Menú

Somos raíz: afromexicanos rumbo al reconocimiento constitucional

Somos raíz: afromexicanos rumbo al reconocimiento constitucional

La aprobación de la modificación del artículo 2 en el Senado puede significar el primer paso rumbo al reconocimiento de las personas afrodescendientes como pueblo originario de México, lo siguiente: que el gobierno mexicano garantice sus derechos

Texto por María Fernanda Ruíz

Fotografía: Hugo Arellanes

Llegaron con los conquistadores a la Nueva España en 1580, antes de que México se convirtiera en un Estado Nación. Por las epidemias y los trabajos pesados, muchos indígenas murieron y el tráfico de esclavos africanos en Hispanoamérica aumentó. A 400 años de distancia, las personas afrodescendientes están por ser reconocidas como pueblo originario.

El Senado de la República aprobó una iniciativa que busca reconocer a los pueblos afrodescendientes en la Constitución Mexicana. Sin abstenciones ni votos en contra, la iniciativa de la Senadora Susana Harp va ahora por la aprobación en la Cámara de Diputados

La modificación del artículo 2, el cual aborda los temas de la composición pluricultural de la nación mexicana y las aportaciones de los pueblos originarios a la conformación del país, es una deuda contra la invisibilización de los afromexicanos en la historia del país

Un ejemplo de invisibilización es el blanqueamiento de personajes de relevancia histórica como lo son José María Morelos, Vicente Guerrero , Manuel Altamirano y la falta de reconocimiento de uno de los primeros revolucionarios de Latinoamérica: Gaspar Yanga.

“De aquí a que reformen los libros de texto con esa información pueden pasar años. Pasa el tiempo y estas figuras aparecen cada vez más blancos o más europeos. Por ejemplo José María Morelos, cada que hacen un billete nuevo su rostro se va haciendo más europeo. Así es como nos han ido invisibilizando sistemáticamente,” cuenta a Pie de Página Hugo Arellanes, fotógrafo negro de la Costa Chica e integrante del colectivo Huella Negra.

Para Hugo es importante que la iniciativa no pase tal cual. Que los derechos de los afromexicanos no sean equiparables con los derechos de los indígenas porque “cuando se quiera solicitar un hospital o una escuela en las comunidades les pueden decir ¿y qué lengua hablan ustedes? porque están etiquetados como un símil de pueblos indígenas pero las poblaciones afromexicanas no tenemos una lengua ni vestimenta. Hay modismos pero son palabras de cada región, no es una lengua”

A Rosa María Castro, afro de la costa de Oaxaca y fundadora de la organización Mujeres en la Costa, le parece que es un avance y festeja la noticia de la aprobación de la iniciativa en el Senado pensando en los pueblos originarios que llevan tanto tiempo luchando y personas como el Padre Glyn o Sergio Peñaloza fundadores de la organización México Negro

Para Ebony, documentalista Blaxican (negra y mexicana en inglés), la aprobación del Senado es un primer paso pero no se tiene que ver como fin sino como inicio del viaje. Al igual que Hugo y que Rosa María, las políticas públicas que atiendan a las comunidades vulnerables, son lo que le sigue a la aprobación.

La modificación es  la primera parte del reconocimiento pleno de sus derechos, luego están la justicia y el desarrollo escribe Elia Avendaño en su análisis “ Avances y retos en México para prevenir violaciones a los derechos humanos de los pueblos negros”.

Rosa María coincide con que si se creara un plan de políticas públicas para su comunidad y las de los negros de la costa de Oaxaca deberían estar enfocadas en la salud y la educación ya que persiste el rezago educativo entre pobladores afromexicanos.

Y es que los pueblos afrodescendientes se encuentran en vulnerabilidad y pobreza por el racismo que los rodea. 

Cuando creces en un pueblo lleno de afrodescendientes nunca te cuestionas porque todos son iguales. Y sí es cierto que hay distinciones y racismo pero nunca es tan feo como cuando sales de tu comunidad cuenta Hugo, que hace cuatro años se mudó a la Ciudad de México.

Pero Gina Diédhiou, activista originaria de CDMX, se enfrentó a varios racismos y microracismos en el pasado: Cuando salgo de viaje siempre revisan mi maleta; una vez fui a pedir trabajo a una estética y en la entrevista me dijeron que todo les gustaba de mi menos mi cabello con rastas que si podía quitarlas porque se veían antihigiénicas, cuenta la activista Gina. También le ha tocado que la acosen por la hipersexualización de las mujeres negras.

Durante los 15 años que ha trabajado el tema reconoce que cuando los prejuicios y estereotipos raciales se llevan a la acción y niegan derechos entonces se convierte en discriminación racial. Que existe la discriminación y el racismo estructural, éste se da cuando funcionarios públicos no cuidan sus comunidades y los que toman decisiones deciden abandonarlas dejando pueblos enteros viviendo en la desigualdad, cuenta Gina.

Para Hugo es importante no folklorizar  la cultura negra. Que se entienda que es una lucha. Para que se les mire de otra manera porque ya hay muchas películas y documentales que los han estereotipado.

“ Lo que nos toca hacer es desestereotiparnos. Decir somos actores políticos, estamos en una lucha por ejercer nuestros derechos”, cuenta Hugo.

Sin duda el racismo, la exclusión, la invisibilización del Estado es la que ha mantenido a los pueblos negros marginados, en la pobreza y sin avanzar en salud y desarrollo, cuenta Rosa.

En su experiencia de Blaxican, hija de mexicana y estadounidense, migrante que creció en un pueblo chicano de California, Ebony, percibe que el contexto de racismo de cada país es distinto:

 “Creo que tienen similitudes México y EU, hay una jerarquía racial en la que la blanquitud está arriba y la negritud y lo indígena está abajo. Allá hay toda una historia de segregación muy dura, en México, a través del mito del mestizaje, la gente cree que lo mexicano está hecho de indígenas y españoles y nada más, cuenta la documentalista”.

¿En qué momento están los pueblos afrodescendientes de México?

En el de la reconstrucción de nuestro pasado, cuenta Rosa.

Borraron la historia de los afrodescendientes pero ahora que sabemos quiénes somos, de dónde somos, de dónde venimos estamos en el proceso de la reconstrucción de nuestra historia. Desde la academia, desde la lengua, desde nuestra oralidad. Es saber que llegamos en la época de la colonia como esclavos y nos convertimos en la tercera raíz. La reconstrucción eso es lo que queremos sentencia Rosa.

¿Por qué la tercera raíz?

Al haber tanta población de esclavos en el pasado que se quedaron en México a vivir se convirtieron en los ancestros y muchas de las cosas que consideramos mexicanísimas con el agua de Jamaica o la palabra “chingar” tienen su origen en África. Para Gina, no hay una, dos o tres raíces, hay muchas raíces porque México siempre ha sido un país que le abre la puerta a extranjeros, a refugiados, etc.

Cuando vienes de un lugar donde la mayoría es afrodescendiente pues no piensas que eres la tercera raíz, piensas aquí somos primera, cuenta Hugo.

“A mi la verdad no me gusta eso de jerarquizar porque al final… ¿cuál es la primera raíz en México? la primera son los indígenas, luego los afrodescendientes pero como los españoles son los que tienen el poder, no van a querer ser la tercera raíz,entonces enunciemos que somos una raíz más, que todos somos raíces”. 

María Fernanda Ruiz

María Fernanda Ruiz

Foránea de corazón. Periodista audiovisual que se emociona cuando las personas le cuentan sus historias. La fotografía le da infinita felicidad y el periodismo es la vía por donde conoce y cuestiona al mundo.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *