La sugerencia de ya no buscar a su desaparecido

Por: Darwin Franco Migues

Cómodamente sentado, el jefe de los policías investigadores de la Agencia No.1 Receptora de la Fiscalía General de Jalisco en Tlajomulco de Zúñiga ve como Ofelia entra en su oficina; sin embargo, no le pregunta cuál es nombre ni por qué está ahí, simplemente le dice:

–Señora aún no hay nada, si nos enteramos de algo le decimos pero hasta este momento no tenemos ningún indicio ni positivo ni negativo-.

Ofelia es madre de Alejandro Lozano Regalado, desaparecido en el centro de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, desde el 13 de agosto de 2015. Ofelia acudió a la Fiscalía para saber qué sabían de su hijo y para conocer qué es lo que habían hecho para encontrarlo. Esto es algo que hace cada semana desde hace casi ya dos años.

 –Ah, ya sé quién es Usted pero como le dije aún no hay nada porque Usted tiene un desaparecido, ¿verdad?-, le pregunta el policía investigador a Ofelia.

-Sí, estoy buscando a mi hijo y vengo a que me digan qué saben Ustedes de él-, responde Ofelia quien antes de llegar a la oficina de la Fiscalía está segura de que no le dirán nada.

-Ya le dije que seguimos trabajando-, insistió el policía investigador quien seguía sin preguntar ni el nombre de Ofelia ni el de su hijo desaparecido.

La respuesta de Ofelia, hizo que el policía investigador se levantará de su silla para preguntarle si ya había entregado alguna fotografía de su hijo. Ofelia contestó que lo hizo cuando presentó su denuncia. El policía investigador, sin embargo, le preguntó que si ahora no traía consigo una fotografía para que se la prestase. Rápidamente, ella sacó de su pequeño bolso las fotografías que siempre carga consigo a todas partes; en dos de ellas aparece con Alejandro y en otras aparece éste solo de pie esbozando tenues sonrisas.

-Páseme una foto para mandarla a Guadalajara, ahora allá se va a concentrar todo lo de desaparecidos, aquí ya sólo tendremos un enlace-, le informó a Ofelia.

Los llamados “enlaces” serán integrantes de la Fiscalía Especializada en Desapariciones, la cual fue creada por la Fiscalía General de Jalisco para abatir las desapariciones y para localizar a los 4 mil 641 desaparecidos que tiene el estado desde 2006. Actualmente esta Fiscalía no ha entrado en funciones; sin embargo, las Fiscalías Regionales, como la de Tlajomulco de Zúñiga, ya cuenta con estos “enlaces”, esto a pesar de que este nuevo modelo de búsqueda de desaparecidos ni siquiera cuenta con protocolos de actuación.

-Aquí está la fotografía-, señala Ofelia mientras observa como el oficial la coloca en su escritorio para tomarle una foto con su teléfono celular.

-¡Muy bien, quedó como en original!- presume el policía investigador mientras le enseña la pantalla de su teléfono celular a Ofelia para que vea la foto. –Con esto ya podré buscarlo cuando vaya a Guadalajara-, menciona con seguridad mientras guarda en su celular la imagen de un joven del cual no conoce su nombre porque ni siquiera lo ha preguntado.

Esta era la primera vez desde aquel 14 de agosto de 2015 –fecha en que se denunció la desaparición de Alejandro- en que este jefe de los policías investigadores le solicita a Ofelia una fotografía de su hijo desaparecido. Hoy Alejandro tiene 32 años, él día en que desapareció cumplió 30. Ofelia asegura que cada que viene a la Fiscalía General de Jalisco, este funcionario siempre le dice lo mismo; sin embargo, esta vez le aconsejó:

-Si yo fuera Usted señora, ya no buscaría más, ya que esto de andar preguntando, buscando y yendo al SEMEFO (Servicio Médico Forense) debe ser muy pesado y eso a la larga deja muy mal a las personas. Eso es lo que yo haría, pero Usted es la que decide-, le mencionó a Ofelia tras prometerle, por enésima vez, que seguirían buscando a su hijo.

El coraje que sintió Ofelia al escuchar esto fue consumido tras un largo suspiro, ya que el tiempo le ha creado una coraza ante quienes creen que los desaparecidos son objetos a los cuales simplemente se les puede dejar de buscar. Sin decirle nada, Ofelia salió de la oficina del jefe de la policía investigadora de la Fiscalía General de Jalisco en Tlajomulco de Zúñiga

“Aquí siempre es lo mismo, nunca hay nada ni siquiera deben de saber quién es uno”, señaló Ofelia mientras conducía sus pasos al Área de Desaparecidos de la misma dependencia, “Acá tampoco hay nada pero quiero que esto también se sepa”.

En esa oficina donde debería encontrarse “el enlace” con el Área de Desaparecidos sólo hay una silla vacía y un escritorio repleto de carpetas de investigación. Ofelia también viene aquí continuamente porque hace más de un año le prometieron que le entregarían una copia de la sábana de llamadas del celular de su hijo. Ofelia piensa que en ella puede haber pistas, pues sabe que ahí puede verse si su hijo hizo o recibió alguna llamada cuando desapareció.

-¿Disculpe, se encuentra la Licenciada?-, pregunta Ofelia a los tres jóvenes que revisan expedientes a los que les colocan una larga línea diagonal en cada una de sus fojas.

–No está, ahora le tocó irse de comisión a Zapotlanejo- responde un joven que parece identificar a Ofelia porque inmediatamente le dice: –Si es por lo de su sábana de llamadas sólo puedo decirle que ya se mandó el oficio pero aún no tenemos respuesta, así que dese una vuelta la semana que viene-.

Ofelia le agradece y sale de la oficina una vez más sin nada.

-Venir aquí es pura vuelta y vuelta pero nada que le dan a uno nada, nada que le dicen a uno de su familiar-.

Lo que no debería ser normal en una dependencia encargada de la procuración de justicia es terriblemente cotidiano para Ofelia porque asegura que en esta oficina, luego de dos años de visitarla: “tampoco le dicen a uno nada sobre su desaparecido”.

Ofelia labora todas las mañanas en un laboratorio de análisis clínico en la ciudad de Guadalajara; sin embargo, todas sus tardes son de búsqueda porque su amor la ha llevado a recorrer más de 80 centros de rehabilitación y una decena de albergues para personas en situación de calles pero también se ha visto en la difícil situación de recorrer hospitales y los servicios médicos forenses. Su caminar sin descanso ha empeorado, incluso, su diabetes pero ella no parará de buscar a su hijo, al cual vio por última vez el 13 de agosto de 2015 en la parada de autobuses de la colonia La Noria, ubicada en la zona conurbada del municipio de Tlajomulco de Zúñiga. Municipio que registra oficialmente 137 desapariciones.

Esfumarse del centro de Tlajomulco de Zúñiga

-Mamá yo mejor me voy a quedar en el centro, no quiero quedarme en la casa- fueron últimas palabras que Alejandro le dijo a su madre el día de su desaparición.

Esto lo recuerda muy bien Ofelia porque ese día sintió “un pinchazo en el corazón” al despedirse de él. En aquel entonces, ella laboraba en una cadena de salas de cine y debía de trabajar por las tardes; ese 13 de agosto de 2015, sin embargo, no deseaba ir porque era el cumpleaños de su hijo, el cual recientemente había llegado a su casa luego de haber sufrido una convulsión que lo tuvo hospitalizado varios días.

Su hijo antes del accidente médico había comenzado a trabajar con su hermano como ayudante de albañil y hacía ya un tiempo en que se había alejado del alcohol, adicción por la cual estuvo internado en varias clínicas de rehabilitación. Alejandro había dicho a su madre que ya era momento de recobrar su vida. Él estaba en ello cuando fue desaparecido.

“Después de su convulsión me lo traje acá a la casa pero a él no le gustaba estar allí. Ese día que desapareció fue porque no quiso quedarse en casa y prefirió irse al centro de Tlajomulco, me dijo que ahí estaría y que regresaría cuando yo saliera de trabajar”.

Y así fue como madre e hijo se separaron en aquella parada de camiones. Ofelia se quedó inquieta, así que media hora después de dejarlo comenzó a llamarlo varias veces a su celular, las llamadas no entraron. Ofelia se bajó del camión y regresó a buscar a su hijo.

“Regresé a buscarlo al centro de Tlajomulco pero nada. Le pregunté a todo mundo y nada, nadie lo había visto. Una señora me dijo que lo vio a la entrada de La Noria, a mí me da miedo que se lo hayan llevado esas gentes que por allá anda en cosas malas… también temo que por la convulsión y por el golpe que se dio la cabeza ande vagando por las calles. Algo me dice que está vivo y que anda por ahí porque no sabe cómo regresar a casa”.

Alejandro Lozano Regalado, de 32 años, es uno de los 137 desaparecidos que tiene el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, esto conforme a las estadísticas oficiales, y es además uno de los 3 mil 436 hombres que en todo el estado no han regresado a casa. Su desaparición permanece en total impunidad porque a la fecha su madre no ha recibido de la Fiscalía General de Jalisco un solo indicio que pueda explicarle qué pudo haber pasado con él y quién o quiénes son los responsables de su desaparición.

Lo único que ha tenido de las autoridades de Jalisco son promesas de búsqueda como la que le realizó el jefe de los policías investigadores cuando en su teléfono celular guardó una fotografía de Alejandro sin siquiera relacionarla con su nombre o con el número de la averiguación previa. Ofelia, no obstante, persiste porque sabe que ella es la que debe salir a buscar a su hijo porque si espera a que la Fiscalía lo haga, su hijo jamás regresará a casa.

@darwinfranco 

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Darwin Franco
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Me encanta hacer periodismo y contar con dignidad las historias de quienes confían en mi trabajo. Disfruto ser profesor y aprender de mis alumnas, alumnos y alumnes. Creo que el periodismo es una potente herramienta de paz y esperanza.

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