¿De qué sirvió que Guadalajara fuera Capital Mundial del Libro?

Tras un año del nombramiento de Guadalajara Capital Mundial del Libro, la perla tapatía le otorgó el reconocimiento a Accra, capital de Ghana, pero de qué sirvió haber recibido este distintivo, cambió algo en la capital de Jalisco.

Por Rodrigo Estrada / @rorromantico_ 

El cuatro de noviembre del 2020 se anunció en un comunicado por la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, y por recomendación del Comité Consultivo de la Capital Mundial del Libro que Guadalajara sería la Capital Mundial del Libro a partir del 23 de abril del 2022 hasta el 23 de abril del 2023. Hecho que se sumaba al reconocimiento de Guadalajara como Ciudad Creativa otorgado por la misma UNESCO desde 2017. 

El programa que propuso Guadalajara como Capital Mundial del Libro está enfocado en tres ejes de acuerdo al portal de la UNESCO: la recuperación de espacios públicos mediante actividades de lectura en parques, la vinculación social a través de talleres de lectura y escritura para niños, y el fortalecimiento de la identidad de barrio mediante las conexiones intergeneracionales, narración de cuentos y poesía callejera. 

Pero, ¿realmente se cumplió el programa que Guadalajara planteó en un inicio?

El pasado 17 de abril de 2023 se publicó en el portal del municipio de Guadalajara el informe que entregó Pablo Lemus a la UNESCO en París, Francia; ahí expuso las conclusiones de Guadalajara como Capital Mundial del Libro. 

El alcalde Lemus destacó que el programa fue utilizado para impulsar el desarrollo del municipio y como una herramienta para el impulso de una cultura de paz. Con la participación de sociedades civiles, actores de la academia, e iniciativa privada, se logró el desarrollo de más de dos mil 600 actividades, en donde, según informa el  gobierno, participaron más de dos millones de personas que acudieron a presentaciones, actividades, talleres, encuentros literarios, ferias, entre otros. 

A raíz de ello, Martín Solares, escritor y gerente del programa Guadalajara Capital Mundial del Libro, menciona que por años Guadalajara solicitó el nombramiento del programa, y que hace tres años la capital de Jalisco presentó un proyecto que ganó por unanimidad, pese a ello, con el cambio de gobierno durante el nombramiento, los nuevos responsables buscaron proyectos y coordinadores que pudieran hacerse cargo de la responsabilidad. 

“Me pidieron un proyecto de fomento a la lectura, les pareció el más adecuado y me invitaron a ser gerente del programa”, declaró el escritor. 

El gerente del programa afirmó que la recepción por parte del gobierno, de las universidades y de la iniciativa privada fue  buena, con una respuesta estupenda. También menciona que la participación de los ciudadanos fue  entusiasta y que ha sido un placer recibir a tantas personas en la fiesta literaria, así como ver a más personas leyendo.  

La forma en la que se eligieron las universidades para que los escritores fue mediante las propuestas  que se hicieron al Comité Técnico del programa Guadalajara Capital Mundial del Libro, tal fue el caso del ITESO. 

A las universidades con el transcurso del programa fueron añadiendo secundarias, primarias u otros institutos que fueron abriendo las puertas a las y los escritores, además de que se propuso desde un inicio que los autores visitarán instituciones de acción social. 

Sin embargo, Mónica Márquez, directora de la Biblioteca del ITESO y miembro de la asociación civil Letra Uno, menciona que pese a que se realizaron 267 actividades, en torno al programa Guadalajara Capital Mundial del Libro, tanto para la comunidad universitaria, así como para personas externas al instituto,  desde un inicio hubo mucha desorganización ,e incluso, una estructura muy poco clara, pues  los primeros seis meses todo  fue un caos  porque lo que se prometió no se hizo, y no todos los compromisos por parte de las instituciones se cumplieron en la primera fase.

Asimismo, Mónica Márquez menciona que el programa realmente se centralizó y sólo se ocupó de los espacios alrededor del centro histórico de Guadalajara, siendo que en la idea inicial se buscaba ir a otras colonias que, al final,  no vieron la luz para las actividades de la promoción de la lectura. 

“El programa dio por hecho que en las actividades bastaba con que un escritor de renombre, un magistrado, diera una charla y con ello las personas se volvieran lectoras”, juzgó la directora de la Biblioteca del ITESO. 

Pese a la critica hacia la estructura del programa, la directora de la Biblioteca del ITESO también mencionó que a partir de la FIL se comenzó a notar una mayor organización, y que el programa incluso tomó más fuerza, con actividades más orgánicas, más audiencia y más participación; lo que se prometió al inicio se empezó a ver, a cumplir y se mejoró muchísimo.

Además,  considera que Guadalajara Capital Mundial del Libro no fue un proyecto dirigido para toda la ciudadanía tapatía, pues desde un inicio fue planeado para un grupo muy selecto, nunca se abrió una convocatoria para la planeación colaborativa a la experiencia de todos los actores de la lectura que están en Guadalajara.

“Hicieron el primer planteamiento, solo una, un grupito no muy muy cerrado y luego lo plantean para que todos colaboren y entonces, en esa lógica sigue siendo, creo yo, pensado principalmente para un grupo, un tipo de grupos que hay en Guadalajara, no para toda Guadalajara, no, hay zonas que nunca fueron tocadas por el programa”, criticó Mónica Márquez. 

Aunque existen críticas al programa y su gestión, Martín Solares considera que fue excelente, calificandolo como un 20 de 20, mencionando que el esfuerzo de los actores durante todo el año logró que en la ciudad se incrementara la vida literaria, que la gente tuviera acceso libre a eventos de magnifica calidad; conferencias abiertas al público, la participación de 300 personas en talleres gratuitos y “con los mejores maestros al alcance”. 

Además, el escritor asegura que tan sólo en los eventos que su equipo coordinó, se alcanzó la cifra de seis mil personas en doce meses. Para el coordinador,  en comparación con otras ciudad, Guadalajara Capital Mundial del Libro se distinguió por su intención de sembrar algo que fructifique a largo plazo; los talleres y conferencias, y que incluso se pretende que algunos de los proyectos, que demostraron beneficiar a la comunidad, se conviertan en políticas públicas, como el caso de las escuelas anfitrionas o el apoyo a editoriales independientes de la ciudad. 

El primer desafío general que Guadalajara enfrentó, en palabras del gerente del programa, fue adaptar cada uno de los siete proyectos hasta que los gastos implicados representaron una cantidad sensata para el Ayuntamiento y quienes estaban involucrados, aunque sin perder la calidad que pretendía ofrecer a través de los programas. 

“A nivel personal, el reto más grande fue la morosidad del aparato burocrático del gobierno de Guadalajara. Entre las órdenes de los mandos superiores y el escritorio del último encargado de autorizar los pagos pendientes, hay muchos meses perdidos”. 

Igualmente, Solares reconoce la buena voluntad de Pablo Lemus, y de su segunda al mando, Andrea Blanco, pero que a muchos funcionarios menores se les olvida que están ahí para que los proyectos se realicen. A raíz de ello enjuicia que en este proyecto, a pocos les importó que el ayuntamiento cumpliera o no con su palabra empeñada a los colaboradores, y que quienes dirigieron el programa con frecuencia tenían que hacer que las cosas ocurrieran con sus propios ahorros, esfuerzos, ingenio y recursos. 

“Otro inconveniente que no es de carácter menor: la mentalidad de los burócratas. Ninguno te perdona que les pidas que hagan su trabajo de modo responsable, aunque lo hagas del modo más diplomático posible, y mucho menos que cuando ellos fallan, pidas ayuda a sus superiores: sienten como una afrenta que exhibas su impericia o ineptitud, y es cada vez más difícil trabajar con ellos, que van acumulando rencores y envidias. Los menos sensibles insisten todo el tiempo: “hay que respetar el ritmo del gobierno”, pero si así fuera el programa GCML no se habría llevado y estaríamos esperando aún la autorización para organizarlo todo.  Creo que el gobierno de Guadalajara aún puede encontrar maneras más eficaces de servir a sus habitantes y a sus colaboradores implicados en el área cultural”, declaró Martín Solares. 

Entre disputa y falta de transparencia

A raíz de la  discordia entre el gobernador y la Universidad de Guadalajara (UdeG), desde la primera junta de todas las instituciones involucradas en Guadalajara Capital Mundial del Libro  se hizo patente que cada quien deseaba marchar por su lado, por lo que se avanzó en tres líneas paralelas: Gobierno del Estado, UdeG y Gobierno de la ciudad. Pero gracias a que las instituciones están hechas por personas que realmente aman la literatura y comprenden su importancia, y gracias a cierto ánimo competitivo entre funcionarios, según el gerente del programa, el resultado benefició a los habitantes de Guadalajara. 

Para Solares, la recepción fue ampliamente favorable, e incluso menciona que basta con consultar las notas a nivel nacional e internacional para darse cuenta de ello; sin embargo, el medio local Mural publicó una nota en donde se menciona la falta de transparencia en torno al programa, así como el adueñamiento de Guadalajara Capital Mundial del Libro por parte de Martín Solares y José Luis Coronado en declaraciones de Mario Baltazar Ochoa, músico y escritor, quien afirma haber realizado varias solicitudes de transparencia para aclarar el ejercicio de los recursos en el programa. 

“Sólo una periodista local realizó periodismo sesgado, buscando denigrar cualquiera de los esfuerzos que tantas personas e instituciones hicieron de modo conjunto, y uno o dos individuos en las redes sociales, y prácticamente pedía mi linchamiento por ser un colaborador foráneo”. 

Por su parte, Teresa Gutiérrez, profesora del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y escritora, considera que el programa contó con actividades bastante fructíferas y que quizá en otro contexto no habría podido asistir a charlas de grandes escritores como fue el caso de Alessandro Baricco o Bernardo Atxaga. Sin embargo, considera que fue algo bastante elitista y que se convocó a lo consolidado y no a lo nuevo. Tere considera que no hubo participación de nuevos escritores, ni espacio en donde escuchar las nuevas propuestas o lo que están haciendo ahora mismo los jóvenes pese a que hay mucha producción por parte de ellos. Así como no hubo espacio para las editoriales verdaderamente marginales, que son una opción para que esos desconocidos puedan publicar. 

Según el portal de GCML, se apoyó a las editoriales independientes con la participación de al menos 18 editoriales de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) en actividades desarrolladas en el estand de Capital Mundial del Libro en la Feria Internacional del Libro 2022.

El programa de Guadalajara como Capital Mundial del Libro consistió en: 

  • 30 festivales, encuentros, jornadas y ciclos que permitieron crear redes de comunicación en la ciudad.
  • 30 ferias del libro en las que destacan la edición 53 y 54 de la Feria Municipal del Libro de Guadalajara (la más antigua a nivel nacional).
  • 28 conferencias magistrales.
  • 32 visitas a universidades.
  • 15 diálogos en escuelas de educación básica. 
  • 20 buzones literarios para el intercambio de libros. 
  • 86 puntos de internet gratuito para descargar más de 13 mil títulos gratuitos. 
  • La participación de 50 escritores nacionales e internacionales.
  • El programa “Construyamos historias” se dió en 44 colonias.

¿Qué hay de los recursos? 

El gobierno municipal de Guadalajara destinó 100 millones de pesos para el programa. También se realizó el mantenimiento de cinco bibliotecas municipales con acciones como rehabilitación de la infraestructura. La inversión global fue de más de dos millones 400 mil pesos. 

Asimismo, Mónica Márquez  mencionó  que considera que la inversión del programa fue  algo desproporcionada, y que además no ve tan claro lo que se dice que se gastó; porque muchas de las instituciones que formaron parte del programa, como es el caso del ITESO, autogestionaron las actividades que realizaron, y que gran parte del presupuesto se fue en actividades organizadas por la Universidad de Guadalajara. 

Además de ello, Márquez considera, como promotora de la lectura, que el programa fue un programa pensado para los lectores y no para los no lectores; la directora de la biblioteca del ITESO considera que la lógica de llevar libros y regalar libros no es realmente un impulsor de la lectura, en donde de hecho hubo un gran gasto para la compra de libros a regalar, estrategia que considera, no sirve de nada. 

Aunado a ello, Tere Gutiérrez considera que no debemos juzgar sobre la inversión que se realizó por parte del gobierno, pero que es natural que haya una desconfianza en torno a los recursos utilizados. 

“¿Esos 100 millones verdaderamente fructificaron? ¿Estuvieron bien invertidos? ¿Verdaderamente fueron los 100 millones los que estuvieron ahí? ¿O hubo partidas para otras partes? Pues no sé, a mí se me hace un tema muy escabroso y no quiero juzgar, pero somos muy desconfiados”, precisó  la profesora del ITESO. 

Y ahora… ¿qué? 

En la declaratoria de clausura de Guadalajara como Capital Mundial del Libro que se llevó a cabo el sábado 22 de abril del 2023, el presidente Pablo Lemus Navarro concluyó el programa de actividades en las que por un año participaron más de dos millones de personas con el objetivo de impulsar el desarrollo de la cultura y la construcción de la paz, a través de a fomentación de la lectura y la literatura.

Pablo Lemus destacó que uno de los ejes principales en su administración de gobierno es el impulso a la cultura y a la educación como una forma de dejar legado en la ciudad, por lo que menciona que habrá continuidad en las actividades para el desarrollo de la educación en la capital del estado. 

“Hoy no se acaba Guadalajara, Capital Mundial del Libro, llegó para quedarse, porque las actividades culturales, literarias no solamente van a seguir por una voluntad del gobierno; sino que la ciudadanía las va a seguir exigiendo, porque son parte de la misma”, señaló el alcalde de Guadalajara. 

Sobre la continuidad de proyectos para el fomento de la lectura, Martín Solares, menciona que se le ha solicitado al alcalde de Guadalajara, Pablo Lemus, que haya un seguimiento en los proyectos principales; el apoyo a las editoriales independientes, las visitas constantes de escritores a universidades y escuelas, el obsequio de libros en zonas necesitas, la rehabilitación de las bibliotecas y la existencia de un programa de televisión y radio dedicado a promover la lectura de libros literarios. 

En contraparte, la  directora de la Biblioteca del ITESO aseguró que no tendrá efecto alguno el programa si, al final, no se da continuidad a cosas interesantes y si no se quita la idea de que es un  evento de élite  centralizado, ya que al final el tipo de eventos que se han realizado han sido a manera de exposición sobre obras o vidas de escritores y no como un diálogo abierto al acercamiento de la literatura. 

Asimismo Tere Gutiérrez consideró que ahora mismo quizás no es posible conocer el impacto en los lectores a través del programa, pero que al final de cuentas todo se ve más como una bulla por ser algo del momento, pero que poco a poco se pierde y que quizá dicho impacto no sea tan grande como se cree, pues consideró que se debería de empezar por los más chicos y que habría que tener más apoyo en escuelas:

 “Existe la intención, pero se ha venido abajo porque no hay seguimiento. Ese tipo de cosas o que la maestra le lee en voz alta o que existe el programa de cuenta cuentos, no únicamente debe de ocurrir en la Feria Internacional del libro, sino todos los días en escuelas, en lugares públicos, ni solamente el 23 de de abril, que es el día del libro, sino que se plante, pues, como una actividad semanal o una actividad en las escuelas más permanente, ¿no?”, mencionó la escritora. 

Capital Mundial del Libro 

Cada año, la UNESCO elige a una nueva Capital Mundial del Libro con el motivo de fomentar la paz a través de la lectura, fomentar la difusión del libro, la lectura y la industria editorial. El reconocimiento de Capital Mundial del Libro fue creado en 1996 y comenzó a designarse anualmente en el 2001. 

Desde el 23 de abril de cada año, (con motivo del Día Internacional del Libro), se otorga la designación y es hasta el 22 de abril del siguiente año que finaliza el nombramiento. Para la nominación participa un comité que está conformado por La Unión Internacional de Editores, La Federación Internacional de Bibliotecarios y la Federación Internacional de Libreros a través de una serie de criterios:

  • Un nivel de compromiso municipal, nacional e internacional.
  • Cantidad y calidad de actividades esporádicas o permanentes organizadas.
  • Conformidad con los principios de la libertad de expresión, de publicación y de difusión de la información enunciados en el Acto Constitutivo de la UNESCO así como en los artículos 19 y 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el acuerdo sobre la importación de objetos de carácter educativo, científico o cultural (Acuerdo de Florencia). 

Los países que han sido reconocidos con el nombramiento de Capital Mundial del Libro han sido los siguientes: 

2001 Madrid 
2002 Alejandría 
2003 Nueva Delhi
2004 Amberes
2005 Montreal 
2006 Turín
2007 Bogotá 
2008 Ámsterdan 
2009 Beirut
2010 Liubliana
2011 Buenos Aires
2012 Ereván
2013 Bangkok 
2014 Port Harcourt 
2015 Incheon 
2016 Breslavia 
2017 Conakry 
2018 Atenas 
2019 Sharjah
2020 Kuala Lumpur 
2021 Tiflis 
2022 Guadalajara 
2023 Acra
2024 Estrasburgo 

 

Pero, ¿México realmente es un país lector? 

Según un índice de lectura de la UNESCO en la década pasada, México se ubicaba en el lugar 107 de 108 países, con tan solo dos libros leídos al año por persona. Mientras que en otras encuestas y portales se muestran otros datos; por ejemplo, el Módulo Sobre la Lectura (MOLEC) 2022, realizado por el INEGI, menciona que el promedio de libros leídos al año fue de 3.9, el más alto desde 2016, aunque cabe señalar que solo el 44.1% de los que afirman haber leído lo hacen por gusto. Entre otros datos, según la agencia NOP World “Culture Score Index”, se realizó un ranking internacional en el 2021 en el que México se posicionó en el lugar 24 de los países que más leen, con un registro de 5.5 horas de lectura a la semana. 

En contraparte, Mónica Márquez cuestionó el nombramiento que la UNESCO hace a Guadalajara, mencionando que no sabe por qué razón se  lo dieron, ya que es errónea la idea de que Guadalajara es muy lectora y que ha  interés en la lectura, para ella el nombramiento es muy raro pues sólo se reconoce a la FIL e, incluso, las actividades giraron en torno a dicha feria. 

“Guadalajara no es O FUR la Capital Mundial del libro, eso no es real. En todo caso lo es solamente los 10 días que dura la FIL, porque ahí sí hay mucha gente de todo el mundo y la mirada está puesta en ese momento. Sería Guadalajara la Capital Mundial del libro esos 10 días, pero no es la Capital Mundial ahora”.

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Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

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