“Quemamos todo, hasta el miedo, porque por milenios fue lo que más tuvimos”: LASTESIS

Después de la creación del performance Un violador en tu camino, la cual marcó uno de los momentos más emblemáticos del feminismo actual, la colectiva LASTESIS escribió el libro Quemar el miedo.

A través de un diálogo con la escritora mexicana Alma Delia Murillo y las integrantes de la colectiva chilena dieron testimonio de su lucha contra la violencia y la opresión machista que día a día viven niñas y mujeres en todo el mundo.

Por Samantha Anaya/@Sam_An16

Uno de los temas más abordados en el libro Quemar el miedo, escrito por la colectiva feminista LASTESIS, es la negativa de los Estados latinoamericanos a garantizar a las mujeres el derecho a decidir sobre su propio cuerpo.

En la presentación realizada durante la sexta edición del Hay Festival Querétaro; ahí Sibila, integrante de LASTESIS comentó: “Por ello, debemos insistir e insistir que nuestro cuerpo es nuestro, lo cual termina, incluso, por parecer absurdo”.

La demanda por exigir el derecho al aborto seguro, legal y gratuito ha sido uno de los temas que encabezan la lucha del feminismo contempóraneo, el cual ha tardado décadas en ser aprobado en diversas partes de Latinoamérica.

“Carecemos de un derecho que ni siquiera tendríamos que exigir, y por salir a exigirlo somos agredidas y comparadas con unos de los eventos históricos que generó uno de los crímenes de lesa humanidad más terribles: los nazis. También nos comentaban cosas como ‘ojalá las violen’, todo por exigir un derecho tan fundamental que nos cuesta creer que aún no lo tenemos”.

La interrupción legal del embarazo es el único procedimiento médico que se niega tomando como referencia en cómo es que se llegó a esa situación: si una persona ha fumado toda su vida, si le ha dado cáncer, si tiene un tratamiento; si alguien practica una acción peligrosa y termina por hacerse daño, también si tiene acceso a atención médica sin condición alguna; sin embargo, si una mujer tuvo relaciones sexuales y quedó embarazada, se tiene que aguantar.

Las consecuencias de un embarazo no planeado y -en algunos casos- a temprana edad suelen ser mayormente para las mujeres, ya que los hombres pueden “borrarse” muy fácilmente una vez que el bebé ha nacido.

Las personas que se posicionan en contra del aborto comentan que la razón por la que es el único procedimiento que se niega según se haya llegado a esa situación es porque se trata de un procedimiento en donde se “atenta contra la vida de un ser humano”.

No obstante, en los procedimientos in vitro hay muchos “seres humanos” que son desechados diariamente; es decir, óvulos fecundados.

“La gente no protesta en esas clínicas de fecundación in vitro, porque lo que en realidad quieren es regular los cuerpos de las mujeres, no les importa los fetos. Una vez que intenta explicar por qué están en contra del aborto terminan aclarando que lo único que quieren es regular los cuerpos de las mujeres”.

Al respecto, Alma Delia Murillo agregó que si el feto que tanto defienden las y los “pro vida” se convierte un obrero al crecer “se vuelve una merma social, ignorada por un sistema capitalista en donde no importa la dignidad ni la calidad de vida de las personas”.

Al mismo tiempo, la escritora cuestionó dónde están aquellas personas que defienden y “se interesan” en “salvar” la vida de los fetos, en medio de un contexto donde tantas niñas y niños han quedado huérfanas y huérfanos por la COVID-19, por el narcotráfico y por los feminicidios.

En cuanto a este mismo derecho, las integrantes de la colectiva LASTESIS cuestionaron que si bien en algunas partes de América Latina, el aborto ya es legalmente reconocido como un derecho (como en el caso de Argentina) “tenemos que estar atentas a que todos los derechos que hemos tenido que arrancar de uno en uno no nos los quiten, porque el hecho de que ahorita los tengamos no significa que los vamos a conservar”.

Una situación que ejemplifica este punto es lo que actualmente está pasando en Texas.

Desde 1973, gracias al fallo a favor de la Corte Suprema en el caso Roe contra Wade, el aborto es legal en todo Estados Unidos, lo que siginifica que el aborto es legal incluso después de las 12 primeras semanas de gestación.

Pese a ello, el pasado 2 de septiembre de 2021 en el estado de Texa entró en vigor una ley aprobada y firmada por el gobernador desde el mes de mayo y, posteriormente, aprobada por la Corte Suprema que prohibe el aborto después de las 6 primeras semanas de gestación, incluso en el caso de insesto y de violación.

Esta ley también da la facultad a los civiles -ya sean de Texas o de cualquier otro estado- de denunciar a las mujeres que quieran abortar y a las personas que participen o faciliten la interrupción voluntaria del embarazo, ya sea familias, amigos o personal médico. De ganar la denuncia la persona que la presenta podría ganar 10 mil dólares, por denunciar a una mujer que aborta o a las personas que la ayudaron.

Así mismo la legislación impide que las mujeres puedan abortar después de las seis semanas de gestación, lo cual es una clara violación a derechos humanos, ya que muchas de las mujeres en esta situación ni siquieran saben que están embarazadas hasta las 6 semanas, momento en que ya no van a tener la aportunidad de interrupir su embarazo de manera legal.

Esta situación no es un caso aislado en Estados Unidos: más de 20 estados han propuesto modificaciones y solicitudes para prohibir el aborto de alguna manera, respaldado por autoridades conservadoras, grupos religiosos y personas “por vida”.

“Por todo esto, tenemos que estar vigilantes para que no nos quiten los derechos que tanto nos han costado conseguir. Y aun así se preguntan por qué estamos tan enojadas”, comentaron LASTESIS.

El uso del cuerpo femenino en el capitalismo

Otro de los temas que toca el libro es la explotación e hipersexualización del cuerpo de las mujeres en la industria del cine, en la música y en la publicidad.

“Todo esto está bien visto, porque nadie le dice que no al dinero, y en un sistema patriarcal más uno capitalista, las mujeres somos cosificadas y mostradas como productos de consumo, tal y como vendes una cerveza”, sentenció Paula, integrante de LASTESIS.

Respecto al llamado impuesto rosa, las integrantes de la colectiva plantearon lo absurdo que es que por el hecho de “poner un producto en color rosa te está costando el doble que uno ‘para hombres’. El varón, con tal de controlarte, te va a decir que te vendas al capitalismo”.

¿Cuál es el siguiente paso para las resistencias feministas?

Las defensoras de los derechos de las mujeres comentaron que lo más importante que se ha logrado en los últimos años, es el hecho de que todas estas conductas y acciones de violencia machista ya se están cuestionando. Por ejemplo, en el caso de la violencia sistémica que viene desde el capitalismo, “han surgido formas de mercado independiente, como las chicas que fabrican y venden toallas hechas de tela”.

En términos de organización, las redes feministas en América Latina han crecido, lo que genera redes de apoyo y acompañamiento para todas niñas y mujeres, pues “día a día todas somos violentadas de alguna manera”.

También, expresaron la necesidad de que el feminismo interseccional siga creciendo en la región, ya que “esta lucha es de todas aquellas personas que se identifican como mujeres, y ya que los contextos de violencia son múltiples también el feminismo debe de ser diverso”.

En cuanto a los comentarios de personas que dicen estar en contra de las “marchas feministas que se salen de control”, Dafen, también integrante de LASTESIS, aseguró que el rayar un monumento no se compara con la violencia patriarcal que viola los derechos de las niñas y las mujeres e, incluso, que al año termina con la vida de miles de ellas.

Tan sólo en Jalisco, desde 2015, las autoridades del estado han acumulado casi 80 mil carpetas de investigación por delitos cometidos contra mujeres. Del mismo modo, de enero a marzo de 2021 fueron asesinadas 41 mujeres de forma violenta y, por lo menos, fueron cometidos cinco feminicidios en la Zona Metropolitana de Guadalajara en las horas previas a las marchas del 8 de marzo de este año.

“La gente respeta los monumentos, pero no respeta la vida y mucho menos las marchas para exigir que se haga justicia, eso es muy irritante”, señaló una de las integrantes de LASTESIS.

Ante un contexto en el que no se respeta la vida de las mujeres y en donde causa más enojo que se exija justicia a que diariamente sean asesinadas y violadas más niñas y mujeres, las integrantes de la colectiva feministas señalaron que un punto crucial para seguir resistiendo es tener mucha paciencia, así como problematizar y visibilizar las diferentres formas de lucha que han surgido ante las múltiples formas de violencia contra las mujeres.

Finalmente, las activistas añadieron que lo que también se busca son los cambios culturales, ya que todas las formas de violencia contra las mujeres vienen desde comportamientos que son vistos como “normales” y son, claramente, aceptados y justificados.

“No podemos retroceder, siempre tenemos que apostar por ir adelante. No vamos a volver al silencio y a callar todos los tipos de violencia que son cometidos contra nosotras. No descansaremos hasta que desaparezca por completo el patriarcado. Quemamos todo, hasta el miedo, porque por milenios fue lo que más tuvimos: miedo”.

Interpretación de “Un violador en tu camino” en el centro de Guadalajara, Jalisco (Foto: Ximena Torres).

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Samantha Anaya
Amo pasar tiempo con mi persona favorita: mi mamá. Considero que el ser periodista implica hacer un compromiso con la verdad, la justicia, la empatía y, sobre todo, con las personas.

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