Mujeres de Montaña: una comunidad de deportistas que suben cumbres apoyadas en sí mismas

Mujeres de Montaña Guadalajara es una comunidad, un espacio seguro, de crecimiento, acompañamiento y apoyo entre mujeres que están decididas a superar cumbres y emociones juntas.

Desde hace 4 meses, sus cinco fundadoras han trabajado para incentivar en otras mujeres su pasión por los deportes de naturaleza. Y, en comunidad, han logrado escalar distintos cerros y montañas dentro y fuera de Jalisco.

Texto y fotografías por Leslie Zepeda / @lesszep2

Luz, Yadira, Bere, Evelyne y Liz encabezan la comunidad de Mujeres de la Montaña Guadalajara. Al inicio, relatan, no tenían mayor expectativa que acompañarse a subir montañas y cerros, sin embargo, cuando crearon un grupo de Facebook con el mismo nombre se sorprendieron al ver que recibieron cerca de 300 solicitudes de mujeres que querían unirse a la iniciativa.

Así comenzaron amigas de distintas edades, ocupaciones y pensamientos, a crear un espacio físico que les abrazara en su crecimiento como deportistas y como mujeres.

Ciertamente, su deseo también estuvo motivado por otros aspectos que rodean el ámbito senderista de la ciudad, así como, por la identificación de los roles de género impuestos a los deportes; principalmente, en aquellos en los que se considera “necesaria la fuerza física”. Y es que, en estos y en muchos otros, respecto a los hombres, las mujeres son minimizadas por relacionarlas con la debilidad.

De esta manera, desde su experiencia, han reconocido actos de machismo y/o misoginia en los grupos de senderismo mixtos en los que han participaron. Ellas mismas, aseguran, haber sentido un ambiente de competencia, inseguro y hostil, incluso, llegaron a enfrentarse y a ser testigas de situaciones de acoso y hostigamiento que les impidieron volver a estos espacios:

“Por eso nosotras dijimos, no queremos esto, creo que tenemos una visión muy distinta de lo que es el deporte de naturaleza y en específico la montaña. Si ellos no nos pueden dar espacios seguros, entonces nosotras los vamos a construir,” afirmaron.

4 meses de aprendizajes

Ninguna de las cinco fundadoras de la agrupación esperaba la magnitud de la respuesta que tuvieron por parte de las mujeres interesadas en aprender a subir una montaña, y de aquellas que ya tenían experiencia previa y que también querían unirse. Porque, como lo mencionan: esta es una iniciativa para todas las mujeres, sin importar su edad, localidad, nivel de condición, nada.

La primera ruta que organizaron con las nuevas integrantes fue a las cascadas “Los Azules” en Tequila, Jalisco, allí, aprendieron temas de gestión para organizar por sí mismas cada exploración. También, han acudido a la Barranca de Huentitán y a distintos parques para entrenar con las mujeres principiantes.

Uno de sus primeros logros fue subir el Nevado de Colima con una altura de 4 mil 260 metros sobre el nivel del mar (ms.n.m); a esta cumbre se sumaron otras como el Cerro del Chupinaya, el Volcán Matlalcueye y el Volcán del Ceboruco:

“Este será un espacio de reivindicación de la fuerza de las mujeres, de reapropiación de la aventura, y aprendizaje, porque acá todas aprenderemos de todas y juntas conquistaremos muchas cumbres” así es como definen uno de sus objetivos en un Post de Facebook.

Con este principio, han decidido no depender de otros grupos para ser autosuficientes en todos los sentidos, ya que su meta es que cada ruta sea creada, guiada y auxiliada por ellas mismas.

Por ello, durante el mes de julio, con ayuda de personas especializadas han realizado clínicas, una práctica en montaña y rapel, en éstas han adquirido conocimientos técnicos sobre el uso de cuerdas, aparatos de sensores y aparatos para rescatar personas, pues advierten, “han apostado por la autogestión de los conocimientos”.

Con el trabajo y aprendizaje acumulado ansían alcanzar el volcán Iztaccíhuatl, que es la tercera montaña más alta del país con una elevación de 5 mil 230 ms.n.m. Para lograrlo, esperan que todas sus compañeras terminen de entrenar y de capacitarse para estar preparadas y subir esta nueva cumbre juntas. Asimismo, para enero de 2022 planean realizar una ruta internacional en tres volcanes de Guatemala con una duración de tres días debido al nivel de complejidad.

Los logros obtenidos hasta el momento también vienen acompañados de más responsabilidades y retos como administradoras del grupo. Por ejemplo, las rutas que han recorrido hasta el día de hoy son familiares para todas, sin embargo, al menos la mitad de las rutas calendarizadas para el futuro no lo son –esto les ha impedido aventurarse a hacerlas-. Al mismo tiempo, al identificar las nuevas necesidades -en términos de seguridad- optaron por adquirir una aplicación de geolocalización que es bastante usada por otros grupos experimentados en caso de emergencias.

En cada ruta, en cada escalada pueden llegar a sumarse hasta 30 mujeres, aunque, la comunidad de Mujeres de Montaña Guadalajara -dentro de su grupo de Facebook– llega a aproximadamente 800 mujeres de distintas zonas de la ciudad y de Jalisco que acuden a sus zonas más cercanas para realizar senderismo, montañismo o en dado caso a entrenar.

De acuerdo con nivel de experiencia, las Mujeres de Montaña identifican con la letra C a principiantes; con la letra B a quienes tienen un nivel intermedio; y con la letra A, a quienes ya han realizado alta montaña.

Ambicionan llegar a ser un proyecto multidiverso, es decir, a agrupar no solamente a mujeres que practiquen montañismo, sino infinidad de deportes.

Alicia Zamora, una de las mujeres senderistas que se integró al equipo desde las primeras publicaciones en redes sociales, aseguró no dudar en acompañar a las Mujeres de Montaña a lo largo de su andar, pues ellas son justamente el espacio que buscaba. Después de dos años de practicar la caminata en la Barranca de Huentitán en grupos mixtos, buscó uno donde se sintiera segura, confiada y estuviera conformado por mujeres, algo que por meses no logró encontrar hasta que dio con esta comunidad.

“Tienes que abrazar el miedo, no te puedes paralizar”, así afronta Alicia su temor a las alturas, después de haber bajado 20 metros a rapel mientras aprender en una de las clínicas sobre rescate. Ella no se da por vencida, por el contrario, se deja animar y anima a todas sus compañeras y mujeres a empezar, continuar y finalizar.

Alicia, relata que dentro de este grupo ha encontrado un lugar para crecer y aprender:

“Aquí te puedes integrar muy fácil, te abren las puertas y aprendes muchísimas cosas porque son mujeres de todas las edades, todas las creencias, mujeres que ya tienen mucha condición, que tienen mucho tiempo practicando y todo eso te lo comparten.”

¿Quiénes conforman esta comunidad?

La historia de Mujeres de Montaña Guadalajara surgió, aparentemente, hace 4 meses, en abril de 2021. Sin embargo, su historia comenzó con la de cada una, con las tristezas, retos y encuentros que tuvieron para organizarse.

Su relato comienza a escribirse con la experiencia de una corredora que se ha enfocado mayormente en los maratones, pero también hay senderistas, montañistas y una abogada.

Evelyne Herrera

Tras su trabajo como abogada, se dedicó a dar acompañamiento a mujeres víctimas de violencia, situación que agregó preocupación a su vida, sumada a la depresión por la que atravesaba. Evelyne, comenta que encontró en la montaña y en los senderos una forma de enfocarse en lo verdaderamente importante para su vida, algo así como una vía de supervivencia.

Jamás pasó por su mente la idea de caminar durante cinco horas una inclinación, mucho menos con una mochila de equipamiento con más de 20 kilogramos de peso. Antes de que el senderismo llegara a su vida, dice, ella se consideraba débil, ahora, tras escalar cada cumbre, cada montaña, se encuentra consigo misma y con la fortaleza que consideraba perdida:

“Mujeres de Montaña Guadalajara es un espacio de encuentro entre mujeres que les gusta practicar deportes de naturaleza y también una plataforma para que mujeres que aún no practiquen estos deportes vengan, los conozcan y los practiquen. Tratando de romper con los estereotipos de género en cuanto a estos deportes que son de mucha fuerza, conocimientos técnicos, teóricos y de habilidades,” así define este proyecto Evelyn.

Esta agrupación, explica Evelyne, recibe y abraza a mujeres de todas las edades, con todas las condiciones y diversidades, sin términos o vocabularios específicos como “el feminismo”, pero sí con prácticas feministas, contestatarias y rebeldes:

“La palabra feminismo no está en el vocabulario o imaginario colectivo del grupo, pero en nuestras prácticas yo diría que somos muy feministas, contestatarias y rebeldes. Yo siempre le digo a mis compañeras que estamos haciendo historia y rompiendo paradigmas Se ha vuelto como un espacio donde contar tu historia y en el que eres escuchada y apoyada, donde te sientes conocida y reconocida por otras, porque te das cuenta que tu historia es la historia de muchas más que están dentro del grupo”.

Berenice Hernández

Bere está cerca de cumplir año y medio realizando montañismo, después de acercarse a éste en una etapa complicada de su vida. Cuenta que un día, simplemente decidió ir por su cuenta para sentirse mejor durante uno de los recorridos que tradicionalmente realizaba con su padre en la Barranca de Huentitán. A partir de ese momento, no soltó este deporte por el bienestar físico y mental que le ofreció.

Berenice, ha hecho “cumbre” como ella lo menciona, en diversos cerros y montañas del país. Ya ha escalado el Nevado de Colima en siete ocasiones, seis desde la mitad y una desde abajo, desde el pueblo. Además, subió tres cumbres Purépechas donde recorrió de 55 a 60 kilómetros aproximadamente:

“En el mundo montañero dicen que la meta no es llegar a la cumbre, la meta es bajarla. Cuando tú estás en la cumbre ahí es nada más la mitad del camino. Porque muchas veces nos equivocamos, estamos en la cumbre y nos felicitamos, pero realmente no sabemos si logremos bajar con vida, ilesos”

Sabe de lo que habla y se siente afortunada, la última vez que subió el Iztaccíhuatl llegó con una lesión en los meniscos y los tendones. Según relata, mientras cuidaba la bajada de uno de sus compañeros que presentó malestares él se desvaneció y ella al intentar asegurarlo, se quedó colgando de una pierna, la misma que la salvó de caer al voladero: “Yo volví a nacer”, refiere.

“Es muy importante este grupo porque yo he visto que a otras compañeras las hacen sentir inferiores porque en los grupos mixtos hay mucha competencia. Acá no buscamos competir, buscamos ser muchas mujeres, empoderarnos entre nosotras mismas y decir, si no puedes aquí vamos 10 más que vamos a hacer que lo logres. Todas las mujeres que estamos en el grupo somos una mujer nada más”.

Yadira Galván

Yadira es senderista, el deporte ha estado presente en su vida y al igual que las demás, comenzó a realizar rutas por su cuenta en la Barranca de Huentitán; allí conoció a personas con el mismo interés que la fueron acercando a subir diferentes cerros y montañas:

“Nunca esperamos que tuviera el impacto que ha tenido. Tampoco que ha sido un grupo tan mágico que va más allá de una actividad física. Hemos sido el descanso para algunas, la confianza, la inspiración o esperanza de algunas para volver a hacer actividades que no hacían.”

Yadira cree que no es indispensable ser profesionales, tener un equipo costoso o tener años de experiencia. Para ella, lo indispensable para comenzar son las ganas de hacerlo. Y es que, la experiencia se lo ha confirmado, pues comparte que a la primera ruta que realizaron en la agrupación asistió una niña de diez años y una mujer de 60, ahí le quedó claro que no hay limitantes físicas para subir una montaña.

Sobre todo, precisa Yadira, porque cada una de las integrantes de esta agrupación abren su conocimiento para toda la mujer que así lo quiera.

“Porque somos mucho más organizadas, solidarias, empáticas. Realmente cuando hay una finalidad cordial y con una causa sincera el apoyo es distinto”, comparte su experiencia luego de haber observado la participación del equipo durante una ruta al Nevado de Colima.

Elizabeth Vázquez

Ella es corredora y senderista. Desde hace seis años comenzó su vida deportista corriendo cinco kilómetros hasta lograr correr un maratón -alrededor de 42 kilómetros-, aunque sus planes a futuro están puestos en un ultramaratón

Liz, como la conocen sus amigas de montaña, no estaba acostumbrada a convivir con mujeres, más allá de su madre y abuela no lo hacía. Por ello, Mujeres de Montaña Guadalajara, significa para ella brindarse a sí misma la oportunidad de convivir y conocer a cada compañera. Además, cree que han desmentido el estereotipo de que los hombres son quienes cuidan a las mujeres, por el contrario, ellas son las que se cuidan en cada ruta.

“Un espacio seguro donde todas pudiéramos expresarnos, ser nosotras mismas, sin que nadie nos cuestionara nada y simplemente por el gusto de estar juntas para ser nosotras porque entre mujeres podemos hacer muchísimas cosas de las que nadie se imagina. Nunca imaginamos juntarnos más de diez y la primera vez que salimos fuimos 30 mujeres”.

Su preparación mental para subir también es importante: lo primero que hace es pedirle permiso a la montaña, pedirle con mucho respeto que les permita acceder a ella y, segundo, tener la voluntad de cumplir con el reto que implica subir y bajar cada cumbre.

“Yo siempre he dicho que hacer montaña es algo más mental que físico. Hacer montaña para mí es más voluntad que físico,” menciona Elizabeth

No quiere decir que sea sencillo, ella sabe que también se requiere preparación previa, como estar en constante actividad física que incluya la alta montaña, e incluso, equilibrar su alimentación y, en su caso, no consumir carne para que su cuerpo no se desgaste de más en su digestión.

Luz Rea

Hace cerca de ocho años se ha dedicado al atletismo como corredora de carreras. Como todas sus compañeras su punto de encuentro con el senderismo, y entre ellas mismas, ha sido la Barranca de Huentitán, donde llegó con la idea inicial de conocer gente que corriera en cerros para unirse. Aunque lo que obtuvo en el transcurso de esa búsqueda fue la amistad de Bere, Liz, Yadira y Evelyne:

“Yo por acercarme a la barranca, por buscar personas o lugares para seguir corriendo, entonces me topé con esto y reconocí las ganas que tenía de ir a la montaña” cuenta.

Sin buscar el espacio que han creado en Mujeres de Montaña, Luz ha encontrado un sitio de crecimiento mutuo al lado de las mujeres que lo integran. Para ella no existía diferencia entre los grupos mixtos y los separatistas, hasta estos meses de trabajo entre compañeras en el que se dio cuenta de que sí es necesaria la creación de estos espacios seguros:

“Lo veo en todas las chicas, al sentirme parte de ellas y poder escucharlas. la necesidad que yo he visto en el grupo, por los comentarios que yo escucho, es que se sienten en un lugar ahora sí seguro, solamente de mujeres donde no existe energía pesada”.

Luz asegura que además de ser un lugar seguro para la diversidad de mujeres que existen, también es un espacio para apoyarse entre todas. La sororidad y la ayuda van desde el préstamo del equipo necesario a alguna compañera, hasta reunir dinero entre todas para que quien lo necesite consiga escalar sin impedimento alguno.

Para contactar a Mujeres de la Montaña puedes acceder a su página oficial: https://www.facebook.com/Mujeresalascumbres

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Leslie Zepeda
Periodista y fotógrafa feminista. Forma parte de CUCiénega Fem.

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