Standuperas en Guadalajara se unen para “rostizar” al patriarcado

Diez mujeres standuperas de Guadalajara se reunieron este fin de semana para presentar su propio “Roast al patriarcado”. Sin la intención de imponer ideologías y reconociendo que la deconstrucción es un proceso de todas, todos y todes, estas mujeres replantean la escena del Stand Up en la ciudad, el estado y el país.

Una comedia que cuestiona y es crítica, no sólo con la comediante en un ejercicio de introspección, sino con el contexto de desigualdad histórica que les/nos rodea como mujeres desde una mirada creativa, sensible y feminista.

Por Dalia Souza / @DaliaSouzal

Andrea Cajiga, Tamara Malano, Gema Cadena, Lumara la bióloga, Lili Villa, Bárbara Topete, Isabel Rodríguez, Kim Alcalá, Liz Iturriaga y Ariana Macías son las diez standuperas que decidieron tomar postura y rostizar al patriarcado con su comedia.

“Había muchos hombres que no querían venir porque los íbamos a rostizar, porque los íbamos a quemar, porque los íbamos destruir y pues sí, ¿no? (risas) A quien queremos destruir es al patriarcado, no a ustedes, a los hombres. Si los quisiéramos destruir sería fácil” afirmó Lumara la bióloga, científica, edutuber, amante de la difusión de la biología (y los hongos), standupera y una de las estelares de la noche.

Sería fácil explicó, tan sencillo como dejar caer al piso un objeto, esperar a que un hombre intente levantarlo y mientras lo hace tomar su cabeza, acercarla un poco a la entrepierna y emitir el sonido de un beso ¡muaj! “destruido queda el pobre” dijo Lumara entre las carcajadas del público asistente.

Así arrancó la noche en El Monosílabo, espacio que albergó solidariamente a las comediantes, entre cuestionamientos a las masculinidades hegemónicas y la normalización de la violencia machista y patriarcal.

“¡Porque no se va a caer!” exclamó Lumara la biológa, “lo vamos a tumbar” contestaron en eco las asistentes; como sucede en las marchas feministas que toman calles, se apropian de los espacios públicos y reclaman justicia, la tarima y el micrófono para estas standuperas se convirtió en nuevo espacio para resistir.

Menstruación; nude y packs; acoso callejero; aborto; autonomía y derecho a decidir; micromachismos; nuevas masculinidades; mansplainign; depresión; salud mental; feminización y racialización de la pobreza; interseccionalidades; clasismo; gentrificación; política; Estado machista; misoginia, sexismo; acoso y hostigamiento laboral y sexual; violación; feminismo; sororidad; denuncias públicas a agresores; discapacidad e inclusión; amor entre mujeres; iglesia y religión; pederastia; paternidades ausentes y abusivas; terapia; pornografía; estereotipos y  cuerpos inalcanzables; gordofobia; techo de cristal; violencia contra las mujeres; y espacios inseguros para ser mujer, fueron algunos de los muchos tantos temas que estas diez standuperas trajeron a escena para cuestionar entre risas y reflexiones a quienes “siguen siendo hijes, hijas e hijos del patriarcado”.

Y es que aseguró en entrevista Tamara Malano, comediante argentina, “es momento de que cada persona se siente a pensar de qué manera es afectada por el patriarcado y de qué manera aportar. No sólo es un asunto de mujeres”.

Para estas diez mujeres comediantes el Stand Up contemporáneo tiene que voltear hacia dentro de quien escribe los chistes y de quienes están afuera escuchándolos. Se trata de una introspección personal, pero sobre todo una apuesta crítica y sensible hacia el contexto que rodea a las personas y propone nuevas formas de hacer reír y cuestionar a la vez.

Fotografía de portada de izquierda a derecha: Andrea Cajiga; Tamara Malano; Gema Cadena; Lumara la bióloga; al centro Ariana Macías; Lili Villa; Bárbara Topete; Isabel Rodríguez; Kim Alcalá; y Liz Iturriaga.

Así lo reconoce Liz Iturriaga, standupere de esta noche, quien recordó que la comedia fue hecha para criticar al poder y a los privilegiados desde una manera ingeniosa, pero sobre todo para hacer que las personas que están sujetas a esta opresión busquen salir de ésta:

Usar esa voz que tenemos, ese trabajo tan arduo que hacemos al escribir y crear un chiste o una rutina para que mueva a las personas y las haga cuestionarse” afirma.

Sin embargo, reconoce Bárbara Topete, quien por segunda ocasión se une como estelar a un evento organizado sólo por mujeres standuperas en Jalisco, resulta desgastante seguir educando y reeducando desde todas las trincheras:

“No es fácil estar parada en un escenario calando tus chistes, sonar chistosa, pero, además, educar, encontrar ese modo de hacer reír y educar, de pronto puede ser desgastante”.

Si bien, están dispuestas, dice Ariana Macías la host de la noche, vale la pena empezar a preguntarse por toda aquella comedia que por años se ha disfrazado de “humor negro”, pero que, en realidad es misógina, intolerante, machista, violenta y homófoba:

“Hay que nombrarlo por lo que es: ser misógino, intolerante, es ser todo eso que nos molesta y que se disfraza con la falsa idea del humor negro. Estoy de acuerdo con que cada quien tiene su tipo de humor, pero hay ciertas cosas que se deben respetar y yo no respetaría una comedia así”.

Fotografía: a la izquierda Kim Alcalá y a la derecha Ariana Macías.

“Nombrar las cosas por su nombre” asegura Ariana, es uno de los primeros pasos, aunque se suma otro más: “cuestionarse ¿por qué nos reímos de estos chistes?”.

“La justificación es que nos da risa, hay que cuestionarnos por qué un chiste como ese nos está dando risa. Venimos de una cultura tan acostumbrada, donde eso es común, que se quiere normalizar y decir que no tiene consecuencias y no es así”.

 “Ya no nos podemos reír de las mismas cosas, la sociedad constantemente está en pleno cambio”, coincide Tamara Malano y agrega que su propuesta se basa también en preguntarse como comediantes “¿por qué y para qué estamos diciendo lo que decimos?”.

“El poder del micrófono es muy importante, pero principalmente es preguntarse “por qué estoy haciendo ese chiste, cuál es el mensaje que está detrás de ese chiste” y si alguien hace un chiste misógino, qué me está queriendo decir”.

Lo que tienen claro, afirman las standuperas es que “ya no se trata de ellos”. 

Fotografía: a la izquierda Gema Cadena y a la izquierda Liz Iturriaga. 

Un espacio seguro para el Stand Up

“La violencia contra las mujeres no es un chiste” explica Lumara la bióloga, por lo que, promover la existencia y permanencia de espacios seguros para las mujeres dentro del Stand Up, ya sea como exponentes o asistentes al show, es pieza elemental de su propuesta individual y colectiva:

“Aquí lo importante es que quien esté en el público y viendo a una persona que tiene un micrófono -porque eso te da muchísimo poder- se sienta segura. Debe ser un espacio seguro para nosotras y para otras mujeres que asistan al show”.

En ese sentido, explica que, en la escala del violentómetro que dimensiona y magnifica las distintas formas de violencia ejercidas contra las mujeres, las burlas y bromas hirientes son el preámbulo de un escenario violento que aumentará, así reconocen que es una realidad que un chiste machista puede llegar a matar.

Bárbara Topete, recuerda haber comenzado su carrera dentro de espacios que parecían exclusivos para hombres y donde no eran nada seguros “ojalá que todos los espacios fueran seguros. Nosotros cuando empezamos, los lugares no eran nada seguros, nada. Desde el público hasta los compañeros”. Aunque ahora, juntas y con el trabajo de visibilidad que otras compañeras en la ciudad y en el país han hecho, “se ve la diferencia. Ahora estamos logrando cosas importantes”.

Ariana Macías está segura que, promover y construir espacios cada vez más seguros permitirá a otras mujeres, jóvenes y niñas acercarse al Stand Upmás que para que nosotras las que estamos adentro nos sintamos cómodas es también para que otras chicas se animen, se animen a venir y se sientan motivadas e inspiradas, que digan “si ellas pueden, por qué yo no”.

Fotografía: a la izquierda Andrea Cajiga y a la derecha Bárbara Topete.

Inspirar y abrir camino para otras mujeres es uno de sus principales impulsos, así como acabar con las construcciones culturales que históricamente han marcado una brecha entre los espacios que “deben ocupar” las mujeres:

“A mí me pasó en algún momento donde decía “esto no es para mí, esto es para puros hombres, seguro no soy buena” porque creo que todas lo hemos escuchado “las mujeres no dan risa”. Entonces es esta parte de decir: “cabemos en la comedia, cabemos en lo que queramos hacer, podemos hacer lo que queramos hacer y podemos ser muy buenas haciéndolo” precisa.

Ella, quien ha experimentado ser la “cuota de género” en algunos shows de Stand Up, advierte que lo que más le motiva es que con estos espacios que están activando, otras mujeres sepan que pueden hacer comedia, tomar el micrófono, reírse de sí mismas (si así lo quieren), asumir una postura y ser auténticas, sin recurrir a los chistes del pasado.

Una propuesta distinta

“La comedia no es para mujeres” fue lo que le dijeron a Tamara Malano, originaria de Argentina, país que comparte con México un contexto de desigualdad, dictaduras, crisis de violencia y económica, pero también movilización y resistencia feminista.

“Eres mujer y causas gracia, qué loco, qué raro” llegó a escuchar alguna vez.

Para ella, el arte es política, de aquí que considere que la comedia debe ser cada vez más inteligente, creativa, incluso, que debe tomar postura “somos parte de una comunidad y lo que sea que podamos aportar sirve”. Por esta razón, asegura que las rutinas de Stand Up que realizan las mujeres no sólo se diferencian de los chistes que por años han sido contados por hombres y, claro, machos, sino que hay una propuesta distinta y transformadora.

Por un lado, advierte que una de estas diferencias está en la agresividad que suele rodear las intervenciones que hay entre comediante y público, así como la invasión a los cuerpos y la apariencia de quienes asisten a estos espacios, algo que afirma, “también es violencia”.

Fotografía: a la derecha Tamara Malano y Lumara la bióloga. A la derecha Lili Villa. 

Aunque reconoce que hay mujeres comediantes que continúan replicando estos patrones, explica que esto se relaciona con el contexto sociocultural, histórico y sistémico que también les ha atravesado “yo siempre me apoyo en eso, todas fuimos hijas del patriarcado”.

Tamara está segura de que la comedia de las mujeres es más creativa, diversa, inteligente, apuesta por mirar hacia dentro de quien se para en el escenario sosteniendo el micrófono esperando hacer reír, no mira a la sexualidad como objeto de burla y luego de muchos años se esfuerza por representarnos “porque siempre se habla desde otros lados”.

“Le trabajamos un poquito más porque siempre nos dijeron que no éramos graciosas, así que fue ¡vamos a hacerlo mejor! Sólo fue cuestión de sentarnos y hacernos tres o cuatro preguntas ¿qué nos da risa a nosotras? Y compartirlo”.

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Síguelas a todas en su Instagram:

Andrea Cajiga (andreacajiga1); Tamara Malano (tamaramalano); Ariana Macías (ariana_notangrande); Gema Cadena (gemacadena); Lumara la bióloga (lumaralabiologa); Lili Villa (lilivilla21 twitter); Bárbara (soylatopete); Isabel Rodríguez (enamorad_iza); Kim Alcalá (kim.alcala); Liz Iturriaga (liz_iturriaga).

 

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Dalia Souza
Dalia Souza
Periodista apasionada de la radio, comprometida con quienes resisten en la exigencia de verdad, memoria y justicia. Creo que el periodismo es una herramienta para construir paz y cambio social.

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