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Horrorizar a los ciudadanos como política de control

Horrorizar a los ciudadanos como política de control

Con el fin de crear un espacio en el que se haga un análisis de la violencia sociopolítica actual en el país, el área de psicología del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), realizó el Seminario de Psicología Política cuyo tema de enfoque fue “Sociopolítica del Miedo y el Horror”; el cual se trató de un espacio en el que se analizó la relación que tiene el poder con la subjetividad mediante el uso de la necropolítica, o la política de la muerte.

Por Darinka Laviada / @darinkalaviada

Fotos: Darwin Franco

El miedo y el horror son tecnologías de control y producción de subjetividad en los ciudadanos, concluyeron los coordinadores del “Seminario de Psicología Política”, Carlos Ascencio, Manuel de Jesús Heredia, Carlos Fuentes y Juan López;  quienes realizaron este análisis del contexto actual desde la mirada teórica de tres mujeres especialistas en necropolítica: Cristina Rivera, Sayak Valencia y Sara Ahmed.

Carlos Ascencio, utilizando la perspectiva de Ahmed, explicó: “El miedo es una experiencia corporizada, se siente diferente para cada quien. Las emociones alinean el espacio corporal con el espacio social. El miedo restringe a ciertos cuerpos a través del movimiento; por ello, la administración del miedo es también la administración de la movilidad del cuerpo”.

¿Cómo se define la necropolítica?

Para los involucrados en la sesión reflexiva, la necropolítica se trata de una lógica perversa que impone la violencia, el dolor y la muerte como instrumento de dominación política; la tortura, el exterminio y el despojo de la dignidad humana también son métodos de control de ciertos grupos, colectivos y minorías sociales, políticas o étnicas que representan oposición al poder.

A través del texto de Cristina Rivera “Horror, Estado y dolor en el México de inicios del Siglo XXI”, en el Seminario se buscó comprender de manera amplia la violencia que se padece en México a causa de la interacción del Estado y los grupos criminales.

La autora evidencia que la utilización del miedo y el horror por parte de gobiernos y grupos delictivos es un mecanismo de control social y, a la par, también invita al lector a construir tanto agencias políticas y colectivas, así como movimientos y activismo social a partir del reconocimiento del sufrimiento del otro, esto como una forma de enfrentar la necropolítica.

En el caso de Sayak Valencia en su libro “Capitalismo gore y necropolítica en México contemporáneo”, ésta examina en el contexto mexicano, particularmente, la relación de éste con el modelo de desarrollo económico; ahí es donde a su parecer opera un capitalismo gore en la producción y reproducción de la violencia.

Para explicar esto, Valencia describe los mecanismos del régimen necropolítico en la gestión de los cuerpos en el biomercado neoliberal, así como la mercantilizacion de la vida y la gestión de las tecnologías de muerte. Sobre esta postura, uno de los participantes del Seminario apuntó: “Es importante sensibilizarnos ante la necropolítica y como ello interviene en el desarrollo de infantes, mediante los medios de comunicación, series, videojuegos y como esto facilita el formar parte de una banda de narcotráfico con el deseo de tener más dinero… es como todo un sistema que orilla al mexicano a esa situación”, estas fueron las palabras de Sergio, estudiante de psicología en la Universidad LAMAR.

En respuesta, Carlos Ascencio, uno de los coordinadores del Seminario precisó: “los medios de comunicación son un punto clave, son quienes hacen la construcción del significado de los cuerpos, ahí es donde se construye qué es un cuerpo vulnerable; qué es un cuerpo en riesgo; qué es un cuerpo inseguro, uno peligroso, etcétera. Los medios de comunicación hacen pornografía de la violencia, ya no sólo exponen violencia sino que se exponen de manera morbosa los sucesos violentos que llegan hasta la infancia e invisibiliza los cuerpos vulnerables”.

Finalmente, se revisó como Sara Ahmed realiza su postura teórica a través de un análisis de la experiencia del miedo como una política afectiva. Para ello, muestra cómo las emociones y,  particularmente, el miedo se gestionan socialmente como políticas espaciales que regulan a los cuerpos y su vulnerabilidad. De acuerdo con la teórica; por ello, es necesario entender la experiencia de cada quién sobre el miedo.

Un espacio para reflejarse

El Seminario inició con la explicación de los textos de Rivera, Valencia y Ahmed por parte de los coordinadores, quienes también respondieron todas las dudas y preguntas que tuvieron alumnos y egresados de diversas carreras, principalmente psicología, quienes acudieron al Salón de Titulación del CUCS a la sesión del Seminario en Psicología Política.

En las tres rondas con cinco opiniones grupales sobre cada uno de los textos expuestos, emergieron los conceptos como: narcocultura y normalización de la violencia en la sociedad  contemporánea, pero también preocupaciones alrededor del análisis de la psicología de quienes forman parte de grupos de la llamada delincuencia organizada; así como del dolor y el sentir de quienes sufren por hechos violentos o que, simplemente, viven rodeados de ellos.

“Aislamos realidades, por ejemplo,  jugar un videojuego violento o ver series de narcos y pensar que en mi realidad es distinta… O que a una cuadra de mi casa venden drogas y de esa cuadra para adelante es zona violenta y de mi cuadra para atrás no es así. Es algo muy ingenuo a lo que caemos, creer que nuestra realidad está aislada de la violencia cuando en general estamos en una convivencia constante con ello y sigue siendo nuestro tejido social. Tenemos que dolernos y no cegarnos a la realidad”, puntualizó Gabriel, egresado de la carrera de psicología del CUCS.

Otras de las discusiones generadas por los 16 participantes del Seminario orbitó alrededor de los estratos sociales, ya que actualmente ninguno se libra de la violencia, la narcocultura y los poderes que sostienen la necropolítica: narcotraficantes y gobiernos; otro de los temas de preocupación fue el papel de los medios en la cobertura de la violencia.

El Seminario terminó con varias  dudas y diversas manos levantadas a la espera de su turno para hablar; la promesa de los coordinadores fue que se abriría otro espacio para expresar lo pendiente, pues quedó claro que hace falta crear y tener espacios para pensar/reflexionar sobre nuestros miedos.

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