Construir paz con perspectiva de género: el sistema de cuidados en la mira

En Pie de Paz

Por Giovana Ríos* / @GiovanaPRG

En el marco del día de la mujer en pleno 2024 aún nos preguntamos ¿en quién recae la responsabilidad de los cuidados de las personas? Según el INEGI, a través de la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) en 2022, 31.7 millones de personas de 15 años o más fueron quienes brindaron cuidados a familiares. El porcentaje de las mujeres cuidadoras es sin lugar a duda sumamente alto, un 75.1%, es decir un promedio de 38.9 horas a la semana realizando esa labor, lo cual hablamos de una jornada laboral promedio para las mujeres.

Para muchas personas esta situación es considerada habitual, son las mujeres quienes han asumido a través de la historia ser las encargadas de realizar los cuidados de las personas; sin embargo, esa labor no necesariamente es asumida con libertad, en la mayoría de los casos no permite que las mujeres puedan desarrollarse laboralmente o en actividades de su interés, generando estructuras de desigualdad. 

En México el envejecimiento poblacional también nos lleva a nuevos retos ¿quién cuidará de la mayoría de las personas que envejecen y que necesitan mayores atenciones ante el deterioro de la salud? ¿qué podemos hacer ante personas víctimas de violencia intrafamiliar que deben hacerse cargo de su agresor? Velasco (2024) citando a Rocío Enríquez hace énfasis en la importancia de distribuir los cuidados de manera equitativa entre hombres y mujeres, además de colectivizar el cuidado como parte de la agenda pública para lograr un cuidado digno como derecho fundamental.

La ONU Mujeres hace un llamado a todos los países a generar sistema de cuidados integrales, es decir, construir políticas que concreten nuevas formas de organización social para cuidar, asistir y apoyar a quienes lo requieran, donde exista una corresponsabilidad entre hombres y mujeres, el Estado, el mercado, la comunidad y los hogares (UNWOMEN, 2024). El hecho de construir un sistema de cuidados donde diversos actores formen parte y se tenga una perspectiva de derechos humanos invita a pensar desde varias disciplinas para crear un sistema de cuidados que fomente prácticas y acciones donde las mujeres no sean las únicas que adquieran la responsabilidad del cuidado. 

¿Y qué tiene que ver la paz con los cuidados? Para responder esta pregunta es necesario remitirnos a los estudios sobre bienestar subjetivo, los cuales mencionan como las personas evalúan sus propias vidas a partir de una dimensión cognitiva y afectiva. Los dos mecanismos más importantes de análisis son la satisfacción y la felicidad (Portilla y Morales, 2016, p. 146 y 147). Estos mecanismos tienen como base creencias culturales que se han socializado y que permiten a las personas tener “una buena vida”.

  La satisfacción de necesidades humanas (Max-Neef, 1999) se vuelve fundamental para lograr una buena vida que permita a las personas sentirse realizadas y felices, en pocas palabras, se construye paz en las personas de manera vivencial. Sociedades donde no existe un sistema de cuidados que corresponsabilice a toda la sociedad, fortalece mayores desigualdades que impactan en la vida sobre todo de las mujeres.

Cabe mencionar que el sistema de cuidados no sólo puede venir como política púbica que se impone sin previamente generar cambios culturales que lleven a la sociedad a reconocer que los cuidados no son sólo propios de las mujeres, como lo expresa Gilligan cuando habla de los cuidados desde una ética patriarcal (2013)

“Cuidar es lo que hacen las mujeres buenas, y las personas que cuidan realizan una labor femenina; están consagradas al prójimo, pendientes de sus deseo y necesidades, atentas a sus preocupaciones, son abnegadas”. 

Un sistema de cuidados debe estar fincado en un contexto democrático que satisface necesidades humanas y permita que exista una ética relacional, sólo así se conducirá a vidas donde la satisfacción de necesidades y la felicidad eleven el bienestar subjetivo de las mujeres y se constituyan espacios familiares, laborales, económicos y sociales más igualitarios y equitativos. 

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Coordinadora de la Maestría en Derechos Humanos y Paz ITESO, integrante del Centro de Estudios para la Paz (CEPAZ) y Secretaria de la Red Nacional de Paz ANUIES. giovanarios@iteso.mx

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En pie de paz
Es una columna colaborativa que busca colocar en el debate público la relevancia de la cultura y educación para la paz. Esta columna es escrita por Tzinti Ramírez, Carmen Chinas, Laura López y Darwin Franco.

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