser víctimas de violación, y posteriormente obligadas a gestar y a parir, se convierten en madres; sino de aquellas sometidas a violencias más normalizadas, a quienes, por diversas situaciones familiares, principalmente económicas, se les asigna el rol de “mamá chiquita”, es decir, de responsables del trabajo doméstico de sus hogares, incluyendo el cuidado de sus hermanas y hermanos.

Según SIPPINA (2018), “el 29.7% de niñas y adolescentes mexicanas dedican más de 28 horas semanales a realizar trabajo doméstico.”, por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2016), reveló: que la carga desproporcionada de tareas domésticas comienza pronto, con niñas de entre cinco y nueve años que dedican un 30% de tiempo más que los niños de su edad a realizar las tareas del hogar. Las desigualdades aumentan conforme se hacen mayores, con niñas de entre 10 y 14 años que dedican un 50% de tiempo más cada día.

El cierre de las escuelas a causa de la contingencia por Covid-19, sumado a la precariedad y precarización laboral en que se desempeñan sus padres, sus posibles defunciones y la ausencia de programas efectivos de cuidado y protección infantil, ha provocado que la responsabilidad del trabajo doméstico y del cuidado y preservación de la vida, así como de acompañamiento académico de niñas y niños recaiga con mayor énfasis en sus hermanas mayores.

La misma UNICEF (2021), señala que:

De marzo de 2020 a febrero de 2021, las escuelas de México han permanecido cerradas durante 180 días, cifra superior al promedio en América Latina y el Caribe (158 días) y el doble de la estimación global (95 días), situación que además coloca al país en octavo lugar entre los países donde las escuelas han permanecido cerradas por mayor tiempo.

Ante el necesario cierre de escuelas en aras de prevenir la proliferación de contagios, el Estado mexicano se ha evidenciado incapaz y/o desinteresado por crear programas que signifiquen un apoyo real a las familias, particularmente a las y los niños que viven en condiciones de pobreza, cuyos cuidadores primarios laboran y se ven en la irremediable necesidad de dejarles en casa sin la protección y supervisión de una persona adulta, delegando toda responsabilidad a niñas y adolescentes. Cabe destacar que:

La situación de pobreza en los hogares es un indicador muy relevante a la hora de dar cuenta del ejercicio de derechos en la infancia y, por tanto, de la posibilidad real que tienen niñas y adolescentes mujeres en sus hogares para cimentar su desarrollo para la plena autonomía. (Céspedes y Robles, 2016, p. 25).

Céspedes y Robles, (2016, p. 9) también señalan que “El resguardo del tiempo de la infancia se relaciona de forma directa con el ejercicio del derecho de la niñez al descanso y a la diversión, así como con el desarrollo de capacidades y habilidades en múltiples planos, incluidos el educativo, emocional y físico”, de tal manera que las consecuencias de la asignación del trabajo doméstico no remunerado a niñas y adolescentes durante la contingencia por Covid-19, va más allá de la violenta y precoz imposición de roles de género, pues aumenta su vulnerabilidad psicosocial a corto, mediano y largo plazo, limita su desarrollo social, emocional y físico, promueve el desarrollo de condiciones emocionales de estrés crónico, deserción escolar y riesgos de accidentes domésticos, por mencionar algunos y sin embargo a lo largo de un año no se han tomado medidas para solventar el recrudecimiento de esta tan común problemática.

Se dice que maternar es cuidar desde el amor y el respeto, desde la capacidad de establecer vínculos emocionales profundos; es proveer compañía, protección y alimento; es procurar la educación y la contención emocional de un sujeto en desarrollo; entender y aceptar que su vida depende de nuestras acciones.

Maternar es un acto político y de reconocimiento de la niñez como sujetos de protección y no sólo como sujetos de derechos. Entonces, ¿por qué asignar a las niñas como responsables de proveer un cuidado que ellas mismas necesitan? ¿No es el maternaje una responsabilidad social que debe interesarnos a todas y todos?

Este tipo de preguntas nos tendríamos que hacer al ver a nuestras hijas, sobrinas y nietas. Es necesario el llevar a cabo acciones dirigidas a tomar la responsabilidad de cuidar y proteger a nuestras niñas y adolescentes, para que al crecer ellas sepan cómo replicar una maternidad basada en un verdadero cuidado ligado al amor y no a la carga y enojo por no haber vivido su desarrollo de una forma satisfactoria.

Referencias.-

Céspedes, C. y Robles C. (2016). Niñas y Mujeres en América Latina y el Caribe. Desudas de Igualdad. Chile: Naciones Unidas.

Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. (2020). 19.5 millones de niñas, niños y adolescentes se encontraban en situación de pobreza en 2018. Nota informativa. Recuperado el 19 de octubre de 2020 de https://www.coneval.org.mx/SalaPrensa/Comunicadosprensa/Documents/2020/NOTA_INFORMATIVA_DIA_LA_NINEZ.pdf

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (2016). Las niñas dedican 160 millones de horas más que los niños, cada día, a las tareas del hogar, según UNICEF. Revisado el 12 de mayo de 2021 de https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/las-ni%C3%B1as-dedican-160-millones-de-horas-m%C3%A1s-que-los-ni%C3%B1os-cada-d%C3%ADa-las-tareas

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (2021). Foro: Niñez y Adolescencia en México – Reimaginemos. Efectos de la pandemia en la niñez y la adolescencia en México. Revisado el 12 de mayo de 2021 de https://www.unicef.org/mexico/foro-ni%C3%B1ez-y-adolescencia-en-m%C3%A9xico-reimaginemos

Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. (2018). Nacer #Niña en #México: ¿desventaja automática?. Revisado el 22 de marzo de 2021 de https://www.gob.mx/sipinna/es/articulos/nacer-nina-en-mexico-desventaja-automatica-177743?idiom=es

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