La “Cascarita Antimundialista Popular” reunió en la avenida Juárez a la altura del Parque Rojo a organizaciones que denuncian desplazamiento, crisis del agua y militarización urbana a menos de 30 días del arranque de la Copa Mundial FIFA 2026.
Texto y fotografías: Mario Marlo / @Mariomarlo
Guadalajara, Jalisco, 17 de mayo 2026.- Este domingo, ocho colectivos y organizaciones sociales de Guadalajara tomaron la avenida Juárez a la altura del Parque Rojo, para realizar la Cascarita Antimundialista Popular bajo la consigna “Nuestra ciudad no es su campo de juego”. El evento combinó partidos de fútbol callejero con una jornada de protesta política articulada en torno a agendas que, señalaron los participantes, el Estado ha subordinado a la lógica del espectáculo mundial.
El torneo enfrentó en cancha a representantes del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC), Proyecto Migala, la Unión de Juventudes Revolucionarias de México (UJRM), el Comité en Solidaridad con Palestina, la Red Nacional por la Vivienda (RENVI), la Asamblea Interuniversitaria, la Asamblea Popular Jalisco y la agrupación feminista FEM. El equipo vinculado al IMDEC, que también impulsa las campañas #SiapaCorrupto y #ElSiapaQueQueremos, resultó ganador de la jornada.
La convocatoria surgió hace aproximadamente dos meses, cuando los ocho colectivos comenzaron a coordinar la acción. “Hablamos cada uno de nuestras luchas, de qué era lo que queríamos hacer, y sabíamos que sería interesante utilizar el mismo fútbol para recuperarlo”, explicó Laura Vázquez, integrante de la RENVI, en entrevista durante el evento.


“El Estado está tomando decisiones de política pública basadas en el Mundial, no basada en lo que realmente necesita la ciudad. Lo están utilizando como excusa, como pretexto, como herramienta, porque todo el mundo ama el fútbol. Quieren que nadie se dé cuenta de que en Jalisco hay desaparecidos, que en Jalisco no hay agua, que en Jalisco no hay vivienda, que en Jalisco no hay transporte público, y están utilizando el Mundial para eso”.
Dani Ayala, acompañante del equipo de la RENVI, señaló que las problemáticas que motivaron el evento son interdependientes: “Falta de acceso al agua, que es un problema que los municipios no han resuelto, que el SIAPA no opera con calidad y que en diferentes colonias del área metropolitana de Guadalajara seguimos padeciendo agua contaminada con metales y con heces fecales”.
Daniela Ayala subrayó que las organizaciones participantes están “vinculadas para cuestionar por qué la FIFA y el Mundial implica tanta atención, tantos recursos públicos, cuando en realidad tenemos agendas urgentes que no están resueltas”.


Fernando Irineo, de la Asamblea Popular Jalisco, planteó la acción como recuperación simbólica del espacio público: “Estamos haciendo esta cascarita entre varios colectivos como una señal de protesta para recuperar las calles y mostrarle a las autoridades que aunque ellos hagan eventos en donde solamente están maquillando la ciudad, están desplazando gente, están quitándonos espacio público y están invirtiendo dinero público en cosas que no nos interesan”.
La jornada en Guadalajara se articuló con una declaración conjunta emitida desde Ciudad de México, donde organizaciones afines se pronunciaron simultáneamente como “sedes antimundialistas”. El documento conjunto, titulado “No es fútbol, es despojo”, sintetiza la postura del movimiento: “Detrás de la copa se esconden las fosas. Detrás de la copa se esconden los desalojos. Detrás de la copa se esconde el despojo”.
El pronunciamiento interrogó directamente la narrativa oficial del evento deportivo: “Mientras el Estado y las grandes corporaciones venden una narrativa de fiesta, orgullo y hasta de justicia social, nosotras vemos desplazamiento, militarización, hipervigilancia, represión, encarecimiento de la vida, privatización del espacio público”.



