Activismo adolescente y pedagogías feministas: pensar lo digital como territorio

Las adolescentes que hacen activismo feminista en Instagram y las aulas virtuales donde se enseña género en el bachillerato tienen algo en común: están produciendo conocimiento en espacios que durante mucho tiempo no fueron reconocidos como legítimos por la academia. Ese fue uno de los ejes que atravesó el 1er Congreso Internacional de Ciberfeminismo, un encuentro que pensó las redes digitales como territorios de disputa política y de construcción colectiva, y que puso en el centro una pregunta clave para el presente: quiénes tienen el derecho de nombrar, investigar y transformar lo digital.

Por Elizabeth Vázquez / @maeliz_v

En un contexto marcado por la violencia digital y las disputas por el sentido en internet, se llevó a cabo el 1er Congreso Internacional de Ciberfeminismo el pasado miércoles 11 de febrero, ofreciendo un espacio de reflexión alrededor de las redes digitales como territorios de disputa política. Bajo el eje “Resistencias y cuidados en tiempos de violencia digital”, académicas e investigadoras colocaron en el centro una pregunta urgente: ¿quiénes están produciendo conocimiento en lo digital y desde dónde se está trabajando con este?

Estas investigaciones nos invitan a pensar lo digital no sólo dentro del marco de la tecnología, sino que también como territorios en los que se disputan poderes y lugares de resistencia”, señaló Lis Torres Zambrano, moderadora del encuentro y académica vinculada a estudios feministas, con experiencia en análisis de participación de mujeres en la producción científica y tecnológica.

Durante esta mesa se presentaron dos investigaciones que dialogan entre sí: la primera, presentada por la Mtra. Martha Yah Santana, centrada en el activismo feminista adolescente en Instagram, y la segunda, expuesta por Miriam Rubio Maldonado, propone a la virtualidad como una posible herramienta pedagógica para transversalizar el género durante el bachillerato. En ambos casos, las investigadoras cuestionan los marcos tradicionales desde los cuales la academia y las instituciones educativas observan las prácticas digitales de niñas y adolescentes.

Yah Santana es investigadora y doctoranda, cuyo trabajo se centra en juventudes, activismo feminista y análisis de prácticas digitales; su investigación doctoral aborda, específicamente, la producción de contenido feminista adolescente en Instagram en la zona metropolitana de Guadalajara. Derivada de su tesis, presentó durante el congreso la ponencia “Producciones en Instagram y activismo de adolescentes feministas en Guadalajara”, investigación que parte de una crítica directa hacia la poca visibilidad que se le da al activismo juvenil en los estudios académicos:

“Hay una invisibilización de lo que hacen, porque la academia, una de dos; o estudia el activismo de personas universitarias o más adultas, o se estudia desde marcos que no miran otro tipo de prácticas”, explicó.

Para documentar estas experiencias, construyó un archivo visual etnográfico con cuentas de Instagram de activismo feminista en la zona metropolitana de Guadalajara, que posteriormente analizó desde una perspectiva visual y textual: “Esto permite no sólo ver la actividad que hay en redes, sino que también deja ver quiénes están detrás”, apuntó. La investigación no sólo registra contenido digital, sino que cuestiona las jerarquías de legitimidad en la producción de conocimiento y el lugar que ocupan las adolescentes en esa construcción colectiva.

Por su parte, Miriam Rubio Maldonado, docente e investigadora interesada en la educación media superior, la orientación vocacional y la transversalización de la perspectiva de género en entornos virtuales, presentó: “La virtualidad como espacio de transformación: primeros acercamientos para enseñar género en el bachillerato”. Su trabajo parte de una constatación que sigue vigente en las aulas:

“Las ideas de lo que hombres o mujeres deben hacer o estudiar siguen presentes y continúan influyendo en las decisiones académicas y profesionales del estudiantado”.

Ante este escenario, Maldonado plantea la educación en la virtualidad como una oportunidad para abrir puertas y cuestionar mandatos de género: “Es importante ampliar estos horizontes para promover elecciones más libres y conscientes de la ruta vocacional de las personas”, sostuvo. No obstante, también advirtió que el desafío también recae en la formación docente: “Se requieren herramientas específicas que quizá, inicialmente, no son parte de la formación del docente”, mencionó.

El diálogo entre ambas ponencias evidenció que lo digital no es un espacio neutro. Es un territorio donde se reproducen desigualdades, y al mismo tiempo emergen prácticas de resistencia, pedagogías feministas y formas alternativas de hacer ciencia. La moderadora, concluyendo, subrayó la pertinencia de generar más espacios que reconozcan estas producciones investigativas:

“Muy pertinente este espacio; el hablar sobre cómo participamos las mujeres en la ciencia. No sólo el costo que tiene, sino también cómo participamos y qué estamos produciendo. Porque, efectivamente, nosotras estamos haciendo ciencia”.

El 1er Congreso Internacional de Ciberfeminismo dejó sobre la mesa una conclusión clara: reconocer a niñas y adolescentes como productoras de conocimiento y actoras políticas en lo digital no es un gesto simbólico, sino una necesidad epistemológica y política. En tiempos de violencia digital, disputar el sentido de internet implica también disputar quiénes son consideradas sujetas de ciencia, de pedagogía y de transformación social: “¿Qué lugar le estamos dejando a las niñas y a las adolescentes en la construcción del conocimiento? ¿Cómo, como mujeres adultas, estamos acercándonos para co-construir con ellas?”, planteó Yah Santana, cerrando la mesa.

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Elizabeth Vazquez
Elizabeth Vazquez
Periodista en formación, dedicada al desarrollo de proyectos narrativos, periodísticos y audiovisuales con enfoque en derechos humanos y memoria colectiva. Me apasiona contar historias porque creo que, a través de ellas, podemos comprender y transformar el mundo con empatía, ética e imaginación.

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