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¿Por qué no quieren devolverme el cuerpo de mi hijo?

¿Por qué no quieren devolverme el cuerpo de mi hijo?

El cuerpo de César Octavio fue reconocido, desde el 16 de febrero de 2019, por sus familiares en el Servicio Médico Forense; pese a esto, personal del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) se ha negado a entregarlo, ya que afirman no tener certeza sobre si cada una de los restos encontrados correspondan a éste; los exámenes genéticos para confirmarlo han tardado más de tres meses.

Por estas dilaciones y omisiones, la familia presentó una queja contra el IJCF en la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ); por andar de quejosos, en el instituto forense les dijeron que ya no les darían más información sobre la entrega del cuerpo ni de los resultados de la confronta genética.

Por Darwin Franco Migues / @darwinfranco

Ana no ha dejado de preguntarse el por qué en el Servicio Médico Forense (SEMEFO) no le quieren devolver el cuerpo de su hijo si ésta ya lo identificó, tampoco deja de cuestionarse quién o quiénes pudieron ser tan desalmados para haberle dejado a su hijo, César Octavio Mora Castañeda, hecho pedazos.

La Fiscalía General de Jalisco, instancia a cargo de la investigación de la desaparición y asesinato de César Octavio, la ha dejado sola con sus interrogantes porque ningún avance le ha dado sobre la investigación de ambos delitos y, como si se tratase de una burla, tampoco le quieren ayudar a recuperar el cuerpo de su hijo.

El 12 de enero de 2019, César Octavio Mora Castañeda salió de su casa en la colonia Víctor Hugo en Zapopan, Jalisco; le dijo a su madre que regresaría, pero ya no lo hizo. Más tarde vecinos le avisaron a la señora Ana que a su hijo y un amigo, los habían “levantado” en la colonia El Batán del mismo municipio.

Desde ese día lo buscaron. La denuncia por desaparición la realizaron en la Fiscalía Especializada en Desapariciones de la Fiscalía General de Jalisco, el 17 de enero.  Pensaron que eso ayudaría a encontrarlo, pero nunca hubo noticias ni avances… ni siquiera se investigó a fondo qué fue lo que pasó con el joven que desapareció junto con César Octavio, pues éste fue localizado a los pocos días.

Lo único que consta en el expediente sobre este joven es una declaración en la que dice no saber qué fue lo que pasó ese día, aunque a quienes lo interrogaron les aseguró que  ya le habían quitado la vida a César Octavio: “lo que este joven dijo no fue investigado por la Fiscalía… nosotros creemos que este joven dijo puras mentiras, pero está ahí libre cuando éste sabe muy qué le pasó a mi hijo”, señaló la señora Ana.

Sobre la no detención de quien consideran como el probable responsable de lo ocurrido con César Octavio; en Fiscalía le dijeron que con la declaración que le tomaron bastaba, pues no había delito alguno que se le pudiera fincar para detenerlo. Ambos aparentemente desaparecieron juntos, pero sólo uno de ello logró volver a casa.

Otra de las irregularidades que padecieron en la Fiscalía Especializada en Desapariciones es la mala integración de la carpeta de investigación, ya que la declaración de Ana Laura, hermana de César Octavio, no se integró al expediente hasta que después de insistirles confesaron que no lo habían hecho porque la tenían extraviada.

Buscar en el SEMEFO

La búsqueda que Ana emprendió para localizar a César Octavio también incluyó visitas semanales al Servicio Médico Forense (SEMEFO); ahí acudieron cada ocho días, pero en las fotografías forenses que les mostraban ahí no había rastro de su hijo. “Aquí no está su muchacho”, le aseguraron en más de una ocasión a la familia Mora Castañeda.

A Ana, le inquietaban las noticias sobre la localización de fosas clandestinas y los hallazgos de cuerpos sin vida en la vía pública, ya que imaginaba que ahí, quizá, pudiera estar su hijo. Tras cada evento acudía al instituto forense para preguntar por su hijo, pero no había nadie con sus características; sin embargo, todo cambió el 16 de febrero de 2019.

Ese día les dijeron que había un cuerpo con las características de su César Octavio: “Ese día nos preguntaron por sus tatuajes y, entonces, nos enseñaron unas fotos de su torso y sus brazos; al ver en su cuerpos sus tatuajes, les dijimos que sí era él; habíamos encontrado a mi hijo… luego nos dijeron que debíamos de iniciar con el papeleo para la entrega y lo hicimos”, precisó Ana, quien hasta ese momento había sido la única en la familia a la que se le había tomado la prueba de ADN.

La primera complicación que ocurrió fue cuando en el IJCF se percataron que hacía falta más información genética de la familia Mora Castañeda para hacer la confronta con los restos que se localizaron, el 12 de febrero, dentro de una bolsa plástica en la localidad de La Venta, El Astillero en el municipio de Zapopan. En ese mismo lugar encontraron otras cinco bolsas con restos humanos.

En este caso, el Ministerio Público que les asignaron fue negligente al sólo autorizar la toma genética de la madre; por ello,le aseguraron en el IJCF, que algunos de los restos si existía alta compatibilidad y en otros no, pero nunca le enseñaron los resultados de tales confrontas ni tampoco quisieron mostrarles más de fotos forenses porque “estaban muy feas”; la última foto que vieron fue la de su cabeza; Ana Laura, su hermana, lo reconoció.

“Me dijeron en SEMEFO que lo que vimos en las fotos, ya había dado positivo con mi ADN, pero que faltaban otras partes porque a mi hijo me lo dejaron en pedazos o no sé porque no me han querido decir qué fue lo que pasó… yo por más fuerte que sea quiero saber cómo está mi hijo… quiero saber cómo me lo dejaron… pero no me dicen nada… Sólo me dicen que están viendo el ADN que disque del hueso y que eso es más tardado… pero no me dicen ni de qué hueso es; no me dicen nada”, precisó Ana para quien el trato dado por la dirección de genética del IJCF ha sido muy cortante y poco eficiente.

En la Fiscalía Especializada en Desapariciones tampoco le dijeron nada; al contrario, ésta área abandonó el caso desde que les informó que ya habían encontrado a César Octavio en el SEMEFO: “Nunca hicieron nada… después de decirles esto mucho menos… se desentendieron de nosotros; nos dijeron que ahí ya no había nada que hacer y que ahora todo debía manejarse en la Unidad de Homicidios; de esa unidad nunca hemos sabido nada…”, contó Ana, a la quien le resulta incomprensible que nadie le ayude a recuperar a su hijo si ya se sabe dónde está y si ellas visualmente ya lo reconocieron.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) recientemente presentó la recomendación 10/2019 por el actuar irregular y negligente de parte de la Fiscalía General de Jalisco y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses en la identificación y resguardo de los cuerpos de personas no identificadas, específicamente, sobre aquellas 322 que amontonaron dentro de dos contenedores frigoríficos.

La respuesta de la autoridad forense a lo señalado por la CEDHJ es que esos errores ya no ocurren, ya que ahora la identificación y entrega de los cuerpos de personas no identificadas es más rápida y a las familias se les informa de todo el proceso, pero la verdad es que esto no ocurre así; lo cual no solo se comprueba con lo narrado por la familia Mora Castañeda sino también por diversas historias que se han publicado recientemente en los medios locales y que denuncian las mismas negligencias y omisiones en el instituto forense.

“¿Por qué no me quieren regresar el cuerpo de mi hijo, pues en cuántos pedazos me lo dejaron?”, se pregunta Ana porque en el SEMEFO ya no quieren decirle nada desde que se enteraron que presentó una queja en la CEDHJ.

“Desde que los denuncié en la Comisión ya no quieren darme información… me dicen que sólo se la darán a la gente de Fiscalía, pero ya no a mí por andarlos molestando tanto… en la Fiscalía ni siquiera me dicen nada y lo que yo quiero, lo único que pido es que me regresen a mi hijo… ya sabemos que está ahí en el SEMEFO, pero no nos dejan verlo ni nos explican por qué no nos lo devuelven… tenemos así desde el 16 de febrero y ya casi acaba mayo y nadie nos dice nada”, denunció Ana.

César Octavio es uno de los 450 cuerpos que, a la fecha, están bajo resguardo de la Fiscalía General de Jalisco y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses. Él, como muchos otros más, ya ha sido identificado; la no investigación y la dilación en las actuaciones periciales los mantiene dentro de las instalaciones forenses cuya capacidad ha sido ya rebasada; no obstante, la actual administración de Enrique Alfaro Ramírez, niega que exista otra crisis forense, pues las irregularidades del pasado ya no se cometen.

Sin embargo, el caso de César Octavio Mora Castañeda, dista mucho de esa realidad.

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