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A propósito de Talent Land: jóvenes, tecnología, ¿y discriminación?

A propósito de Talent Land: jóvenes, tecnología, ¿y discriminación?

Por Manuel González**

La semana del 22 al 26 de abril de este año la ciudad de Guadalajara albergó uno de los eventos más grandes de innovación, ciencia y tecnología: Talent Land.

De acuerdo con cifras en su página de internet, este año recibieron a 36, 678 “talentos” –término con el cual se refieren a los y las asistentes; jóvenes como una aplastante mayoría-. A los que suman en su conteo 26, 115 personas visitantes en zona abierta. Más de 1,700 horas de contenido. Con la participación de más de 300 partners y 18 países asistentes. Esto fue Jalisco
Talent Land 2019.

Es probable que muchas personas se pregunten, ¿qué es Talent Land? Bien, recupero la definición de su
página de internet: Talent Land es el evento de innovación que da cita al talento que está dando el máximo para encontrar las soluciones correctas a los problemas actuales. En Talent Land cambiamos el mundo con talento en el máximo encuentro que reúne a quienes dan vida a la innovación con aquellos que impulsan las soluciones del futuro.

En Guadalajara se tiene un precedente en eventos de esta magnitud, y es que Campus Party nos sorprendió a todos y a todas con su derroche de información en las áreas de ciencia, innovación y tecnología, sin descuidar la parte social, que al igual que Talent Land buscó soluciones efectivas mediante la tecnología para las más apremiantes problemáticas actuales. No obstante, por intereses políticos o económicos Campus Party quedó en la historia, dando paso –y reforzando los negocios de la marca ciudad- a Jalisco Talent Land.

Desde las primeras ediciones de Campus Party, así como en las dos últimas de Talent Land, las juventudes han sido la población objetivo, cabe destacar que otros grupos etarios también han participado en las actividades que se ofertan, como lo son las niñas, niños y personas adultas. Para dimensionar la población a la que Talent Land dirige sus actividades, conforme a las últimas proyecciones de la población publicadas por el Consejo Nacional de Población (CONAPO), a mitad de 2018, Jalisco cuenta con 2 millones 545 mil 310 habitantes de 12 a 29 años; es decir, el 31.0% de la población total son jóvenes. De ese monto, 1 millón 270 mil 617 (49.9%) son mujeres y 1 millón 274 mil 693 (50.1%) son hombres.

Talent Land hace un conteo de 36, 678 talentos – suponiendo que son en su mayoría una población de entre 12 y 29 años- frente a los 2 millones 545 mil 310 habitantes de jóvenes que señala la CONAPO, surgen algunas interrogantes que nos invitan a la reflexión: ¿cuántos jóvenes se quedan fuera de las actividades de Talent Land? ¿Por qué? ¿A qué responde que un perfil de jóvenes sea el único que veamos desfilar año con año en las instalaciones de la Expo durante el Talent Land?

Una apresurada respuesta podría ser que, en primer lugar, los y las jóvenes que no se encuentran estudiando en alguna universidad quedan fuera, también quienes no se encuentran estudiando la preparatoria o secundaria con un enfoque técnico en áreas de ingeniaría. Es decir, la población de jóvenes que se encuentra excluida de Talent Land son aquellas que no están estudiando. Y esto se puede constatar por la numerosa cantidad de becas que otorgan las universidades y los tecnológicos. Entonces, ¿dónde están estas juventudes que no están en las universidades?

La fotografía de la desigualdad que impera en el país es posible al hacer estos cuestionamientos y comprobar que existe una alta población de jóvenes que quedan al margen de las actividades de uno de los eventos más grandes en materia de ciencia y tecnología. Aquellos jóvenes que encontramos en la cotidianidad, con la necesidad de trabajo para sostener sus gastos o los de sus familias, ¿estos no son considerados talentos o son talentos al margen del progreso?

En las conferencias ofrecidas por autoridades gubernamentales y celebridades de la ciencia y la tecnología se identifica un discurso que no responde a la(s) realidad(es) de los y las jóvenes que se dieron cita, sino que además, expone una situación grave en la que se encuentran las juventudes, y es que hablar de una discriminación estructural disfrazada de buenondismo resulta más peligroso que cínico. Se les llama talentos, el futuro del país, el aquí y el ahora, los y las diseñadoras de los nuevos tiempos; un discurso que busca impulsar a los y las jóvenes sin dotarlos de las condiciones idóneas para que puedan ser agentes de su realidad.

“Jóvenes talentos, son el futuro de México”. Sin embargo, los datos del tercer trimestre de 2018 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Hay 6.1 millones de jóvenes entre 18 y 29 años que ni estudian ni trabajan, de los cuales 1.68 millones están buscando trabajo o están disponibles para trabajar.

Aunado a las desfavorables condiciones de trabajo a las que se enfrentas miles de jóvenes en la actualidad. Los números nos acercan a un problemática que no puede ser disfrazada bajo el discurso del emprendimiento. Otra pegunta que nos podría permitir dimensionar la situación de los y las jóvenes en el país es, ¿cuántos de los y las participantes de Talent Land tienen un involucramiento directo en el desarrollo de nuevas tecnologías? ¿Cuál es la estadística de jóvenes en las áreas de ciencia y tecnología? Son interrogantes que deberían enmarcar una participación activa de las juventudes en áreas empresariales y gubernamentales enfocadas al desarrollo tecnológico.

Es posible que no sea el objetivo principal de Talent Land, y que este modelo de negocio sólo utilice a su target para justificar la inversión. Porque, para hablar del compromiso con las juventudes Talent Land nos queda debiendo. Y para ello, sólo es necesario analizar la serie de actitudes y comportamientos por parte de las personas organizadoras, las personas de seguridad y policías en su trato hacia los y las jóvenes: reprobable e inadmisible.

Una de las situaciones más preocupantes fue el viernes 26 de abril, a unas horas de la clase de matemáticas más grande del mundo impartida por Julioprofe, cuando elementos de la policía del estado, dentro de las instalaciones de Talent Land, iniciaron una revisión a dos jóvenes por el presunto robo de una computadora.

Una situación cotidiana en la ciudad y en el país, hacer que jóvenes saquen todas sus pertenencias de sus mochilas, por lo que no causó ningún sobresalto; la normalización de las revisiones de rutina hacia los jóvenes ha alcanzado un nivel preocupante. Mientras ambos jóvenes se encontraban de rodillas sacando sus pertenencias cuatro elementos policiacos los custodiaban mientras jóvenes y no tan jóvenes pasaban sin alarmarse de lo sucedido.

Se buscó a personas del comité organizador de Talent Land con el propósito de conocer los criterios mediante los cuales la policía podía actuar con los y las jóvenes dentro de Talent Land. La respuesta fue casi nula. Desconocían que existiera un protocolo; en pocas palabras eso no eran importante por lo que no se detuvieron a pensar en las situaciones a las que podrían enfrentarse al trabajar con un universo de
juventudes.

La poca o nula coordinación entre las distintas áreas que proveían la seguridad a los talentos da una lectura clara de lo sucedido, no importa mucho la seguridad de las personas que asisten, siempre y cuando no se dañe la imagen del macro negocio que está en puerta.

Y, es que Talent Lan, asegura la existencia de futuras ediciones. Este suceso sólo termina por comprobar la hipótesis de que Talent Land, en primer lugar, no es un lugar seguro e incluyente para las juventudes, sino que sólo se les ve como aquellos que legitimarán un negocio que está muy por encima de ellos. Esto no quiere decir que jóvenes no se beneficien de Talent Land, pero creo que los que resultan más beneficiados son otros, y no necesariamente los y las jóvenes.

Talent Land es la oportunidad para hablar de las juventudes en el país, de las incertidumbres que les atraviesan, pero también hablar de la discriminación y de las violencias de las que son víctimas día a día.

A propósito de Talent Land, los y las jóvenes que quedan fuera también están haciendo historia.

** Abogado y defensor de derechos humanos

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