Familias advierten sobre los riesgos a la salud de infancias que estudian cerca de la refinería Dos Bocas 

En el municipio de Paraíso, Tabasco niñas y niños acuden diariamente al Jardín de Niños Agustín Melgar y la Escuela Primaria Rural Abías Domínguez Alejandro, que se encuentran a pocos metros de la refinería Dos Bocas, uno de los proyectos energéticos más emblemáticos del gobierno federal. Mientras gobierno destaca la importancia económica del complejo madres de familia y especialistas advierten que vivir y estudiar tan cerca de una infraestructura de este tipo implica una exposición constante a contaminantes que pueden afectar la salud, especialmente la de las infancias.

Es por ello que piden la reubicación de las escuelas, así como la creación de protocolos adecuados y un monitoreo de los compuestos emitidos por dicha refinería.

Por: Alondra Angel Rodríguez/@AlondraAngelRo

Investigaciones y testimonios de quienes habitan en la zona apuntan a un mismo problema: la exposición continua a gases tóxicos, partículas suspendidas y ruidos industriales están generando afectaciones palpables para las personas que viven allí, sobre todo, para las infancias de una escuela primaria y un kínder que están muy cerca de la refinería Dos Bocas, emblema de la obra pública del gobierno de López Obrador.

“Antes los niños no se enfermaban tanto. No era tampoco la preocupación de salir corriendo por ellos por algún síntoma. Los niños podían salir a jugar libremente, estar en espacios abiertos sin oler cosas raras. Ahorita los niños a estas alturas no soportan estar afuera a veces por el intenso olor que despide la refinería”, menciona Cindily Barjau.

Ella es madre de tres hijos que asisten al Jardín de Niños Agustín Melgar y la Escuela Primaria Rural Abías Domínguez Alejandro aledaños a la refinería Dos Bocas.

Desde la organización CartoCrítica, la investigadora Carla Flores explica que la industria de los hidrocarburos desde la extracción hasta el refinamiento libera múltiples contaminantes que representan riesgos documentados para la salud. Entre ellos se encuentran los compuestos orgánicos, volátiles, especialmente benceno, tolueno y etilbenceno conocidos por sus efectos tóxicos. Estos contaminantes pueden permanecer cerca del suelo y acumularse en zonas con poca ventilación, lo que incrementa la exposición para quienes viven o estudian en los alrededores.

“Estos son muy peligrosos porque son cancerígenos, pueden causar mutaciones en el ADN y también tienen propiedades que alteran el sistema endocrino, es decir, el sistema hormonal. Alteran de alguna manera toda la fisiología al engañar al cuerpo con instrucciones hormonales distintas a las que la fisiología normal requiere. Estos compuestos orgánicos volátiles son más densos que el aire”, explica Carla.

Además, las refinerías pueden liberar sulfuro de hidrógeno, compuestos de dioxina de azufre y partículas suspendidas capaces de penetrar el tejido pulmonar y las responsables de generar el característico olor a huevo podrido.

Foto: Pablo Piovano.

Algunos de los padecimientos son irritación de las mucosas ojos, sistema respiratorio, ardor en la garganta, opresión en el pecho, dificultad para respirar, en casos de asma y otras afecciones respiratorias tienden a empeorar; hay mareos, náuseas, dolores de cabeza, irritación pulmonar con toses constantes, sensación de cansancio, fatiga y confusión, causados por los olores y el ruido constante.

Los síntomas que Cindy describe coinciden con los documentados por especialistas, ya que menciona que sus hijos presentan constantemente dolores de cabeza, irritación nasal, fatiga y dificultades para concentrarse. En algunos casos, la situación ha llegado a ser alarmante y menciona sentirse en una angustia constante por el bienestar de sus hijos:

“Íbamos camino a casa de mis papás y mi niña más grande se me desvaneció en mis brazos. Es preocupante porque no sabes cuándo tu hijo va a caer, porque tú estás en casa y ellos están en la escuela. Sí, los maestros te avisan, pero son niños, vuelvo a lo mismo, son más delicados, sus defensas pueden bajar demasiado de un momento a otro Es preocupante ver cómo tus hijos se van desgastando poco a poco”.

Foto: Conexiónese Climáticas

Además, uno de los hallazgos más preocupantes en investigaciones sobre hidrocarburos es el impacto en el desarrollo fetal:

“cuando las mamás gestantes que viven cerca de estas infraestructuras a la hora de nacer el bebé se registran muchas características negativas como bajo peso al nacer, a veces el parto es prematuro, hay retraso en el desarrollo fetal, se identificaron malformaciones en el sistema urinario cardiovascular, en los huesos, etcétera”, menciona Carla.

Carla, explica que las infancias tienen una mayor vulnerabilidad fisiológica frente a la contaminación del aire, ya que respiran mucho más aire por unidad de tiempo, lo que genera que más contaminantes estén en sus pulmones por más tiempo y su organismo aún se encuentra en desarrollo, lo que incrementa la posibilidad de que las sustancias tóxicas generen alteraciones en órganos, tejidos o funciones cognitivas.

Los efectos no se limitan a un corto plazo, ya que la exposición prolongada puede derivar en enfermedades crónicas, que es una carga acumulativa y pueden incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias como: bronquitis crónica, cardiovasculares, incluso ciertos tipos de cáncer.

Para las familias que viven cerca de la refinería, los efectos de estas emisiones se producen en experiencias cotidianas. Cindily recuerda que incluso desde la construcción del complejo petrolero el polvo era constante. Con el tiempo los olores y el ruido industrial se volvieron parte de su rutina diaria y la situación les ha obligado a modificar su rutina familiar. Los niños usan cubrebocas en la escuela y pasan gran parte del tiempo en espacio cerrados.

Agrega que no existen protocolos claros de actuación ante los episodios de malestares en la salud. Cuando niñas y niños comienzan a presentar malestares durante la jornada escolar la única medida inmediata es que se suele avisar a las familias para que acudan por ellos sin que exista un procedimiento institucional más amplio que permita identificar las causas, activar medidas preventivas o garantizar la atención médica correspondiente.

“No es por parte de la SEP, sino los mismos maestros se toman estas atribuciones a veces de que ven a los niños ya con mucho malestar y prefieren hablarnos para ir a buscar a nuestros hijos y al día siguiente tienen ellos que levantar un acta que por los síntomas que tuvieron”, menciona Cindily.

Foto: Conexiónese Climáticas

Pese a los riesgos que tanto especialistas como madres y personas de la comunidad señalan no existen medidas suficientes ni de monitoreo de la emisión de los contaminantes o de prevención para las comunidades cercanas a la refinería. La ausencia de mediciones constantes impide dimensionar los impactos reales en la salud de la población cercana y limita la posibilidad de implementar medidas preventivas o de alerta temprana ante episodios de alta contaminación:

“Se tienen que establecer protocolos escolares y comunitarios de protección. Tendría que haber personal constante monitoreando como un semáforo de calidad del aire, también protocolos de respuesta a emergencias. El hecho de que no haya este tipo de protocolos, no haya un monitoreo, también evita que haya como un conteo de daños”, expresa Carla.

Ante la falta de respuesta institucional madres y padres de familia han impulsado la exigencia de reubicar las escuelas cercanas a la refinería, y aunque han sostenido reuniones con autoridades y representantes de gobierno dicen que las respuestas han sido insuficientes. La demanda no es reciente desde antes de que la refinería iniciara operaciones formales, las familias comenzaron a organizarse, solicitar reuniones con las autoridades y presentar peticiones para trasladar los centros educativos a zonas más seguras; sin embargo, no se ha tenido respuesta.

“Nosotros ya tenemos 7 años con esta lucha de la reubicación, pidiendo la reubicación”, expresa Cindily.

En mesas de diálogo y reuniones con autoridades locales sólo se les presentan informes técnicos sobre el funcionamiento de la refinería y les mencionan que no hay ningún riesgo con los gases y contaminantes emitidos por la misma:

“Nos explicaron qué es lo que hace la refinería, que no hay ningún riesgo, que ellos tienen todos los parámetros y que si Dios no quiera pasa algo a nosotros no nos va a alcanzar, que ellos no producen ningún olor, ningún ruido, que quién sabe de dónde vienen esos olores y esos ruidos”, agrega Cindily.

Al cuestionar a Cindily si no ha considerado cambiar de escuela a sus hijos su respuesta fue contundente, estas son las mejores escuelas, los mejores maestros y el cambiarlos de plantel no es una opción. Agrega que al pedir la reubicación es consciente de que implicaría desplazarse más, pero no es problema, ya que considera que lo vale por la garantía de la educación que reciben sus hijos en estas escuelas:

“Los maestros son excelentes maestros, la verdad. Cambiar a mi hija de escuela no es una opción. Para mí no, porque si así fuera el caso ya lo hubiera hecho Y muchos dicen, bueno, si la reubican, ¿ustedes también se moverían? Si es que se tiene que mover uno, se mueve. Yo buscaría la manera de llevarlos a donde quede la escuela, porque yo quiero que sigan en esa escuela”, comenta.

Para Cindily, la preocupación no es sólo la salud inmediata de sus hijos, sino los recuerdos que puedan tener de su infancia. Mientras autoridades y empresas destacan los beneficios económicos del proyecto petrolero en Paraíso Tabasco las familias siguen esperando respuestas que garanticen algo básico, el derecho de sus hijas e hijos a crecer en un entorno sano y el derecho a la salud:

“Créeme que ese es mi mayor temor, que ellos crezcan aún aquí al lado de esta refinería, porque qué van a decir ellos? ¿Qué van a decir de su infancia? ¿Me la pasaba encerrado porque no podía salir a jugar por los olores? O que estudiábamos mientras escuchábamos ruidos, mientras olíamos cosas fétidas. Mis hijos no van a tener un buen recuerdo de esa infancia”.

Y concluye:

“Lo que nosotros exigimos simplemente es la reubicación de la escuela para que nuestros niños estén más tranquilos, se enfoquen en sus estudios. Es por la educación y la salud. Es a lo que ellos tienen derecho, a la educación y a una salud digna”.

Foto: Conexiónese Climáticas

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Alondra Angel
Alondra Angel
Soy estudiante de Comunicación Pública. Me gusta el color blanco, escuchar música y tomar café. Me encanta estar con mi familia. Creo que el periodismo es una manera de hacer algo frente a las problemáticas de hoy y las que tendrán un impacto en el futuro.

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