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Conversar con la niñez

Conversar con la niñez
Foto: Mario Marlo/ZonaDocs.com

Columna Juego serio

Por Zariá Casillas Olivares *

Hace unos días leí un texto muy hermoso de Sergio del Molino que curiosamente coincidió con lo que planeé escribir para esta segunda entrega de Juego Serio: escuchar a las niñas y niños como acto político de reconocimiento. El autor describe por qué para él —y socialmente— es importante compartir públicamente las conversaciones con su hijo, y que a pesar de que en estos tiempos hemos desarrollado una amplia habilidad y mecanismos para cuidar mejor a las niñas y niños que nos rodean,  hemos perdido —y, yo agrego, quizá nunca la hemos tenido— la capacidad de escucharles. 

Como adultos hemos construido un discurso sobre la niñez desde lo que creemos que es ahora o lo que recordamos que fue para nosotros. Con base en esas ideas creamos muchas opiniones como: “un niño repite todo lo que ve en casa”, “ya nacieron con un celular en la mano”, “con mis hijos no te metas”, “antes era carrilla y ahora es bullying”… y muchas otras que se me vienen a la cabeza; pero detrás de esas frases se encuentra una idea más amplia y profunda: las niñas y los niños no son sujetos que piensan por sí mismos, no tienen un rol activo dentro de la sociedad y, por lo tanto, somos los adultos quienes decidimos su presente y futuro.

¿Qué pasaría si replanteamos esa idea? ¿Si en vez de pensar que siempre les estamos enseñando cosas, les damos un poco de crédito y escuchamos lo que tienen para decir? ¿Por qué asumimos que sabemos lo que necesitan? Por supuesto que la niñez es una etapa de descubrimiento y exploración, que son necesarios cuidados especiales, y que como adultos tenemos la obligación hacerlos de la mejor manera; sin embargo, poco nos hemos detenido a hablar, escuchar y pensar cómo se ven y piensan las niñas y niños.

Hace poco, en una sesión de filosofía para niños, niñas y niños de entre 8 y 9 años hablaron sobre qué cosas pueden hacer que los adultos no. Por ejemplo, dijeron que “ir a los juegos para niños”, “ir al kínder”, “subirse a los columpios”, “tener una maestra que nos enseñe”, “podemos hacer muchas cosas más porque nosotros tenemos más por vivir y los adultos casi no”, “tener algún familiar que nos mantenga porque los adultos deben de mantenerse solos y trabajar”. Cada una de estas frases puede ser un tema de conversación muy profundo y dar origen a reflexiones, no solo de los mismos niños, sino también de nosotros como adultos. 

¿Por qué es importante escuchar lo que las niñas y niños tienen para decir?, ¿podrán enseñarnos algo ellos a nosotros, los adultos? La importancia de tomar en cuenta a la niñez radica en la posibilidad misma de entendernos mejor como sociedad y, por supuesto, las conversaciones con la niñez permiten que conozcamos más elementos para saber cómo quieren ser tratados, qué es importante para ellas y ellos y qué piensan sobre temas sociales que les tocan directa o indirectamente.

Investigar sobre y con la niñez ofrece la oportunidad de conocer los cambios sociales que ya están sucediendo en las relaciones con sus pares. Incluirles en las discusiones públicas les permite saber que son parte de esta sociedad y les invita a reflexionar sobre las responsabilidades éticas que esto conlleva.

Conversar con la niñez implica también una escucha cercana, atenta y que los diálogos no se queden solo como datos curiosos o frases graciosas. Tomemos en serio a la niñez como lo que es: personas que ya están haciendo cosas en la sociedad.

¿Alguna vez ha hablado con un niño o niña con la mera intención de escuchar? Si la respuesta es afirmativa, por favor comparta sus reflexiones. Pero, si no lo es, dejo la siguiente pregunta: ¿Qué le detiene?

*Zariá Casillas estudió Comunicación Pública en la UDG. Su tesis de maestría en Ciencias Sociales la dedicó al estudio de la niñez y la no discriminación.

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