Mujeres que luchan desde el Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria (FNCVV) en México, se pronunciaron para denunciar el incremento de agresione directas hacia sus integrantes, entre las que se encuentran: mensajes de odio, amenazas de muerte, difusión de información personal y ataques coordinados.
Fundadoras y representantes compartieron en un pronunciamiento público que, si bien, estas violencias han sido reiteradas en sus casi seis años de existencia como organización, comenzarán a documentarlas para generar un archivo que les permita tomar acciones en contra de quien resulte responsable.
Aunque afirman que se encuentran en un momento histórico donde la violencia vicaria es nombrada por igual entre hombres y mujeres, esto tras su labor de litigio, visibilización y denuncia, reclaman el uso y abuso que se ha dado al tipo penal como resultado de los vacíos legales que han dejado los congresos de los estados al legislar en la materia.
“¿Cuántos de los hombres a los que se les vendió la idea de cambiar de género solamente por recuperar a sus hijos, ya lo hicieron?”, cuestionan en su video; mientras que, de cara a estos casos, denunciaron la vinculación a proceso de Estela Guadalupe Casso Blanco, en Saltillo, Coahuila por el delito de violencia vicaria.
Por Dalia Souza / @DaliaSouzal
“A partir de ahora, cualquier comentario, cualquier amenaza, mensaje violento será reportado, documentado, eliminado y bloqueado” afirmaron de forma contundente las representantes y fundadoras del Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria a través de un pronunciamiento público.
Y es que, la violencia, las agresiones y las amenazas hacia sus integrantes, mujeres madres que luchan contra la violencia vicaria en México “han ido en incremento de manera exponencial”.
Señalaron que han recibido mensajes de odio, amenazas de muerte, difusión de información personal y ataques coordinados, “incluso con granjas de bots pagadas para alimentar y aplaudir el discurso de odio”.
Hechos que nunca más quedarán en el limbo del internet, pues han tomado la decisión de comenzar a documentarlos para conformar “un archivo histórico” que les permita tomar cualquier tipo de acción necesaria. Al tiempo que, afirmaron, reportarán, denunciarán, eliminarán y bloquearán toda acción que busque atentar contra su trabajo.
Pese a que esta no es la primera vez que sucede en sus más de seis años de trabajo de defensoría y activismo, “esta vez ha llegado a ser profundamente revelador y positivo” advirtieron, pues “nunca antes tantos hombres y mujeres habían pronunciado o escrito la palabra igualdad”.
En el video que difundieron a través de sus cuentas oficiales, afirmaron que cada comentario violento, cada grosería y cada agresión “ha empujado nuestra información a más personas y espacios”, colocando en un “aparador público” las vivencias, casos y experiencias de las mujeres y sus hijas e hijos que están siendo atravesadas por la violencia vicaria y evidenciando “cómo se desenvuelve el patrón de violencia públicamente, no sólo en privado”.
Desde su análisis, esto ha favorecido a que más mujeres se acerquen a ellas, reconociendo las formas en las que se manifiesta esta violencia en sus historias de vida y además, encontrando un espacio donde les pueden ofrecer ayuda: “la violencia vicaria sigue en boca de todos”.
Para el FNCVV queda claro que su trabajo constante en defensa de los derechos humanos de las mujeres y sus hijas e hijos tiene sentido y utilidad cada vez que, pese a lo anterior descrito, reciben resoluciones judiciales favorables, se restituyen los vínculos filiales fragmentados por la violencia machista y más mujeres recuperan la justicia. “Y volvemos al día en que todo comenzó. Y empezamos otra vez con más fuerza, pero sobre todo con más amor” manifestaron.
A través de su pronunciamiento cuestionaron el uso y abuso que se ha dado al tipo penal de violencia vicaria como resultado de los vacíos legales que han dejado los congresos de los estados al legislar en la materia. Pues, aunque reconocen que la violencia vicaria es nombrada por igual entre hombres y mujeres, –gracias a su trabajo de sensibilización y denuncia- continúan documentando casos de hombres que con el objetivo de tener “mayores derechos como las mujeres” han utilizado la ley de identidad para “intentar recuperar a sus hijos e hijas”.
“¿Cuántos de los hombres a los que se les vendió la idea de cambiar de género solamente para recuperar a sus hijos, ya lo hicieron?” cuestionaron.
En contraste, denunciaron la vinculación a proceso de Estela Casso por el delito de violencia vicaria en Saltillo, Coahuila. Una decisión que tomó el juez Reynolds Elguezabal Dávila, quien además le dictó arresto domiciliario bajo el argumento de que este delito -el de violencia vicaria-, también es posible aplicarlo “sin jurisdicción alguna contra ellas mismas”, pese a ser un delito en razón de género.
Al respecto, el FNCVV, manifestó su preocupación, señalando que Estela Casso no sólo ha sido víctima de violencia vicaria, sino que, esta acción legal obedece al ejercicio mismo de la violencia que su ex pareja y padre de sus hijos impulsa para seguir causándole daño.
“Conocemos este caso de manera directa. Conocemos la violencia que la Dra. Estela ha vivido. Conocemos también las motivaciones del agresor y el patrón que ha seguido para llevar este proceso: un manual conocido, repetido y documentado, que utiliza al sistema de justicia como herramienta de castigo y control contra las mujeres”.
“Deslegitimar la violencia de género y tergiversar conceptos jurídicos y sociales con fines revictimizantes”, advirtieron, no es ejercer la justicia y mucho menos responde a un genuino interés judicial por proteger efectivamente el interés superior de niñas, niños y adolescentes. Tema que ha quedado pendiente en este caso.
“El sistema falla”, afirmaron “cuando se persigue a mujeres violentadas mientras se legitiman estrategias de hostigamiento judicial.. cuando se permite que el discurso de odio y la desinformación sustituyan al análisis con perspectiva de género, el sistema falla…”
Por ello, llamaron a analizar el caso con perspectiva de género y a que se reconozcan los contextos de violencia previa que vivía Estela al lado de su agresor, quien mantiene una denuncia por violencia familiar desde el año 2021.
Aunado a ello, hicieron una enérgica demanda a quienes integran el sistema de justicia penal en el país, para que impidan que siga siendo usado como “una herramienta de agresión contra las mujeres” y “coloquen, de manera real y no discursiva, el interés superior de la niñez en el centro”.
“La violencia vicaria es una violencia de género ejercida contra las mujeres. No es una figura ambigua ni intercambiable. No es una disputa parental ni un conflicto familiar mal entendido” recalcaron.
De acuerdo con lo denunciado por las organizaciones de madres junto a la periodista San Juana Martínez, la decisión del juez Reynolds Elguezabal Dávila obedece a las acciones que han impulsado las organizaciones No más hijos rehenes, Padres por la verdad y Juntos por nuestros hijos, quienes sostienen el apoyo del Poder Judicial del Coahuila y su magistrado presidente, Miguel Mery Ayub. Redes a las que también pertenece la ex pareja de Estela.









