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Discutir la homosexualidad es cosa de niños

Discutir la homosexualidad es cosa de niños

Zariá Casillas Olivares**

Columna Juego serio

Hablar sobre diversidad sexual suele ser poco común en las escuelas o entornos en donde niñas, niños y adolescentes se desenvuelven, pero eso no significa que no tengan información al respecto y tampoco permite saber si la información que tienen es del todo certera.

La niñez es el presente de cada sociedad en la que viven y como tal, niñas y niños son actores que conocen, reflexionan y emiten juicios sobre los asuntos que atañen a su sociedad. Siguiendo esta misma premisa, la investigación que llevé a cabo durante los dos años de maestría se centró en conocer más a fondo de qué forma las niñas y niños piensan y discuten entre sus pares la homosexualidad.

En principio, para tener información y poder crear estrategias de educación anti discriminatoria centradas en las ideas propias de la niñez. Además, conocer de qué forma piensan las niñas y niños, da una idea general de cómo somos también como sociedad.

¿Cómo realicé la investigación?

La investigación consistió en observar y analizar los razonamientos y argumentaciones en dos conversaciones grupales sobre homosexualidad. Las conversaciones se llevaron a cabo en dos escuelas distintas; en cada una trabajé con ocho niñas y niños de entre 10 y 11 años, es decir, que se encontraban en quinto grado de primaria.

A raíz de un video animado que vimos juntos sobre un par de niños que sienten atracción mutuamente, uno de los grupos se planteó preguntas a responder durante la conversación; mientras que en el otro grupo respondieron preguntas que yo les hacía a lo largo de la sesión. En cada grupo eligieron sus propios pseudónimos, que son los que aparecen en las citas.

¿Y qué piensan sobre la homosexualidad?

La homosexualidad es un tema controversial en muchas sociedades y la mexicana no es la excepción. Probablemente hemos sido partícipes de entrar en discusiones acaloradas sobre la homosexualidad, si está bien o mal que se casen, que puedan adoptar o incluso que simplemente tengan una pareja de su mismo sexo.

En el caso de ambos grupos de niñas y niños, las ideas generales (topos) a las que recurrieron para justificar sus posturas a favor o en contra de la homosexualidad, estuvieron muy cerca de algunas posturas que tienen los adultos, pero también utilizaron diversas estrategias y argumentos muy creativas y novedosas.

Las ideas generales que utilizaron para posicionarse a favor fueron el amor como algo hermoso y que no puede ser malo; la normalidad y lo cotidiano porque es más común conocer a alguien gay o verlo en medios; una regla social de no decirles nada, no ofenderles porque son gays y el ser gay como una decisión individual y libre.

Por otro lado, también aparecieron durante las conversaciones posturas en contra, las cuales estuvieron basadas en la idea de la reproducción como un fin último de las parejas y algo que es natural, pero raro.

Otra idea que no entra en la dicotomía “a favor o en contra” y que resulta interesante es que para algunas niñas y niños, el ser gay implica que quieran ser nombrados en femenino. Esta idea, aunque está basada en una idea que no es correcta del todo, la utilizaron para “normalizar” que puede que existan hombres que les guste ser nombrados en femenino y lo aceptan.

Aunque tienen claro que existen parejas homosexuales de mujeres, sus referencias siempre hacían más alusión a la homosexualidad entre hombres.

Discutir sobre homosexualidad

Durante las conversaciones no discutieron sobre si debían o no casarse y el tema de la adopción les pareció algo que no estaba a discusión: “obviamente los gays adoptan bebés”, dijo Panchito cuando uno de sus compañeros utilizó el argumento de la reproducción para justificar que estaba mal ser homosexual. En el primer grupo, lo que más les causó interés discutir fue sobre si era bueno o malo ser homosexual y en el segundo, prefirieron contar experiencias de conocidos gays, de hombres que se visten como mujeres o de las telenovelas en donde aparecen parejas gay.

Una de las ideas generales o topos que causó mayor discusión, en el Grupo 1, fue cuando uno de los niños, Sanchito, hizo alusión a que estaba mal ser homosexual por no poderse reproducir, sus demás compañeras y compañeros respondieron inmediatamente preguntándole por sus razones para decir eso y agregando muchas otras por las cuales no era necesario reproducirse, por ejemplo: ¡eso le importa a los chinos! Eso es mejor para los chinos”, dijo Lisa.

Por otro lado, en el Grupo 2, cuando apareció la idea de que a los gays les gusta ser nombrados en femenino, crearon un juego de palabras convirtiendo nombres femeninos en masculinos y viceversa. Cada uno cambió su nombre por una terminación de género opuesto “Zamael, Zamaela” ; “Josa, Josefa” (sic); “Roberta, Roberto”; “Dulzo, Dulce”; “Ania, Ano” (sic) y se involucró todo el grupo para formar parte del juego.

***

Niñas y niños son grandes observadores y analistas sociales, pues están reconociendo cómo son las reglas, valores y expectativas sociales que son importantes seguir según su entorno y sus relaciones sociales. Y a su vez, también están recreando y construyendo nuevas formas de concebir el mundo que les rodea.

Es por esto que reconocerles como actores sociales y propiciar espacios en donde ellos y ellas puedan discutir sus opiniones es de suma importancia, no solo para dejar de subestimarles como personas, sino también para reflexionar juntos sobre cómo nos relacionamos con los demás y sobre la sociedad en la que queremos vivir.

** Zariá Casillas es estudió Comunicación Pública y obtuvo el
grado de maestría en Ciencias Sociales en la UDG. Se está especializando
en temáticas de derechos humanos de las niñas y los niños,
discriminación y juventudes.

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