UJRM Jalisco
Por UJRM Jalisco / @UJRMJalisco
En 1969 la joven guerrillera palestina Leila Khaled secuestró un avión de TWA con un fusil en las manos y una kufiya al cuello, la imagen recorrió el mundo entero, pero lo que no se suele mencionar cuando se muestra esta imagen es que detrás de ella no solo había una palestina combatiendo por su tierra, había una marxista-leninista que entendía la ocupación como un eslabón más del imperialismo, y esa distinción sostiene toda la estructura política del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP).
El FPLP nació en 1967 tras la derrota árabe en la guerra de los seis días, George Habash, médico de formación y agitador por vocación había apostado durante años por el nacionalismo árabe, pero la derrota militar de junio dejo en evidencia que el nacionalismo burgués no es mas que un cascaron vacío, entonces Habash después de asimilarlo decidido voltear a ver a Lenin, fue entonces cuando tomo las tesis leninistas sobre el imperialismo como fase superior del capitalismo y decidido aplicarlas al mediterráneo oriental. El Sionismo no es un movimiento nacional, es la expresión orgánica del capital occidental buscando establecer un bastión en oriente medio, siendo esto así entonces la liberación de Palestina no puede entenderse como un problema entre el pueblo palestino y el pueblo judío, sino como una contradicción estructural que involucra a Londres, Washington y el resto del bloque capitalista, teniendo así que cambiar la táctica, aliados y horizontes, fue así que se decidido crear el FPLP.
La diferencia entre el FPLP y Fatah la facción líder de la OLP es epistemológica, Fatah construyo un frente amplio donde incluye desde islamistas hasta liberales por que su prioridad es la unión nacional, pero para el FPLP sin un partido cohesionado por la línea ideológica correcta, esa unidad nacional no es mas que una suma de contradicciones.
La influencia leninista también se tradujo en una estrategia concreta, la lucha armada, el léxico del FPLP y el internacionalismo que practican, sus lazos con movimientos de liberación en América latina, África y Europa también son doctrina, Lenin insistía en que los pueblos oprimidos no podían librarse solos del imperialismo, que la lucha era por definición internacional.
Hoy el Frente Popular para la Liberación de Palestina sigue activo, aunque debilitado dentro del propio mapa político palestino, desplazado casi por completo por Hamas y Fatah, un partido islámico y otro nacionalista pero compartiendo ambos una ausencia por la lucha de clases, un desplazamiento que le ocurrió a casi toda la izquierda secular árabe desde los ochenta, sin embargo en el contexto de Gaza esa lectura regresa, el sionismo como proyecto colonial y como la expresión del imperialismo norteamericano, la tesis que el FPLP formuló desde Lenin en los años sesenta y que durante décadas fue relegada al margen de los análisis mainstream, vuelve a circular con una urgencia que pocos habrían anticipado hace una década, esto debido a que el marco analítico marxista es de los pocos que permiten leer el conflicto sin reducirlo a una disputa religiosa o a un choque de civilizaciones, porque cuando se ven las cifras de financiamiento militar estadounidense a Israel, cuando se rastrea la red de intereses geopolíticos detrás de cada veto en el Consejo de Seguridad, la palabra imperialismo deja de sonar anacrónica y empieza a sonar descriptiva.
Leila Khaled tiene ya más de ochenta años. Sigue dando entrevistas, sigue siendo militante del FPLP, sigue usando esa fotografía suya como punto de partida para hablar de colonialismo, clase y resistencia.


