“Atrapados en la movilidad”: situación de la comunidad migrante y refugiada en la ZMG

“Atrapados en la movilidad. Nuevas dinámicas de la migración y el refugio en México” es un documento de investigación académica y de incidencia que, da cuenta del nuevo escenario de las migraciones en México desde la experiencia de quienes transitan o han llegado a la ZMG en el estado de Jalisco. Fm4 Paso Libre es una organización de la sociedad civil que desde el año 2010 ofrece servicios de ayuda humanitaria, así como, acompañamiento médico, jurídico y psicológico a la comunidad migrante que va de paso y, en la actualidad, que ha decidido permanecer en esta región del país.

Por Dalia Souza / @dalhiasouza

“Atrapados en la movilidad”, sugiere el informe, es un concepto que alude a la situación/condición errante que experimentan un sector importante de la población migrante que no sólo ha sido expulsada de su país de origen, sino además del país que consideraban podía ser su destino e, incluso, hasta de aquel que sólo era territorio de paso. Y es que, según explica este documento, los flujos migratorios se están transformando por las condiciones de insostenibilidad de la vida en diversos países y regiones del mundo cuyo principal destino es Estados Unidos. México, Centroamérica, Latinoamérica, África y Asia, principalmente, dan cuentan de cómo las movilidades se están haciendo más complejas e inclasificables.

Según precisa el texto, este sector de la población se caracteriza “por su heterogeneidad y por su constante ir y venir” por lo cual, resulta difícil dar seguimiento y cuantificar el número de personas que experimentan esta situación. Por otro lado, producto de esta dinámica de vida en constante movimiento, sugiere FM4, estas nuevas formas de tránsito migratorio suponen “una reconfiguración y reinvención de la forma de estar en el mundo, de vivir la vida o de sobrevivirla”.

De esta manera somos testigos de una población, ciertamente itinerante, que pasa la vida y la vive en “el presente” y al límite: en las vías del tren, las calles, los cruceros, espacios públicos, parques, espacios públicos diversos porque se encuentra en constante adaptación, readaptación y, por supuesto, sobrevivencia.

Por ello, han quedado atrapados en la búsqueda del sueño americano, en el ir y venir del sur al norte, del norte al sur (deportados en muchas ocasiones), en el deseo del retorno y en el asentamiento temporal e indefinido.

De acuerdo con la base de datos de FM4, desde el año 2010, un tercio de la población que ha llegado a sus instalaciones, sólo han registrado un “primer viaje”; es decir, un evento de salida desde su país de origen. A estos, le siguen los que han acumulado dos, tres y/o hasta cuatro viajes, éstos representaron en los años 2015 y 2016, el 10% por ciento de la población atendida.

Asimismo, si bien, las cifras documentan en mayor número los casos de hombres migrantes, las mujeres son un grupo de población significativa en dichos procesos; de éstas destaca que más de la mitad son primerizas en el viaje de salida, luego les siguen las que han acumulado dos y tres intentos y en menor medida, pero con cierta representatividad, las que tenía más de cuatro intentos de viaje.

Finalmente, el informe documenta que durante los años 2010, 2015 y 2017 los migrantes que más han salido de sus países son de origen hondureño, guatemalteco y salvadoreño; sin embargo, en el año 2010, los mexicanos fueron los que acumularon mayores “experiencias de viaje”, seguidos de las demás nacionalidades ya precisadas.

FM4 realiza la labor humanitaria con población migrante desde 2010.

Inmovilizados de manera forzada

Esta comunidad que ahora ya no va de tránsito, ha sufrido los efectos de lo que los académicos nombran la “inmovilidad forzada”. Se trata de hombres, mujeres, niños, niñas, adolescentes, jóvenes y/o familias enteras, que ha sido obligada por diversos factores a asentarse en un país (en este caso México) donde paradójicamente no existen condiciones para quedarse y tampoco para irse; es decir, para habitar el espacio físico, para decidir continuar su camino o, incluso, para querer volver a “casa”.

Al respecto, precisa el informe, la mayoría de las personas migrantes que ofrecieron su testimonio para la investigación, dan cuenta de cómo han sido desplazados de todos los órdenes de la (su) vida presente, e, incluso, de los (sus) proyectos a futuro.

Por un lado, no existen condiciones de vida digna en sus lugares de origen, las condiciones de pobreza y precariedad del diario cotidiano se conjuntan con los escenarios de violencia estructural, social. A esto se suma: “la experiencia cruda y brutal de la detención deportación en Estados Unidos” y “la existencia de una política migratoria restrictiva” no sólo del lado estadounidense, sino también, del lado mexicano. A decir de FM4, en México no existe una política de protección para el migrante y tampoco la hay para aquel que es refugiado y busca integrarse en la vida diaria del país.

Ineludiblemente la presencia del crimen organizado, los grupos delincuenciales, guardias de seguridad privada (principalmente de la empresa Ferromex), agentes migratorios, agentes de seguridad pública de los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal), así como, de los empleadores, quienes abusan de su falta de documentación para explotarles como mano de obra barata.

Madre e hija en albergue de Guadalajara durante el paso de la Caravana Migrante

Vulnerados

El informe también destaca algunos casos documentados de secuestro y extorsiones hacia personas migrantes; entre estos, se presenta el caso de Daniel quien fue retenido en contra de su voluntad durante dos semanas en Reynosa, Tamaulipas. Según relata en su testimonio, le pedían un rescate de cinco mil dólares para dejarle en libertad, sin embargo, no los pagó y por ello fue puesto a “trabajar” para el grupo captor durante una semana.

Asimismo, denuncia el documento, la vulnerabilidad de los migrantes y solicitantes de refugio centroamericanos frente a los cárteles y grupos del crimen organizado no “sólo se entiende por las geografías que atraviesan, sino también por la invisibilidad en la que ambos se mueven”.

Las condiciones de clandestinidad a las que son arrojados para no ser detenidos por las autoridades migratorias, los obliga a compartir camino con estos actores del espectro de la violencia en México. Así, por ejemplo, la ruta migratoria conocida como “la ruta del Golfo” se empalma, no sólo con el paso de los migrantes que optan por tomarla, sino, con las dinámicas de trasiego de drogas y actividades delictivas de los carteles de los Zetas y los del Golfo. Mientras que, la ruta del Pacífico u Occidente (que atraviesa el estado de Jalisco) es controlada por el Cártel Jalisco Nueva Generación.

La comunidad de refugiados en la ZMG

A este sector de la población migrante atrapada en la movilidad se le suma, por supuesto, la comunidad de refugiados y solicitantes de refugio, quienes, aún y con procesos abiertos para tramitar el acceso a esta condición y hasta con resoluciones favorables, han sido víctimas del abandono institucional de los organismos encargados y de las instituciones públicas que deberían garantizarles derechos mínimos básicos.

En los últimos años, FM4 ha acompañado algunos casos de personas solicitantes de refugio en la ZMG y, desde hace un año, ha ejecutado un programa de inserción social y laboral con este sector importante de la población migrante en alianza con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Hasta el momento atienden al menos cien casos de personas refugiadas, algunas de éstas han sido canalizadas a través del ACNUR desde el sur del país y, otras más, forman parte de la comunidad de migrantes que han llega a las instalaciones de la organización civil y que han sido víctimas de violaciones a sus derechos humanos en su trayecto y/o en sus países de origen.

Lamentablemente, reconocen los miembros de esta organización, la realidad para esta comunidad que busca insertarse en los distintos espacios de la vida social en México, no necesariamente es más fácil que la que experimenta la población migrante en tránsito ya que continúan siendo víctimas del abandono y la desprotección institucional.

Por ejemplo, en el caso específico de Jalisco, no se cuenta con una oficina de la Comisión de Ayuda a Refugiados (COMAR), institución encargada de procesar y resolver las solicitudes de refugio; por lo tanto, éstas tienen que ser enviadas a la oficina más cercana en la Ciudad de México, donde, además, aunque la ley establece un plazo máximo de 45 días para dar una resolución a las solicitudes, se ha documentado que estos periodos pueden prolongarse por más de un año.

Por ello, sugiere FM4 en su informe, las obligaciones respecto al hacer de las autoridades en los tres órdenes de gobierno sobre la comunidad de refugiados (as) y de migrantes bajo estos nuevos esquemas de tránsito y asentamiento requieren:

1) Para el gobierno federal: reformular las leyes de migración y refugio a fin de hacer más fácil el acceso a la regularización para las personas extranjeras de origen centroamericano; en el mismo sentido, para la COMAR revisar sus procedimientos al fin de lograr la eficiencia en los mismos.

2) Para la autoridad local, municipal y estatal: se requiere que éstos armonicen sus legislaciones y con ello, incluir en sus agendas las poblaciones de migrantes y refugiados. Fortalecer, además, las oficinas de atención al migrante y crear programas y acciones para su beneficio: servicios médicos, educativos, laborales y hasta de identidad.

Con ello, valdría la pena advertir finalmente que, ante la ausencia de acciones por parte de las instituciones encargadas de garantizar la vida, la seguridad y el bienestar a todos los sectores de la población, son las organizaciones de la sociedad civil y la sociedad en general, quienes han conseguido compensar estos vacíos institucionales a través de sus actos solidarios y humanitarios.

Para conocer más sobre el Programa de Inserción Social y Laboral de FM4 Paso Libre visita su página de Facebook a través del siguiente enlace: https://www.facebook.com/FM4PasoLibre/?ref=br_rs

También puedes asistir a sus instalaciones ubicadas en: calle Calderón de la Barca 468-A en la ciudad de Guadalajara, Jalisco o llamar al teléfono: +52 (33) 3330 0306.

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Dalia Souza
Periodista apasionada de la radio, comprometida con quienes resisten en la exigencia de verdad, memoria y justicia. Creo que el periodismo es una herramienta para construir paz y cambio social.

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