La acción de memoria exige verdad, justicia y fin a la impunidad ante la violencia contra la prensa; México acumula más de 200 periodistas asesinados y 30 desaparecidos desde el año 2000.
Texto y fotografías: Mario Marlo / @Mariomarlo
Ciudad de México, 30 de mayo 2026.- Con el grito colectivo de “¡Aquí nadie olvida!”, familiares de periodistas asesinados y desaparecidos, periodistas, artistas y sociedad civil revelaron este sábado el antimonumento “Aquí Nadie Olvida” en la esquina de Paseo de la Reforma y Bucareli, en la Ciudad de México, a un costado del antimonumento +43.La acción de memoria arrancó desde las nueve de la mañana y se extendió hasta las doce de la noche, con testimonios, música, teatro, poesía y proyecciones cinematográficas.
La instalación del antimonumento fue convocada por familiares de periodistas asesinados y desaparecidos, y por periodistas que denuncian que sus casos permanecen en el olvido y la impunidad. Sobre Paseo de la Reforma —la arteria que el Estado mexicano reserva para sus monumentos oficiales— las familias tomaron el espacio para nombrar a quienes el sistema de justicia ha ignorado durante años.

Del año 2000 a la fecha, más de 200 periodistas han sido asesinados y más de 30 han sido víctimas de desaparición forzada en México, convirtiendo al país en uno de los más letales del mundo para el ejercicio periodístico, señalaron las y los asistentes en un pronunciamiento colectivo leído frente al antimonumento.
“El ejercicio periodístico es indispensable para la vida pública porque documenta los excesos del poder, amplifica las voces ciudadanas y protege el derecho colectivo a conocer la verdad. Garantizarlo es una obligación democrática con el futuro del país”,declararon en el comunicado conjunto las familias convocantes.
Entre las voces que se sumaron a la jornada estuvo la de Griselda Triana, viuda de Javier Valdez, corresponsal de La Jornada en Sinaloa, asesinado el 15 de mayo de 2017 en Culiacán. Triana demandó que los crímenes contra periodistas representan una agresión directa a la democracia del país y se sumó al llamado colectivo contra la impunidad y por la justicia en los casos de agresiones a la prensa.

Familiares de varios periodistas asesinados y desaparecidos se posicionaron frente al antimonumento para dar sus testimonios.
La esposa de Salvador Adame, periodista michoacano desaparecido hace nueve años, describió la indiferencia del sistema de justicia: “Lo que más duele es ver que son papeles apilados en las fiscalías, tratados como hojas y no como historias de personas y familias enteras que necesitan cerrar un ciclo de dolor, de incertidumbre y con profunda sed de justicia”, declaró. Exigió a las autoridades reabrir investigaciones y no convertir su caso en un archivo más.
Carmelita Osorio, esposa de Gregorio Jiménez de la Cruz, periodista asesinado el 5 de febrero de 2014 en Veracruz, señaló que en casi 13 años no ha habido avances: “No hemos visto absolutamente nada en el caso. Solo vemos impunidad”. Sus cuatro hijos quedaron en orfandad. Dirigió un llamado directo a la presidenta Claudia Sheinbaum para que “voltee hacia nosotros, que también existimos y que queremos justicia”.

Estela Méndez, esposa de Ramón Ángeles Zalpa, periodista desaparecido en Paracho, Michoacán, en 2010, relató que la historia de la desaparición de su esposo comenzó meses antes, cuando una compañera corresponsal, María Esther Aguilar Cansimbe, fue desaparecida en Zamora. “Ramón, como tantos otros periodistas del país, merece que no sea olvidado y que no solo sea parte de una estadística más”, sostuvo.
Jorge Sánchez, hijo de Moisés Sánchez, periodista veracruzano asesinado en enero de 2015, recordó que su padre fue levantado por informar, en un estado donde ya habían sido asesinados Gregorio Jiménez y Regina Martínez, y desaparecidos 43 estudiantes de Ayotzinapa. “Si nosotros no hacemos nada, las cosas no van a cambiar. Si nosotros nos quedamos callados, las cosas van a seguir igual. Tener miedo no es una opción”, citó las palabras de su padre. Informó que el caso de Moisés Sánchez se encuentra ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y advirtió que otras familias evalúan llevar sus casos a instancias internacionales ante la certeza de que en México no habrá justicia.
Patricia Espinosa, hermana del fotoperiodista Rubén Espinosa —asesinado en la Ciudad de México en julio de 2015, quien previamente había exigido la aparición con vida de Moisés Sánchez—, denunció que la Fiscalía ha perdido evidencias clave del caso. “La última vez que me acerqué, la fiscal me dijo que las evidencias perdidas están perdidas. Básicamente me dijo: tu caso va a seguir en la impunidad y nunca se va a resolver”, declaró. Señaló que el caso de su hermano involucra a “perpetradores de cuello blanco”que las autoridades se niegan a señalar.

El pronunciamiento colectivo recordó las cifras que el Estado mexicano no ha podido revertir: el 98% de los asesinatos de periodistas permanece en la impunidad. En los casos de desaparición forzada, ningún periodista ha regresado a casa.
Las familias señalaron directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum, recordando que cuando era jefa de Gobierno del Distrito Federal prometió acercarse a las víctimas. En julio de 2024 le enviaron una carta solicitando una reunión. A la fecha, no han recibido respuesta.
“Este antimonumento debe avergonzar a cualquier gobernante que haya sido incapaz de frenar la violencia contra periodistas”, dijeron en el pronunciamiento. “Somos en su mayoría mujeres las que ahora estamos al frente de más de 200 hogares sumidas en el dolor, el miedo, la frustración, enfermas y con proyectos de vida truncados.”

Las familias también denunciaron que las instituciones creadas para la atención a víctimas las fallan sistemáticamente, y que las víctimas indirectas de delitos contra la libertad de expresión son invisibilizadas por el Estado.
La acción de memoria incluyó presentaciones artísticas de Arte para no Olvidarte, Musas Sonideras, La Coraza y Taller del Pájaro Carpintero; la participación del periodista Hermann Bellinghausen. La jornada cerró pasada la medianoche con un gran fandango.
El antimonumento “Aquí Nadie Olvida” se erige junto al +43, el memorial que recuerda a los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, en una esquina que se ha convertido en territorio de la memoria colectiva frente a la impunidad del Estado mexicano.









