La lucha de Elena Laureano, Sofía Torres, Fátima Montoya, Cecilia Arrellano y Cass de la colectiva Tapatías Discas no sólo está atravesada por el género, sino también por la discapacidad. Este 8 de marzo salieron a tomar las calles bajo la consigna común “Juntxs contra todo despojo”, un posicionamiento político vital.
Y es que, han hecho un llamado para reunir las 3 mil 500 firmas que requieren para presentar una iniciativa para reformar la Ley estatal para la Inclusión y Desarrollo Integral de las Personas con Discapacidad y garantizar que la titularidad de dicha Dirección quede en manos de la comunidad disca.
Por Mariana Quintero / @mariquigoglez
Elena Laureano, Sofía Torres, Fátima Montoya, Cecilia Arrellano y Cass integran la colectiva Tapatías Discas —una red de mujeres con discapacidad, cuidadoras y aliadas en Jalisco—, desde donde luchan por el reconocimiento de sus derechos y hacen frente a los discursos capacitistas.
Su labor la realizan a través de talleres, conversatorios, difusión de información, y también poniendo el cuerpo en las marchas, como lo hicieron este año en la movilización convocada por la Red Yo Voy 8 de Marzo que tuvo como lema “Juntxs contra el despojo”.

“Somos cinco, pero la neta somos todas (…) cada una lucha desde su espacio, yo como psicóloga y mamá de Nirvana (persona sorda), Sofía como psicóloga narrativa, Fátima desde el derecho, Ceci que vive con disautonomía (…) vivimos distintas interseccionalidades y vamos impactando mucha bandita”, señaló Elena Laureano, quien además es intérprete de Lengua de Señas Mexicana (LSM).
“¡Aquí está la resistencia disca!”, fue la consigna con la que se abrió paso el contingente una vez que inició la marcha.
En los carteles que portaban se leían mensajes como “Al feminismo y (al mundo) le hace falta perspectiva diska”, “Marchamos por las que no pudieron soltar la mano de sus hijos para sostener esta pancarta”, y “Mi cuerpo, mis reglas, aun con discapacidad”.
Para Sofía Torres, integrante de la colectiva y quien vive con parálisis cerebral con tono distónico, salir a las calles cada 8 de marzo es una forma de hacerse visibles.
“Marcho por las mujeres que hemos sido invisibilizadas hasta por movimientos sociales como el feminismo, marcho por todas las que faltan y que se encuentran en los hospitales, y por las que están en cama y no pueden poner su cuerpo”, aseguró.

Con eso coincide Nirvana, persona sorda e hija de Elena; desde hace 3 años ella acude a las movilizaciones en compañía de su mamá.
“Yo vengo con mi mamá y las dos venimos para que pongan atención a los derechos de las personas con discapacidad (…) siento que de pronto no nos ven, y ahora que somos muchas sí nos ven, ven este orgullo sordo y que sabemos lengua de señas”, dijo.
“Para las mujeres con discapacidad, el despojo es cotidiano”
Fátima Montoya, co-fundadora de la colectiva Tapatías Discas, afirmó que para las mujeres con discapacidad, el despojo es cotidiano.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en Jalisco viven 386 mil 577 personas con alguna discapacidad, lo que representa el 4.6 por ciento de la población del estado. De este total, la mitad son mujeres.
“A las mujeres con discapacidad nos han arrebatado tan solo el simple hecho de históricamente formar parte de estos movimientos, de reconocernos como mujeres interseccionales, y obvio, reconocer también nuestros derechos”, señaló.
“El despojo es desde el hecho que sales de tu casa y no tienes la posibilidad de transitar por la ciudad. No tenemos tampoco la oportunidad de ocupar empleos, de ocupar cargos, puestos (…) entonces todas estas conquistas que como mujeres se supone que hemos tenido, las mujeres con discapacidad todavía nos encontramos lejos de lograrlas”, abundó.

Elena, por su parte, mencionó que el despojo la atraviesa como madre de una persona sorda y como intérprete de LSM.
“Nos despojan de la lengua, de la libertad de ir a un espacio, de tener que estar siempre pidiendo un intérprete, por ejemplo en las escuelas (…) tenemos que soportar todo el tiempo que nos quiten la individualidad”, afirmó.
Tanto Elena como Fátima sostienen que el Estado ha sido el principal despojador de derechos para las mujeres y personas con discapacidad.
“El Estado es quien ha hecho esto porque, por ejemplo, lo vemos desde el capacitismo, aquí en Jalisco tenemos la representatividad de una persona que no es disca y está dentro de esta Dirección (de Inclusión a Personas con Discapacidad)”, lamentó Elena.

Como parte de su trabajo de intervención, Tapatías Discas en conjunto con las agrupaciones Constituyentes MX y Práctica: Laboratorio para la democracia, promovieron una iniciativa ciudadana estatal para reformar la Ley estatal para la Inclusión y Desarrollo Integral de las Personas con Discapacidad y así garantizar que la titularidad de dicha Dirección quede en manos de la comunidad disca.
Para hacer efectiva la iniciativa, deben reunir 3 mil 500 firmas, de las cuales han recolectado 194, hasta el corte del 9 de marzo.
“Todavía nos faltan muchas firmas, pero esperamos poderlas recolectar, y que se lleve a cabo pues una acción afirmativa para que personas con discapacidad, desde una perspectiva interseccional, podamos ocupar estos cargos públicos que nos representan a todes nosotres”, señaló Fátima.

Ni la policía, ni el Estado, me cuida la comunidad
Elena y Fátima coinciden en que, aunque hay días difíciles, la colectividad le da sentido a su lucha y las sostiene ante la desesperanza.
“Como la consigna lo dice, me cuida mi mamá, no nos cuida el Estado y eso está bien chido porque nuestra colectiva son familias, somos redes, somos espacios un espacio en el que sabemos que vamos a estar ahí todas”, afirmó Elena.
“Te sostiene la comunidad. También creo que el silencio nunca le ha hecho bien a nadie, al contrario, es una herramienta que propicia la opresión y cuando encontramos espacios seguros para poder hablar nuestras experiencias, como ha sido la colectiva Tapatías Discas, nos beneficia a todas”, dijo por su parte Fátima.





