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Todos buscan a AMLO

Todos buscan a AMLO

Por Jade Ramírez

“De haber sabido ni vengo”, me respondió la señora María del Refugio Ortiz cuando ya se retiraba del masivo al que convocó Andrés Manuel López Obrador en la plaza de la Madre Patria en Guadalajara, como parte de su gira por la región. Tanto solo le pregunté ¿Ya se va tan rápido?, porque la vi retirarse cuando el discurso todavía no terminaba.

María camina con dificultad, tiene atrofiado un pie y debe andar con bastón más la ayuda de alguien. Si se apersonó en el evento fue porque le aseguraron que ahí se entregaría el recurso 60 y + que recibe desde hace seis años pero que desde noviembre no le entregan “por el cambio de gobierno”, me dijo.

No iba molesta ni desilusionada, solo consciente de que “los políticos hacen sus arreglos como a ellos les convienen y nosotros tenemos que amolarnos, ni modo”. Se dirigía a la esquina de Juan Manuel y Pedro Buzeta donde esperaría subirse a la ruta 258 en medio del caos vial provocado por los vehículos y camiones estacionados alrededor de la plaza que llevaron a cientos de acarreados, tanto de Morena como de Movimiento Ciudadano.

Militantes en VIP y adeptos insolados

A diferencia de otros presidentes de México, como se ha ido constatando, López Obrador no dispone de un protocolo estricto en cuanto a seguridad a cargo del Estado Mayor Presidencial. Esto propicia que aunque Protección Civil disponga un plan de ingresos y salidas al masivo con el presidente que ganó con 30 millones de votos, los remolinos de gente no se eviten.

“Aváncenle, señora camine” gritaba el locutor de radio Beno Albarrán quien fue candidato de Morena a la presidencia municipal de Guadalajara. Llegó con varias acompañantes que entre apretujones como en el metro Pantitlán, en la ciudad de México en hora pico, lograron ingresar al área abierta frente a las pantallas que proyectaban lo que pasaba en el templete.

Los niños y bebés en ese remolino, estaban insolados, llorando, agotados. Todos restregaban sus bolsas, nalgas y afiches en sus caras. Era difícil que los adultos que los llevaban los mantuvieran en brazos. Cuando un grupo de mujeres a medio remolino, afuera de la casa de descanso para ancianos frente a la plaza donde se llevó a cabo el evento decidió regresar a la salida, en medio quedaron cuatro personas en sillas de ruedas, los menores insolados, un anciano en muletas y una chica a punto del desmayo que ya intentaban los rescatistas de Protección Civil, sacarla del sitio.

La voz aguda de Andrés Manuel López Obrador cuando grita, aseguraba que “ya no se iban a entregar apoyos con intermediarios: ni fundaciones, ni organismos de la sociedad civil, ni nada”, la ovación subió de nivel, se detuvo el remolino, a nadie importó seguir bajo el sol inclemente del último cacho de invierno en Guadalajara, había que sacar aire de donde se pudiera y gritarle urras al presidente.

Para los reporteros gráficos y periodistas que mantuvieron debajo del templete donde López Obrador ordenó un abrazo entre el gobernador Enrique Alfaro y Carlos Lomelí el delegado del gobierno federal en Jalisco, la nota era la guerra de abucheos para Alfaro y la porra de diputados locales como Mara Robles, Mirza Flores y Salvador Caro que como barrio que respalda a su líder, sentados cómodamente gritaban ¡Alfaro, Alfaro, ¡Alfaro! cada que otros supuesto ciudadanos sin partido, lo abucheaban.

En gayola, donde había sillas, sí, y se alcanzaban a ver las pantallas, no se oía nada. Lejos de los puntos de hidratación y a un nivel donde era imposible darse cuenta de lo que pasaba al frente, había personas esperando algo, aunque no escucharan nada.

El pasillo de los reclamos

Por donde ingresó Andrés Manuel, fue un pasillo plagado de demandas. Una cuadra completa en medio de la plaza fue ocupada por maestros, empleados del IJAS, teachers de inglés que llegaron desde Colima pidiendo basificación, ejidatarios a los que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes les deben arriba de 40 millones de pesos, y una cárcel de bambú con seis hombres vestidos de reos a rayas grises. Eran comuneros de Chamela y Tenacatita, playas de la región sur Costalegre a los que despojaron desarrollos turísticos de lo que les correspondía por decreto presidencial.

Después de dos horas de discurso, un joven al final del masivo se mantenía firme con su consigna: No a la Guardia Nacional. Después de describir a grandes rasgos a ZonaDocs por qué rechaza la aprobación de la guardia, le pregunté si ¿No temía recibir acoso por parte de los muchos simpatizantes de AMLO que no cuestionan ninguna determinación del presidente?

“Yo tengo en el activismo ya bastante años y soy apartidista. Siempre que uno viene de alguna forma a disentir al gobierno actual, siempre hay grupos de choque que tienen en el gobierno díganse cualquiera de los colores y claro siempre hay el temor de la represión pero si los que tenemos un poco de más información no somos responsables y la difundimos y nos venimos a quejar en torno a eso no va a haber esos cambios que se necesitan para transformar a la sociedad”

Para cuando AMLO se bajó del templete el sol ya había cedido intensidad. Los reclamos del pasillo ya no los vería el presidente y los grupos, las personas, comenzaron a vaciar la plaza.

Sin moverse que hay que salir en la foto.

La última postal que me tocó presenciar fue el acomodo de militantes de Movimiento Ciudadano en una calle aledaña, que fueron aunque era un evento de Morena “venimos a apoyar”, me dijo el encargado de tomar la foto grupal a los trabajadores del partido en Guadalajara pues necesitaban que quedara consignada su presencia.

-¿Si no salen en la foto no hay pago?- pregunté con puro sarcasmo.

-Mmh, algo así, je.

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