Querétaro: vender la ciudad como producto, pero no protegerla como hogar

El crecimiento desmedido de plataformas como Airbnb y la falta de regulación estatal han transformado el Centro Histórico de Querétaro en un escaparate turístico. Mientras el mercado inmobiliario prioriza la “turistificación”, sus habitantes enfrentan el desplazamiento y el encarecimiento de una ciudad que parece estar dejando de pertenecerles.

Por: Gina M. Erosa / @ginaemerosa

La ciudad de Querétaro es considerada como un excelente destino turístico sin playa: para empezar, su ubicación al centro del país atrae a visitantes nacionales, además de ser una referencia histórica que transporta a la época colonial a través de su arquitectura y monumentos. La Secretaría de Turismo reportó que solo el año pasado, se recibieron a 24.2 millones de personas provenientes de distintas latitudes.

En los últimos años usar aplicaciones de hospedaje como Airbnb se ha convertido en una opción bastante viable para las personas; según los resultados que arroja la plataforma – aunque no muestra cifras exactas – solo en el Centro Histórico hay un aproximado de 500 alojamientos disponibles para renta temporal.

En una entrevista realizada por ZonaDocs el urbanista y profesor del Tecnológico de Monterrey, Fernando Tovar señala que existe un fenómeno de turistificación impulsado por el mercado inmobiliario y la falta de regulación del estado.

Comúnmente se confunde el término gentrificación con turistificación. El urbanista aclara que el primero es definido por la teoría urbana como un proceso que desplaza gente utilizando la violencia, mientras que, la turistificación es el cambio de suelo de uso residencial a uso turístico.

Explicó que el objetivo principal de la plataforma Airbnb era permitir que personas con viviendas subutilizadas rentaran las habitaciones que tenían disponibles, redensificando así la ciudad. Sin embargo, la falta de regulación provoca una expansión desmedida, en donde aquellas vivienda destinadas al turismo compiten con las viviendas permanentes.

Al estar en la Zona de Monumentos Históricos – que abarca 4 km2 y 203 manzanas – el Centro Histórico alberga viviendas que también son reconocidas como monumentos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y según la Ley Federal de Monumentos, en caso de ser necesario el propietario tiene la obligación de restaurarlas. 

“Es muy costoso restaurar con base en los principios del INAH ya que se necesita tecnología del Siglo XVII. Es bueno para la conservación del patrimonio pero perjudicial para los ciudadanos, solo hoteles o restaurantes pueden hacer una inversión así” explica el profesor Tovar.

Algunos otros inmuebles están intestados o no se ha logrado encontrar a los propietarios, por lo que en el Centro Histórico hay alrededor de 98 casas abandonadas, según lo reportó Karen Munguía para el Diario de Querétaro.

Durante la entrevista, el profesor comentó que la responsabilidad de la turistificación no recae en las personas que viajan, sino, en las políticas públicas y económicas que son extractivistas. Declaró que hay una explotación hacia la comercialización en el centro y que no se invierte en su habitabilidad, además de una falta de regulación de plataformas de hospedaje y la inexistencia de controles de costos de renta.

El especialista del Tecnológico de Monterrey mencionó que este fenómeno trae consigo “consecuencias culturales” y con un ejemplo sencillo lo explica: no es una casualidad que en los restaurantes la salsa “no pique” y que los menús estén únicamente en inglés. 

Incluso, que existan intervenciones, modificaciones y/o adiciones en las tradiciones de las comunidades que están siendo atravesadas por el fenómeno de la turistificación en Querétaro. Prueba de ello, es que durante las celebraciones del 12 de diciembre, “Día de la Virgen de Guadalupe” en México se difundió publicidad turística pagada por el estado en la que se cantaron villancicos en inglés como Jingle Bells, dentro de la tradicional procesión a la virgen, denunció el experto. 

“No necesitamos culpar a los extranjeros. El problema es una política pública insensible que vende la ciudad como producto, pero no la protege como lugar para vivir”, afirmó.

Por último, el profesor indicó que aún es posible que Querétaro replantee su modelo urbano si se implementan políticas de suelo, vivienda y regulación turística que aseguren los derechos de la ciudad. Si esto no se lleva a cabo, existirá un desplazamiento más agresivo en el futuro para las comunidades que rodean estos espacios.

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Gina M. Erosa
Gina M. Erosa
Licenciada en Comunicación y Medios Digitales. Apasionada de crear, escribir, imaginar, preguntar y escuchar a las personas.

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