#Entrevista
Con turnos exhaustivos de 24 horas continuas y sin espacios para descansar, el vigilante de 55 años se encarga de mantener la seguridad de un edificio mientras encuentra en su familia la motivación para continuar.
Texto por: Chelsea Torres / @whoischelseaaaaa
Ilustración por: Chelsea Torres
Víctor Manuel Romo Ornelas es vigilante de seguridad externa. Desde hace casi 2 años ha trabajado turnos de 24 horas en un edificio en la calle Independencia 403 en Parques del Bosque, donde habitan estudiantes foráneos cerca de la Universidad Jesuita de Guadalajara. Su rutina ha estado marcada por la vigilancia constante frente a monitores, rondines por ciertos espacios del edificio y madrugadas interminables, en un trabajo que carece de descansos formales y cuenta apenas con las prestaciones que marca la ley.
Nacido de una familia trabajadora, a lo largo de su vida laboral ha enfrentado diferentes retos y ha recibido distintas capacitaciones como primeros auxilios y brigadismo, conocimientos que lo acompañan hasta el día de hoy como un recurso personal. No obstante, lo que más lo motiva para seguir en este puesto no son los rondines, monitores o la convivencia con el demás personal del edificio, sino los gestos humanos que le ofrecen los arrendatarios: el saludo de buenos días o buenas noches, los agradecimientos y el voto de confianza que los estudiantes y padres de familia depositan en él para cuidar del edificio.
¿Cómo describiría sus turnos?
Trabajo 24 horas seguidas y hay veces que tengo 2 horas para descansar y aprovechar para poder comer. El verdadero descanso llega hasta el día siguiente, cuando acaba mi turno.
¿Tiene algún momento o espacio para descansar?
No, no nos permiten descansar. El turno es largo y debemos estar siempre al pendiente de los monitores, que no se acerque ninguna persona extraña y cuidar los bienes del edificio.
¿Qué tipo de apoyo recibe por parte de la administración?
Recibo solo lo que viene establecido en la Ley Federal del Trabajo, que viene siendo el seguro médico y el sueldo que ronda alrededor de $2,000 pesos semanales.
¿Cómo es trabajar en un turno tan largo?
Es cansado, pero es un sacrificio para llegar a mi casa y llevar un sustento para mi familia.
¿Qué pasa cuando llega a casa después de una jornada tan larga?
Al llegar a casa, existen veces en las que no puedo descansar por los ruidos de la calle, el movimiento de mis nietas jugando o el estrés que dejo mi turno. En ocasiones logro dormir, en otras no, pero hay que salir adelante y tratar de recuperar fuerzas para continuar el día siguiente.
¿Qué actividades realiza cuando se siente estresado durante el turno?
Cuando me estreso de estar observando los monitores, salgo a dar una vuelta al edificio, revisar que todo esté en orden: que no haya fugas, un foco apagado, que el cuarto de máquinas esté funcionando correctamente. Todo esto me ayuda a no quedarme dormido y estar pendiente de todo lo que pase en el edificio.
¿Ha enfrentado situaciones de riesgo en este trabajo?
Por el momento no, pero en otros empleos sí. Me ha tocado lidiar con personas de condiciones de calle que se ponían a la defensiva. En este tipo de casos hay que convencerlos, calmar la situación y reportar a los superiores.
¿Ha recibido capacitación para enfrentar este tipo de situaciones?
En este edificio no. En otras empresas sí: cursos básicos, primeros auxilios y brigadismo. Al mismo tiempo, también aprendí cómo actuar siendo primer remitente, es decir, cómo actuar en lo que llegan los paramédicos.
¿Qué lo motiva a quedarse trabajando en este edificio?
Llevo casi dos años en las instalaciones y me he sentido a gusto. El trato de mis compañeros de trabajo, propietarios y arrendatarios es algo que me motiva a seguir; dar agradecimientos, preguntarme cómo me siento o incluso hay algunas veces que se ofrecen en traerme algo de la tienda. Estos pequeños gestos me hacen sentir valorado y me motivan a seguir aquí por muchos años más.
¿Qué hace cuando culmina su turno? ¿Cómo lo combina con su vida familiar?
Una vez concluido mi turno, lo que hago es darle las observaciones a mi compañero para que continúe con la vigilancia. Cuando llego a casa, me dan de desayunar, convivo con mis nietas y salimos a misa, un parque o alguna plaza para poder convivir como familia, para darles la confianza de que ellos son parte de mi segundo trabajo. Ya que mi primer trabajo es aquí como guardia y el segundo es como esposo, padre y abuelo.
¿Qué le hace sentir orgulloso de sí mismo?
Mi lema de vida son las palabras del yo: “primero yo, después yo y al último yo”; ese lema lo he tenido muy presente en mi vida. Proteger a mi familia e invitarlos a que hagan lo mismo con sus respectivas familias y dar seguridad en mi trabajo es algo que me ha hecho sentir orgulloso durante toda mi vida.
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Esta entrevista fue elaborada en el marco del Laboratorio de Información, el cual es parte del proceso formativo de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública del ITESO.


