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Irregular e ineficaz la apuesta del gobierno mexicano para combatir la epidemia de VPH

Irregular e ineficaz la apuesta del gobierno mexicano para combatir la epidemia de VPH

El 80% de las personas sexualmente activas en México tienen o han tenido contacto con algún tipo de Virus del Papiloma Humano (VPH); para combatir la epidemia del VPH en México, de 2013 a 2017, el Gobierno Federal compró 390 mil 900 vacunas y se gastó alrededor de 70 millones de pesos con el propósito de que, en 2018, la tasa de casos de VPH y cáncer cervicouterino en las mujeres del país disminuyera; sin embargo, al revisar la aplicación del programa en Jalisco esté fracasó porque la tasa de mujeres con VPH aumentó 7.73% y la tasa de mujeres con cáncer cervicouterino, 534.78%.  

Por Fabiola Gómez, Paola Hernández, Athziri Nava, Carlos Carrillo, Ana Paula Coquis, Natalia Luján, Valeria Aguillón y Darinka Laviada.

Fotos de campaña de vacunación: Jorge Triana

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-Los resultados de los estudios dieron positivo, tienes el Virus del Papiloma Humano. Lo siento mucho, me hubiera gustado darte otra respuesta.

– ¿Virus del Papiloma Humano? ¿Cómo puede ser posible? Usted misma me puso las tres dosis de la vacuna hace 10 años.

-Sí, es verdad. Desafortunadamente esta vacuna no es como otras, disminuye las posibilidades de contraer la enfermedad, pero no las elimina. Las personas pueden ser contagiadas de VPH incluso si se aplicaron la vacuna. Este es tu caso, Daniela.

– Entonces, ¿tengo cáncer?

-No precisamente, las cepas que tienen más posibilidades de mutar a cáncer son la 16 y la 18, tú te contagiaste con la cepa 11.

-Entonces, ¿no me va a dar cáncer?

-No tiene por qué si sigues el tratamiento, que es una operación láser que elimina las verrugas del VPH. El virus no tiene por qué mutar.

Pese a que el virus del papiloma humano (VPH), es una enfermedad de transmisión sexual que posee alrededor de 130 tipos del virus o cepas, es muy poco lo que conocemos de ésta. La charla entre Daniela y su ginecóloga es un ejemplo que se repite a diario al detectarse, principalmente en mujeres, algunas de las cepas de VPH que son más comunes en México: 16, 18, 11, 6, 31, 33, 45, 52 y 58.

Daniela está contagiada con la cepa 11, la que se presenta con más frecuencia, según Eduardo Lazcano, investigador y director adjunto del Centro de Investigación en Salud Poblacional (CISP) y uno de los más destacados investigadores en América Latina sobre este tipo de virus.

El Virus del Papiloma Humano -que se conforma por diversos grupos de virus ADN pertenecientes a la familia de los Papillomaviridae– es una de las enfermedades de trasmisión sexual más comunes en México; éste suele ser transitoria y asintomática; por ello, la mayoría de las personas ni siquiera se percatan que la padecen, pues no tiene síntomas y el propio organismo, muchas veces, es capaz de eliminar la infección por sí mismo sin que el portador se dé cuenta.

Sin embargo, a veces la infección no desaparece, lo que provoca un padecimiento crónico o de larga duración; por ello, la prevalecencia del VPH es un riesgo para la salud principalmente en las mujeres, ya que éstas exponen más piel al momento de la relación sexual y, por consecuencia, son más propensas al contagios.

La prevalecencia del virus en ellas es un síntoma de alarma porque el VPH puede desarrollar cáncer cervicouterino y el riesgo puede ser mayor si el contagio es de las cepas 16 y/o 18, pues éstas son las cepas que producen cambios en las células cervicales; de acuerdo a Fernanda Morales Pérez, encargada del área de vacunación del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), estas cepas son las causantes del 70% de los casos de este cáncer en las mujeres.

Otras de las cepas que más se detectan en pacientes mexicanas son las cepas 6 y 11, las cuales -conforme a la información de la Secretaría de Salud- son las responsables del 90% de las verrugas genitales.

Debido a su alto contagio y su poco control, actualmente, el VPH se considera una epidemia, no sólo en México sino también en diversas partes del mundo. Su control y prevención es un reto para cualquier sistema de salud, ya que el contagio y su posterior detención depende del sistema inmunológico de cada persona, ya que las defensas del sistema pueden prevenir a la persona de contraer éste y otros virus.

Eduardo Lazcano, comenta que: “la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer, a principios del siglo XXI estableció que la infección persistente, no la transitoria, supone una fracción muy pequeña. De ello, depende el estado inmunológico de las personas, del número de partos, o en función de otras infecciones de transmisión sexual y de las condiciones de vida que promueven se hagan infecciones persistentes, las cuales son las que eventualmente van a dar lugar a lesiones que anteceden a un cáncer cervicouterino”.

Datos estadísticos de la Secretaría de Salud de Jalisco aseguran que, en 2018, mil 449 mujeres fueron detectadas de VPH; sin embargo, de éstas -según lo señalado por Eduardo Lazcano-, quizá, sólo una pueda desarrollar cáncer cervicouterino. En ese mismo año, en Jalisco, a 292 mujeres se les detectó este cáncer.

El problema es que el porcentaje de mujeres que acuden al ginecólogo en el país es muy bajo y, por tanto, la detección de VPH o el cáncer ocurre, en muchas ocasiones, cuando el desarrollo de la enfermedad acecha la salud de la paciente. 

Imagen microscópica del virus del papiloma humano.

las acciones del gobierno federal para disminuir el vph

En 2008, el Gobierno del ahora ex presidente, Felipe Calderón Hinojosa, implementó el uso de la vacuna contra el VPH, la cual se incorporó al Programa Nacional de Vacunación debido a los altos índices de contagio que se presentaban; en ese año, en Jalisco mil 403 personas poseían algún tipo de VPH y la alta tasa de mortalidad por cáncer cervicouterino, en el país, fue de 4 mil mujeres.

No obstante, fue hasta el año 2012 cuando la vacuna contra el VPH pasó a formar parte de la cartilla de vacunación para niñas de entre 9 y 11 años; a éstas se les puso porque se quería aplicar la vacuna antes del inicio de su vida sexual. Al incorporarse la vacuna del VPH a la cartilla, conforme lo marca el artículo 144 de la Ley General de Salud, ésta se volvió obligatoria.

La implementación de la vacuna de VPH fue ejecutada por la Secretaría de Salud, a nivel federal, y formaba parte de las tres semanas nacionales de vacunación anuales que se llevan a cabo en todo el país con el objetivo central de proteger la salud de la niñez.

De acuerdo a la Secretaría de Salud, la aplicación de las vacunas contra el VPH consistía en tres tomas; las dos primeras eran completamente necesarias porque se aplicaba a niñas de entre 9 a 11 años que aún no estaban en contacto con el virus; mientras que la tercera dosis tenía que colocarse a los 15 años; sin embargo, su aplicación quedaba al criterio de quien de la o el paciente.

El objetivo de esta vacuna era disminuir la incidencia de VPH y, en consecuencia, la del cáncer cervicouterino diez años después de la dos primeras aplicaciones; es decir, se esperaban ver resultados en el año 2018 esto debido al tiempo de efecto.

Cuando arrancó la campaña, en Jalisco, la estadística oficial marcaba mil 403 personas infectadas de VPH y 46 mujeres detectacas con este tipo de cáncer; en 2018, lo que pretendía erradicar no se alcanzó porque los casos aumentaron a mil 620 pacientes con VPH y 292 mujeres con cáncer cervicouterino.

Pese a la aplicación de la vacuna contra el VPH, en Jalisco, ésta enfermedad aumentó un 15.46% siendo que el objetivo gubernamental de esta acción de salud era disminuir 35% los casos de VPH.

En el caso del cáncer cervicouterino, la enfermedad creció un 534.78%; en ese sentido, tampoco se cumplió la meta.  

El incremento estatal del 15.46% en casos de VPH y el 534.78% en cáncer cervicouterino provocaron que historias como la de Daniela, lamentablemente, se repitieran por miles, ya que muchas creyeron estar protegidas con la vacuna, pero esto no siempre ocurrió así.  

“Las cifras han ido en aumento no por un mal funcionamiento en la estrategia de vacunación o en el sistema de salud mexicano, sino por el mal funcionamiento del trabajo en conjunto entre aplicador y aplicado. Las niñas no acuden a la segunda toma o los padres no simpatizan con la idea de que se les aplique la vacuna. A eso se le agrega una sociedad dispersa sexualmente, la falta de chequeo de las mujeres y los tabúes de la sexualidad y el VPH en el país”, explicó Fernanda Morales Pérez, investigadora del CUCS.

¿Què papel juega el hombre en la lucha contra el vph y el cáncer cervicouterino?

Los hombres son portadores del VPH, lo que significa que llevan en su cuerpo el virus que causa la enfermedad y, por consecuencia, son responsables del contagiar y propagar el virus; incluso, usando condón éstos pueden contagiar el VPH, ya que el contacto piel con piel en zonas genitales puede ser suficiente para el contagio. Lo descrito anteriormente, coinciden los expertos, es una de las razones por las que es tan difícil el control del virus.

Pese a que los hombres son centrales en la lucha contra el VPH, en el plan de vacunación éstos no fueron considerados como sujetos a los cuales debía aplicarse de manera obligatoria la vacuna. El director de la Clínica Papiloma Humano en Jalisco, Giovanni Orozco, señaló: “quien descubrió el virus del papiloma humano mencionaba en la Organización Mundial de la Salud que se está cometiendo un error al solo vacunar a mujeres, puesto que, los hombres son los portadores del virus y aunque en el 85% de los casos no presenten algún síntoma; ellos son los responsables de ese porcentaje de contagios”.  

La decisión de no aplicar la vacuna a niños fue de carácter gubernamental y, aunque muchos expertos no se pueden explicar esta decisión si alcanzan a ver un criterio más presupuestal que de salud pública; a las niñas es a las que les da cáncer, no a los niños: “no es obligatoria para hombres porque se está tratando de disminuir la tasa de cáncer cervicouterino y las mujeres son las que lo padecen, por lo que se apuesta sólo por este sector. La vacuna es cara y es un programa prioritario”, puntualizó Fernanda Morales Pérez.

La poca importancia que se le da al rol que juegan los hombres en la propagación del VPH y cualquier otro tipo de enfermedad de transmisión sexual, es reflejo de una mala atención y manejo no sólo de este problema, sino también de la deficiente educación sexual que se otorga en México; por ello, como precisó la Organización Mundial de la Salud (OMS), nuestro se encuentra como el país con la peor salud sexual de América Latina.

Si las políticas en salud pública contemplaran también el fomento de una buena educación sexual, según Eduardo Lazcano, en México existiría un gran control sobre enfermedades de transmisión sexual y las vacunas funcionarían correctamente. Esto lo señaló así, por el fenómeno llamado efecto rebaño, ya que; “esto provocaría que las mujeres y hombres vacunados tuvieran un impacto  en la incidencia de casos de VPH en sus comunidades donde, en teoría, deberían existir menos brotes del virus”.

El problema no fue la vacuna, sino su mala aplicación

“La vacuna funciona, de hecho en México los casos de incidencia por las cepas 16 y 18 han disminuido. El problema está en la aplicación y en el objetivo que se plantearon desde el principio. Existen más de 130 tipos de VPH, estar protegidos únicamente contra dos, nunca va a significar una solución al problema. Que ahora, además, se considera una epidemia”, señaló el ginecólogo, Luis Ruvalcaba, director del Instituto Mexicano de Infertilidad.

Existen dos tipos de vacunas: Gardasil que cubre las cepas 6,11,16 y 18, y Cervarix que protege únicamente de las cepas 16 y 18. La primera vacuna, concuerdan los investigadores Lazcano y Morales, es muy cara en el mercado y, por ello, se optó por aplicar Cervarix, pero ésta sólo se aplicó a niñas porque son las futuras mujeres que tienen el riesgo de desarrollar cáncer cervicouterino”, afirma Fernanda Morales.

Sin embargo, los ginecólogos no opinan lo mismo, ya que, según sus análisis y experiencias con sus pacientes, aunque se aplicara la vacuna Gardasil, aún se corre un alto riesgo de contraer algún tipo de VPH e, incluso, cáncer: “Aplicarse la vacuna es esperar y rezarle a todos los santos para que, si alguna vez te llega a dar cáncer cervicouterino o algún tipo de VPH sea parte de ese 1% contra el que estás protegida, es decir, del VPH 16 y 18. Proteger contra el 1% no va a significar una disminución en la incidencia”, explicó Karla González, ginecóloga experta en fertilidad.

Para que la vacuna tuviera el efecto deseado, el proceso de aplicación debió haber sido muy estricto, principalmente, en el respeto de los tiempos y las dosis. En la imagen que precede a este texto, se observa la cartilla de vacunación de una menor que recibió su primer dosis de VPH en 2014, y la segunda en 2016, lo cual es una evidencia de la no correcta aplicación de la vacuna.

El efecto de la vacuna depende de que se aplique la primera y segunda dosis, si se aplica a una persona la segunda dosis sin habérsele puesto la primera, ésta no estará protegida contra los tipos 16 y 18 de VPH, pero también es importante que las vacunas se apliquen en tiempo y forma, si esto no sucede no sólo es una pérdida de recursos sino que representa un riesgo para la salud de quien se aplica la vacuna creyendo que quien se la pone está haciendo las cosas de manera adecuada; esta mala praxis, precisan los expertos entrevistados, es una de las causantes de que no se logrará una disminución en los casos de VPH.

En la revisión que este equipo de investigación hizo de los datos otorgados, vía transparencia, por la Secretaría de Salud Jalisco se puede apreciar una irregularidad en la aplicación de la vacuna, pues se aplicaron más segundas dosis que primeras. En 2017, por ejemplo, se aplicaron 25 mil 684 primeras tomas y 45 mil 334 segundas tomas, lo cual deja al descubierto un desfase de 56.65% entre la primera y la segunda aplicación.  

Los registros de aplicaciones de la vacuna del VPH a nivel nacional (2015-2018) apuntan que en total se aplicaron de primera dosis 2 millones 610 mil 510 vacunas y de la segunda, 2 millones 623 mil 894; esto refleja una diferencia de 13 mil 384 vacunas entre la primera y segunda dosis. Esto a su vez indica que se dejó por fuera el registro el periodo 2008-2014, años decisivos en la lucha contra el VPH y el cáncer cervicouterino por ser los primeros de aplicación de la vacuna y que, además, están dentro de los 10 años “de prueba” de la vacuna.

El origen de que existan este tipo de fallas en la aplicación pueden deberse a un gran número de factores; Luis Ruvalcaba y Fernanda Morales coinciden en los siguientes: 1) Resistencia de los padres por vacunar a sus hijos; 2) Falta de seguimiento por parte de las mismas niñas; y, la más importante, 3) el poco interés de la Secretaría de Salud por llevar un registro que que permitiera medir la correcta aplicación de la vacuna y su eficacia a través de los años de aplicación. 

Pese a las críticas por su adquisición Gardasil y Cervarix siguen siendo las vacunas de VPH que más ha adquirido el gobierno mexicano para disminuir esta enfermedad de transmisión sexual.

Fallas en el registro y falta de información

Dentro de las muchas irregularidades que supone la aplicación de la vacuna contra el VPH, se encuentra el hecho de que lo que se ha logrado y las acciones que se han tomado desde el año 2008 en Jalisco, no están registradas en ningún sitio.

El número de aplicaciones (desde 2015 a 2018); el presupuesto ejercido (tres años desde el inicio del programa); y las vacunas adquiridas (de 2013 a 2018) son los únicos datos que se tienen del programa, pero estos datos son nacionales; es decir, los 32 estados considerados para la aplicación de la vacuna, dentro de los cuales se encuentra Jalisco, no tienen registros estatales de las aplicaciones, presupuesto y vacunas adquiridas, sólo se tiene registro del número de mujeres y hombres con VPH, así como el número de mujeres con cáncer cervicouterino, pero no se tiene un registro completo en ninguno de los ámbitos que se desglosan en la vacunación contra el VPH, ello implica la falta de atención a los registros que ayudan a entender el correcto funcionamiento de un sistema.

Aunque Eduardo Lazcano aseguró, en entrevista, que los programas que él y un equipo de científicos implementaron al momento de introducir métodos de diagnóstico y prevención del VPH están sustentados en estudios que colocaban a México como una de las áreas geográficas con más incidencia de VPH en el mundo; lo cierto es que en el país: “no existe un registro sobre los casos de VPH y cáncer cervicouterino, lo cual era necesario por los siete años que se requerían para documentar la efectividad real de una vacuna”.

Otro fallo en los registros se presenta en la parte económica; por ejemplo, en 2014 (único año en que la Secretaría de Salud tiene la información completa), se otorgó para el funcionamiento de este programa un monto de 13 millones 402 mil 080 pesos provenientes de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (PRORESPO); con ello, se compraron un total de 83 mil 763 vacunas.

La cantidad de vacunas, multiplicada por el precio unitario de la vacuna en ese momento (50 dólares), información que se encuentra plasmada en el contrato número U130489 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y que equivalía a 670 pesos mexicanos, otorga un total de 56 millones 121 mil 210 pesos, lo que representa una erogación de 318.75% mayor a la reportada.

A ello, se le suman las 82 mil vacunas que, según la Secretaría de Salud Jalisco, en su respuesta vía transparencia, se compraron ese año por el gobierno federal. Las cuales multiplicadas por el precio unitario (50 USD), dio un total de 54 millones 940 mil pesos.

Sumando ambas cantidades, el gasto total fue de 111 millones 061 mil 210 pesos; sin embargo, estos gastos no fueron registrados por ninguna institución gubernamental o, al menos, así lo refirieron en la información obtenida a través de la unidad de transparencia de la Secretaría de Salud de Jalisco.

Las instancias gubernamentales responsables de la vacunación contra el VPH, como las Secretarías estatal y federal de Salud e instituciones que participan en su aplicación (ISSSTE e IMSS), deberían de contar un registro contundente que revele y explique no sólo cómo han utilizado el presupuesto, sino cómo es que la aplicación de la vacuna ha incidido en la salud de las pacientes.

Daniela, como cualquier otra mujer, es una persona más dentro del 80% de mexicanos que tienen VPH y que, sin saber del virus o de sus cepas, se han visto afectados por las irregularidades del plan con el que el gobierno pretendió acabar con esta epidemia. Ella, por ejemplo, se aplicó a los 11 años de manera incorrecta la vacuna que impulsó el gobierno como medida de protección; al hacerlo creyó estar protegida contra del virus; sin embargo, se contagió de VPH. Afortunadamente, no fue de las cepas 16 ó 18, aquellas que pueden desarrollar cáncer cervicouterino.

Actualmente, no hay un registro consistente sobre los casos de contagios por VPH; ni nada que precise cuántos de éstos derivaron en cáncer cervicouterino, tampoco se sabe de manera exacta cuántas aplicaciones (de primera o segunda toma) se realizaron ni cuál fue el presupuesto ejercido en estos 10 años de existencia de la vacuna contra el VPH; aunque el nuevo gobierno federal anunció, inicialmente, que la vacuna contra el VPH quedaría fuera de la Campaña Nacional de Vacunación, lo cierto es que ésta sí se aplicó en Jalisco durante la última semana de mayo, y esto ocurrió pese a que los resultados de su propia aplicación evidencian irregularidades y poca eficacia en la erradicación de esta epidemia.

*** Reportaje de investigación elaborado por alumnos de la Licenciatura en Periodismo y Comunicación Pública de la Universidad ITESO; trabajo elaborado bajo la coordinación de Darwin Franco Migues.

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