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La Ciénega bajo el agua

La Ciénega bajo el agua
Por Mariana Mora y Ángel Melgoza

En la Región Ciénega de Jalisco cientos de agricultores perdieron sus cultivos por las inundaciones que provocó el desborde del río Zula, un desastre que pudo ser evitado; sin embargo, las autoridades aseguran que no hay dinero para atender estas afectaciones.

Parecía que este año las lluvias no les iban a afectar. Después de dos años de perder varias hectáreas de maíz, campesinos de la subcuenca del río Zula pensaron que este año la habían librado, creyeron que las lluvias habían pasado, pero no fue así.

El lunes 13 de agosto Andrés García vio con frustración cómo el agua del río empujaba y sobrepasaba su bordo, vio cómo el agua entraba a los predios vecinos y cómo sus propias tierras se inundaban. Sintió impotencia y pensó que tenía que hacer algo para impedir que esto siguiera sucediendo, según Andrés y muchos otros agricultores, la inundación tiene responsables.

“Yo he perdido, en el 2016 doce hectáreas, en el 2017 doce hectáreas y este año son veinte, cuarenta y cuatro hectáreas en tres años”, dice Andrés. En la Región Ciénega de Jalisco -compuesta por los municipios de Atotonilco el Alto, Ayotlán, Degollado, Jamay, La Barca, Ocotlán, Poncitlán, Tototlán y Zapotlán del Rey- se perdieron 4 mil 710 hectáreas de cultivos, en su gran mayoría de maíz, una pérdida que para los campesinos asciende a alrededor de 100 millones de pesos.

Días antes de presenciar la inundación, el viernes 10 de agosto, Andrés y otros agricultores aseguran haber pedido a las autoridades de Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) y a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) que levantaran las compuertas que se encuentran en el cauce del río Santiago, en el municipio de Ocotlán, y que regulan el paso del agua. Esas compuertas sirven para subir el nivel del agua y enviar un mayor flujo al Área Metropolitana de Guadalajara, sin embargo esta vez también provocaron que el río Zula subiera sus niveles y según los agricultores que se agravaran las inundaciones.

Además de los campesinos que se ven afectados y comprometidos con deudas financieras que siguen aumentando, algunos trabajadores también han perdido sus empleos a causa de las pérdidas. El gobierno del estado de Jalisco, a través de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder), cobró y entregó a la mayoría de los campesinos afectados un seguro catastrófico que los indeminizó con mil 500 pesos por hectárea, cuando la inversión para el cultivo de maíz por hectárea ronda entre los 20 y 30 mil pesos.

Algunos afectados como Andrés se niegan a recibir el seguro del Gobierno de Jalisco y además de buscar una mayor indemnización por la vía legal, interponiendo una demanda contra SIAPA y CONAGUA, también exigen que se le encuentre solución al problema.

Andrés, como muchos otros productores de maíz, no quieren aceptar las indemnizaciones del gobierno porque éstas sólo son un paliativo; lo que ellos desean son acciones de fondo para evitar que esto ocurra año con año.

No hay dinero, ni responsabilidad

El Río Zula nace en el municipio de Arandas, Jalisco, y es la única subcuenca de la mega cuenca Lerma-Chapala que se encuentra exclusivamente en territorio jalisciense. Aunque esta característica debería ser importante al momento de gestionar integralmente la cuenca, la verdad es que el Zula tiene en él reflejados los grandes problemas de los ríos de este país: tiene gran contaminación de la industria, carga más de cien mil toneladas anuales de suelos perdidos por deforestación y malas prácticas agrícolas, se llena de maleza acuática que se alimenta de los abonos que se utilizan en el campo y recibe descargas sanitarias. Sumado a lo anterior, el Zula cargó este año con el agua de unas fuertes lluvias que agravaron las inundaciones.

Agricultores y autoridades coinciden en que el principal problema es el azolvamiento del río. El diputado federal Absalón García ha promovido un punto de acuerdo en la Cámara Baja para solicitar recursos suficientes para el desazolve del río Zula y del río Santiago. Dicho trabajo costaría unos 310 millones de pesos, 180 para el Santiago y 130 para el Zula, de acuerdo a información que Absalón recibió de CONAGUA.

En el organismo encargado de suministrar el agua a la ciudad de Guadalajara, SIAPA, se deslindan de la responsabilidad de operar las compuertas que podrían haber provocado o intensificado las inundaciones, dicen que ellos solo las manejan según las órdenes de CONAGUA. Para esta instancia federal encargada de administrar, regular, controlar y proteger las aguas del país, la responsabilidad del problema no recae en ellos puesto que aseguran haber dado indicaciones para mantener abiertas las compuertas y además no tienen los recursos ni la responsabilidad de dar mantenimiento al cauce del río.

Luis Acosta González, director de infraestructura hidroagrícola de CONAGUA (Organismo de Cuenca Lerma Santiago Pacífico), dice que desde 2016 han solicitado una partida de 17 millones de pesos que tendría que incluirse en el Presupuesto de Egresos de la Federación (elaborado por el ejecutivo y aprobado por el legislativo) para realizar estudios de factibilidad de un proyecto que evitaría las inundaciones. Hasta hoy no han recibido esos recursos.

 De acuerdo al experto en gestión integral de cuencas, educación ambiental y procesos participativos, Alejandro Juárez, el problema de fondo que nadie quiere asumir es la pérdida de suelos que involucra temas de deforestación, pobreza, y descoordinación institucional.

Llevar a cabo acciones puntuales que disminuyan la problemática es urgente, pero gastar cientos de millones de pesos en mejoras que nadie sabe con exactitud cuánto van a durar le parece una falsa salida: “resolver problemas de fondo lleva tiempo y eso a los tomadores de decisiones no les gusta”, explicó el investigador.

Mientras tanto nadie asegura que el próximo año la Ciénega no se volverá a inundar.

En la primera fotografía quien aparece es Filemón, mientras que, en la última, lo hace Trinidad; ambos productores coinciden en que el Gobierno de Jalisco no quiere resolver de fondo el problema en la Región Ciénega donde cada año las lluvias hacen estragos las cosechas de maíz… una situación que no se publicita cuando se habla de que Jalisco es el “Gigante agroalimentario de México”.

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