Es tiempo de abolir la Copa Mundial

#ZonaDeOpinión

Por Adriana Pantoja / @adriana.pantoja.dalba (IG) y Toby Miller / @tobym69 (IG)

Vivimos en Guadalajara, la capital de Jalisco, sede de cuatro partidos de la recién concluida Copa Mundial de Fútbol. Akron, el nombre del estadio en donde se disputaron los juegos en esta ciudad, permaneció oculto durante el torneo por las exigencias de la FIFA para privilegiar a su patrocinador extractivista preferido, Aramco (es decir, Arabia Saudita).

Debido al afán insaciable de “crecimiento” de la FIFA, la “violencia lenta” de la degradación ambiental avanza cada vez más en el mundo del fútbol. Desde el año 2000, las emisiones de los Mundiales han oscilado entre 1.65 y 3.63 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e). Los desplazamientos son un factor obvio asociado a estas cifras, además de la construcción de infraestructuras, que representa aproximadamente un tercio de dichas emisiones. A ello se le suma la electricidad necesaria para televisar y ver los partidos, así como para participar en las aplicaciones de apuestas. Está también lo que cada asistente al Mundial genera que, en promedio, es entre 0.25 y 7 kilogramos de residuos al día, principalmente por el consumo de comida rápida y bebidas.

Por otro lado, las autoridades de la Ciudad de México y Guadalajara gastaron millones de pesos —cifras difíciles de trazar por su dispersión y opacidad— en infraestructura, promoción y logística de cara al Mundial. Los aeropuertos fueron remodelados para obtener la categoría de “Aeropuertos FIFA” a la vez que se destinaron recursos insignificantes a las necesidades de la población local. En la capital tapatía, pese a que a que el agua escasea y su contaminación es habitual como consecuencia de la crisis climática, la mala planificación y una infraestructura insuficiente —en especial, en materia de tratamiento y purificación—, esta problemática no ha sido prioridad, ni siquiera durante la coyuntura mundialista. En cambio, el gobierno de Jalisco destinó millones de pesos a espectáculos musicales para la Copa de Fútbol.

El estadio Akron, inaugurado en 2010, se encuentra en la zona de recarga hídrica de El Bajío, aproximadamente a 1.5 kilómetros del Bosque La Primavera, hogar de pumas (especie cercana a la extinción), venados, aves migratorias y águilas reales. Todos ellos —junto con cientos de especies de flores, siete especies de peces, cincuenta de reptiles y numerosos recursos hídricos— se han visto amenazados desde entonces por la urbanización, la afluencia de espectadores y el tránsito vehicular, esto último intensificado durante el torneo.

No obstante, en este deporte existen otras formas de violencia además de la ambiental: el 78% de las mujeres que han participado en distintos espacios del fútbol mexicano profesional han sufrido algún tipo de violencia de género, sin contar con que la historia del deporte ha estada marcada por enfrentamientos entre las “barras bravas” del país. Asimismo, al menos en Jalisco, entre 2025 y 2026 las autoridades y otros grupos paraestatales sometieron con represión y trato denigrante a personas en situación de calle y trabajadoras sexuales en un intento por blanquear la imagen de la ciudad para los turistas y periodistas que acudieron al Mundial.

A ello se suma la violencia ejercida por los cárteles contra las personas a las que desaparecen y ejecutan, muchas veces con la complicidad de la policía o el ejército. En el marco del horror criminal narrado en estas publicaciones de The New York Times y The Guardian, el gobierno mostró su obsesión por desplegar una seguridad militarizada para proteger a los visitantes durante el Mundial.

Y es que lo que para algunos sectores liberales de la prensa internacional constituye un tema ocasional, para los periodistas y activistas locales es una preocupación cotidiana: «Mientras algunos celebran goles, otros están siendo masacrados por drones que lanzan bombas». Así, proliferaron reportajes complacientes y superficiales en medios extranjeros que reprodujeron la propaganda optimista de la FIFA, acorde con la risible afirmación del organismo de que“El fútbol une al mundo”.

Afortunadamente, frente un panorama como éste, siempre hay resistencias: “Más agua, menos Mundial”, fue la consigna que durante esos días clamaron los tapatíos afectados por la crisis hídrica de la capital jalisciense. Y, previo a la justa deportiva, en el Día Mundial del Agua, los habitantes de Guadalajara marcharon bajo lemas como “Agua limpia, no obras mundialistas”.

En este mismo sentido, el colectivo Luz de Esperanza resignificó el diseño de las estampas del álbum Panini —un tesoropara muchos por el recuerdo de los Mundiales del pasado— con el fin de llamar la atención sobre las 135,000 personas que han sido desaparecidas en México, ya sea a través de la impresión de las imágenes en camisetas o en posters colocados en muros y bancas de toda la ciudad. Debajo de los datos de cada rostro apareció una sola palabra: “DESAPARECIDO”. Padres, madres y otros activistas también protestaron con carteles y pancartas en las que se leía «Jalisco, campeón en desaparición» y “FIFA, tu Mundial es cómplice”.

Cada semana, las y los miembros de Luz de Esperanza y otros colectivos buscan a sus seres queridos en fosas clandestinas. Arriesgan su vida en una tarea que parece interminable, en medio de la violencia del narcotráfico y los peligros propios de las arduas excavaciones. Incluso en las inmediaciones del estadio Akron fueron descubiertas inhumaciones ilegales y una casa de tortura, dejando claro que en este Mundial no sólo estuvieron en riesgo los derechos de denominación del estadio o los pumas. Por ello, Luz de Esperanza insiste: “No somos investigadores ni forenses. Somos familiares que convertimos el dolor en acción y comunidad” .

Luego de que el Mundial llegó a su fin, este es nuestro saldo: naturaleza en peligro, uso superfluo de los recursos públicos y violencia persistente.

Por supuesto, Jalisco es apenas un territorio en el mapa global del legado autoritario y colonial del capitalismo, encarnado hoy en este “Mundial VIP” y oculto detrás de su retórica. En el fútbol de esta Copa confluyeron la violencia lenta e inmediata: como se publicó en The New Yorker, la FIFA es “una institución podrida”.

Por todo esto, no dejamos de insistir en que hay que abolir el Mundial: ponerle fin para siempre, y no solo ahora que esta edición concluyó. Que el 19 de julio de 2026 marque el inicio de la deslegitimación de la violencia asociada al fútbol para que renazca nuestro amado deporte.

Comparte

ZonaDocs
ZonaDocs
Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Quizás también te interese leer