En materia de seguridad, las mujeres no importamos

Desde Mujeres

Por Lucía Almaraz / @DraLuciaAlmaraz / @DesdeMujeres

Recientemente se dio a conocer la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, con reporte del último cuatrimestre del año 2021, en el que reflejan datos que no representan ninguna sorpresa, ni para el Jalisco ni para la Federación, particularmente en lo que corresponde a la afectación de la inseguridad a las mujeres y su impacto en la vida diaria.

En esta edición se proporcionaron datos relativos al acoso personal y violencia sexual y se estima que, durante el segundo semestre de 2021, 13.5% de la población de 18 años y más fue víctima de acoso personal y/o violencia sexual. En el caso de las mujeres este porcentaje fue de 20%, mientras que en hombres fue de 5.5 por ciento. Por supuesto este dato nos debe llamar la atención especialmente porque somos las mujeres las mujeres mayormente acosadas frente un porcentaje menor al que sufren los hombres.

Otro dato que arrojó esta encuesta refleja que, en diciembre de 2021, 70.3% de las mujeres tuvo una percepción de inseguridad, mientras que 60.2% de los hombres lo percibió así. Por supuesto que estes dato refleja como la inseguridad nos impacta más a las mujeres, ese 10.1% más representa la ausencia de una política criminal dirigida a las mujeres del cual su objetivo debe ser el diseño de políticas dirigidas particularmente a las mujeres, frente a la violencia que vivimos a diario en el espacio público, pero también en el privado.

Respecto a la percepción de inseguridad en espacios físicos específicos por sexo, en diciembre de 2021, 81.9% de las mujeres manifestaron sentirse inseguras en los cajeros automáticos localizados en la vía pública y 74.8% en el transporte público, mientras que 71.1% de los hombres manifestaron sentirse inseguros en los cajeros automáticos localizados en la vía pública y 64.2% en el transporte público. De nueva cuenta nos encontramos con porcentajes en los que se refleja una distinción clara entre la percepción de inseguridad de mujeres y hombres, por supuesto los porcentajes son más amplios en los que respecta al tema de mujeres.

Pero ni que decir de las mujeres que habitan el municipio de Tonalá, ya que según lo arrojado por ENSU, es una de las tres ciudades con mayor porcentaje de población de 18 años o más que reportó haber tenido conflicto o enfrentamiento con un 61.7%

Previo a este cuarto reporte de la ENSU, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) coloca a Jalisco como la tercera entidad con más feminicidios en el país, solamente superada por Veracruz y Estado de México. Al realizar un análisis sobre el periodo 2013 al 2021, se detectó que se registró un feminicidio en al menos 67 municipios del estado de Jalisco, es la zona metropolitana la que acumula un 74% de los casos, particularmente Tlaquepaque, Tlajomulco, Zapopan y Guadalajara, y son precisamente estos municipios los que cuentan con una mayor incidencia en feminicidios a nivel nacional.

Y aunque el feminicidio es la máxima expresión de violencia a la mujer, normalmente el delito previo a este es la violencia familiar, tipo penal que también registra una alza histórica, con 23 mil 909 lo que se atribuye principalmente al aislamiento y con ello el confinamiento derivado del COVID-19; sin embargo, debemos ser enfáticas el mencionar que es precisamente este factor de la pandemia lo que deriva a exista una cifra negra importante tratándose de este delito en particular, ya que no existen ni las condiciones ni incentivos institucionales para que una mujer acuda a presentar la denuncia al Centro de Justicia para Mujeres en donde tardan de 8 a 12 horas para ser atendidas y durante ese tiempo tienen que ausentarse de su hogar, invertir en transporte, comidas entre otros rubros para acceder a la procuración de justicia en Jalisco, con la incertidumbre de que no se investigue o peor aún se le revictimice.

No solo incrementaron los delitos contra la vida o la integridad física, también los relativos a la libertad sexual, especialmente el delito de violación con un 28,1 % entre 2020 y 2021, con 21 mil 189 carpetas de investigación, esto solo es otro reflejo de la brutal violencia machista.

Recordemos que a partir de 2017 desapareció el Programa Nacional para la Prevención del Delito (Pronafed) y luego se eliminó el Fortalecimiento del Desempeño en Materia de Seguridad Pública (Fortaseg) en 2021. Sólo quedó en pie el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP), aunque también ha ido disminuyendo desde 2010. Para 2022 su monto propuesto es de 8.0 mmdp, similar al observado desde 2017 pero inferior a su máximo de 13.4 mdp de 2001. De hecho, es incluso menor en 17% (1.6 mmdp) al promedio de 1999 a 2021 (9.6 mmdp).

La desaparición del Fortaseg para el ejercicio fiscal 2021, por su parte, acabó por desmantelar las estrategias de fortalecimiento de la seguridad de los municipios más afectados por el crimen. Hasta 2020 dio recursos por 4.3 mmdp a 286 municipios, los cuales se destinaban a comprar patrullas, chalecos antibalas, uniformes, municiones, pagar controles de confianza de policía y equipamiento en general para las fuerzas de seguridad (México Evalúa, 2021)

Como podemos darnos cuenta no sólo desaparecieron recursos económicos importantes para los estados y municipios, sino que el único fideicomiso vigente se ha visto disminuido presupuestalmente hablando, pero de este análisis y concatenándolo con el tema de mujeres, por supuesto no existe ninguna acción o estrategia dirigida a la seguridad de las mujeres, por lo que la “seguridad” que nos proporciona es una seguridad carente de perspectiva de género.

En lo que respecta particularmente al vínculo entre la mujer y la seguridad pública es evidente que el fenómeno de la criminalidad impacta de manera diferente a las mujeres, los delitos que se cometen en su contra son bajo la comisión de violencia extrema, según la propicia incidencia delictiva que prevalece por lo menos desde hace una década, es por ello por lo que la estrategia en materia de seguridad pública debe redireccionar sus estrategias en la protección de la mujer.

En cuanto a los modelos de prevención al delito, deben diseñarse bajo la perspectiva de género y considerando el contexto y roles que juega particularmente la mujer frente al fenómeno de la inseguridad, enfocados a estrategias en las que las mujeres participen activamente en su autocuidado y generando certidumbre de seguridad en ellas.

Se advierte que existen pocos estudios en los que exista evidencia sobre los datos cualitativos sobre la situación que viven en materia de seguridad en nuestro país, nos corresponde entonces a las generadoras de conocimiento realizar análisis profundos sobre la relación estrecha que existe entre la violencia, la mujer y el incremento de delitos relacionados con el rol femenino.

Resulta necesario visibilizar la problemática del aumento de agresiones a mujeres en todos sus contextos ya que la lucha de la igualdad de los derechos mujer ahora ha cambiado radicalmente, existe un antes del 9 de marzo de 2020 y un después, ya que las manifestaciones de las mujeres nunca fueron tan llenas deseo por México igualitario y libre de violencia hacia la mujer.

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