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Guadalajara: un río que corría entre piedras y ahora es concreto.

Guadalajara: un río que corría entre piedras y ahora es concreto.

Las inundaciones en el Guadalajara y los municipios colindantes son la consecuencia de cómo la planeación del desarrollo de las ciudades está pensada como negocio.

Por Marcela Gómez Orozco

Guadalajara, Jalisco.- El temporal de lluvias está por terminar y las inundaciones en la ciudad han ocasionado pérdidas materiales y daños a la salud de los habitantes de municipios del Área Metropolitana de Guadalajara. En Tlaquepaque, Tonalá y Guadalajara, los vecinos coinciden en que la principal causa es la mala planeación urbana. Obras públicas y privadas que atentan contra la seguridad e integridad de los vecinos, que se organizaron en red para hacer frente a las autoridades que los perjudican y engañan constantemente.

 “Los políticos ven zona verde y se la agandallan para hacer negocio”, declara una vecina de las inmediaciones del Cerro del Gachupín. En entrevista, describe con claridad y mucho enojo cómo las autoridades municipales han ignorado la suspensión definitiva ordenada por los tribunales en septiembre de 2016. Aclaró que desde la Asociación Civil Cerro Guardián del Agua ya hicieron lo que les corresponde, que fue presentar la denuncia del incumplimiento ante el Juzgado Sexto en Materia Administrativa, que se resolvió a su favor. La que no ha cumplido con su parte es la presidente municipal de San Pedro Tlaquepaque, María Elena Limón, de quien desconfían los vecinos de la zona.

El Cerro del Gachupín se encuentra en territorio de la comunidad de Hecho Santa María Tequepexpan, pero los desarrollos inmobiliarios han despojado de sus derechos a los indígenas, y los avecindados.

“Invadieron de todo a todo. Es un despojo abierto” narra con furia la entrevistada. La invasión es completa y ha provocado múltiples afectaciones: las construcciones han causado daños estructurales a las casas, ruido excesivo en la zona de camiones y máquinas, explosiones con dinamita y tala de árboles en la madrugada, avenidas que antes eran cerradas ahora convierten a la colonia en un caos así como inundaciones provocadas por el taponeo de la cabeza de cuenca que es el Cerro del Gachupín.

El temporal de lluvias está por terminar y las inundaciones dejaron ver las consecuencias del negocio inmobiliario. El agua causa cada vez más estragos a su paso pues ahora hay cemento donde antes había bosque, y el agua corre con mayor rapidez sin nada que la absorba o detenga,  por lo que provoca que se estanque el agua en calles como Sierra Mazamitla, Av. 18 de marzo y López Mateos. El mismo caso es el de la colonia Alcalde Barranquitas, donde desde 2016 las obras de la línea 3 del Tren Ligero han desviado el drenaje, provocando severas inundaciones y daños al patrimonio de sus habitantes.

La obra públicatambién causa estragos

Las obras con financiamiento privado, no son las únicas afectando la seguridad de los habitantes. En Guadalajara, en la colonia Alcalde Barranquitas, son las obras de SITEUR las que han causado pérdidas materiales y daños estructurales a las viviendas.

La línea 3 del Tren Ligero es otro ejemplo de planeación urbana que invade y altera la vida de quienes ahí habitan. “Es un asalto a mano armada. Nadie presentó los dictámenes técnicos correspondientes. No nos dijeron por qué aquí, qué afectaciones iba a tener. No hubo diálogo con nosotros” declaró Adela Chavoya en entrevista. Al igual que la vecina del Tlaquepaque, está enojada con los compromisos incumplidos de las autoridades. Denunció el abandono que viven pues ni SITEUR, gobierno federal, municipal ni estatal han dado soluciones ni reparado los daños que ocasionaron: “No ha habido solución adecuada al manejo del drenaje, además de las afectaciones en salud, economía y desgaste emocional”.

Los malos manejos del agua han provocado inundaciones de hasta dos metros de aguas negras combinadas con pluviales.

El cerro de la Reina en Tonalá es otro ejemplo de despojo e invasión del territorio que provoca inundaciones en la zona. El activista Sergio Morales, del colectivo “Defendamos el cerro de la Reina” declaró que las deforestaciones, las construcciones de alta densidad y las obstrucciones a los ríos del cerro de la Reina son las causas de los desastres que padecen la comunidad intensificados desde 2016.

Las tres historias tienen en común el despojo del territorio, el abandono y desdén con que los gobernantes tratan a las comunidades. En contraste está la organización social y las redes que se tejen para hacer frente a dichas acciones y circunstancias.  Desde hace un año unieron fuerzas y fundaron la Red Metropolitana en Defensa de las Áreas Verdes, con ella buscan soluciones por la vía institucional. Al respecto, Adela Chavoya, de Alcalde Barranquitas tiene un mensaje contundente: “(quiero) recordarles a los gobernantes de los distintos órdenes que es mejor diálogo que enfrentar un grupo organizado”.  

“Van a decir que no hay bosque pero pues ellos lo talaron”, dijo enojada la vecina de Tlaquepaque, frase que aplica también para el Cerro de la Reina. Las inundaciones son sólo la punta del iceberg de lo que significa taponear zonas hidrológicas. Como mencionó su defensora, el Cerro del Gachupín capta el agua de lluvia y la lleva a los mantos freáticos de Toluquilla y Atemajac, que abastecen a la 3° parte de la ciudad. Lo mismo con el Río Azul y otros afluentes del Cerro de la Reina en Tonalá.

Si talan el bosque y construyen encima de los cerros nos quedamos sin agua, sin vida.  

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