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México cierra las puertas a migrantes haitianos: activistas

México cierra las puertas a migrantes haitianos: activistas

La nueva política migratoria de México cerró las posibilidades para que los migrantes haitianos que llegan al país puedan formar una nueva vida aquí, señalan activistas. Sin opciones de regularización, muchos optan por intentar cruzar a Estados Unidos, a otros les depara la deportación

Texto: Arturo Contreras Camero

Foto: Archivo / Andro Aguilar

La muerte de Maxene André, migrante haitiano de 34 años, deja entrever lo que depara la nueva política migratoria en México para los originarios de ese país: la deportación o la huida a Estados Unidos.

Maxene murió la semana pasada al interior de la estación migratoria Siglo XXI, en Tapachula, Chiapas, después de 15 días de confinamiento. Había entrado al país y había obtenido un pase de salida, un documento que le permitía permanecer 20 días en el país.

Al término de este periodo, que la mayoría de los migrantes usan para cruzar el país y llegar a Estados Unidos, Maxene intentó renovarlo o aplicar por una visa que le permitiera una estancia más larga en el país. Como respuesta fue internado en el centro de detención para migrantes, en el que murió 15 días después.

Afuera de la estación migratoria donde murió Maxene, hay un campamento de migrantes de África, Haití y Cuba. Muchos de ellos esperaban una oportunidad de regularizar sus situación en México, sin embargo, esta expectativa ha ido cambiando en los últimos meses, desde que el gobierno federal endureció su política de detención y deportación. En lo que va del año, la cifra de deportaciones creció en 33 por ciento, de acuerdo con información del propio Instituto Nacional de Migración.

“La cifra que yo tengo es que el gobierno mexicano ha deportado más de 330 hermanos haitianos de abril a la fecha”, dice Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadano en Defensa de Naturalizados y Afromexicanos. “Nunca habían deportado a tantas personas”.

En la frontera norte, esta situación se traduce en la huida de cientos de familias que ya habían empezado a asentarse en el país. Dejan casas y trabajos para intentar entrar a Estados Unidos, según señala el pastor Gustavo Banda Aceves, quien atiende la iglesia Embajadores de Jesús, el albergue migrante más grande de Tijuana.

“Muchos de los haitianos que llegan a México no quieren llegar a Estados Unidos, porque saben que van a ser deportados”, explica el religioso, sin embargo, esto ha ido cambiando poco a poco. Hasta 2017 los haitianos podían obtener asilo en el país del norte gracias al Estatus Temporal de Protección, un permiso especial creado después del terremoto de 2010 que prácticamente devastó al pequeño país caribeño.

La cancelación de este programa los dejó varados en México, por lo que empezaron a crear pequeñas colonias y comunidades donde asentarse. Una de ellas es la Pequeña Haití, en Tijuana. Según explica el pastor Banda Aceves, en los últimos meses su población se redujo en un 60 por ciento. “Ya todos se fueron a Estados Unidos”.

“Obviamente no los quieren aquí. Tanto Estados Unidos como México están haciendo lo imposible para que se regresen todos los migrantes a su país”, asegura. “Como la situación en la frontera estaba muy dura, muchos estaban optando por quedarse en México. Ya habían decidió quedarse, construyeron sus casas, buscaban trabajos…”.

El motivo detrás de esta huida es la dificultad que tienen muchos de ellos para renovar las visas humanitarias que les fueron garantizadas, explica el pastor Banda.

“Es chistoso, porque vienen de la oficina migrante con un cartelón de empleo, pero cómo van a solicitar un empleo si no les dan visas de trabajo. Y junto a ellos viene gente de la Organización Internacional para las Migraciones con información para el regreso asistido ¡Para que se vayan a su país, México está regalando vuelos! Eso nunca había pasado”.

Tijuana se convirtió en el punto de encuentro de muchas familias de haitianos. “Antes el tránsito era inmediato. El tránsito de Tapachula a Tijuana lo lograban en una semana o dos. Pero ahora, tardan mucho más en llegar y muchos están siendo deportados”, asegura el pastor Banda.

Una nueva oleada de migrantes haitianos

De acuerdo con ambos activistas, tanto Wilner Metelus como el pastor Banda, muchos haitianos que habían encontrado trabajo en Chile están viajando a México para asentarse, producto de las agresiones racistas de las que son objeto en ese país.

Después del terremoto de 2010 muchos haitianos se dirigieron a Brasil, ahí lograban encontrar trabajo en la construcción de estadios y hoteles y demás infraestructura para la copa mundial de futbol y los Juegos Olímpicos. Terminados estos eventos, muchos salieron y se dirigieron a México y Chile.

“Con la llegada Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, muchos de los migrantes que vivían en Chile creyeron que por su ideología de izquierda podían venir a México y encontrar una mejor oportunidad”, cuenta Wilner Metelus.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Migración, la entrada de haitianos al país incrementó estrepitosamente, al pasar de 464 entradas a 2 mil 913, de 2018 a 2019.

Sin embargo, al llegar a México, explica Metelus, muchos entran a estos centros migratorios, donde son detenidos. “Estos lugares, por la información que tengo, son peores que campos de concentración”.

Una muerte sin explicaciones

A casi una semana del fallecimiento de Maxene Andre, ninguna de las autoridades federales da razón de las circunstancias de la muerte del migrante.

Hasta el momento, el Instituto Nació de Migración no ha emitido un pronunciamiento al respecto. Tampoco han contestado la solicitudes de entrevista al respecto.

Lo único que se sabe, son los resultados de la investigación que inició la Fiscalía General del Estado de Chiapas. Está investigación descartó que se hubiese tratado de un homicidio, pues la muerte de debió a “causas naturales”.

Maxene Andre, según la autopsia del estado, falleció por un infarto al miocardio. Semanas antes de su muerte, el migrante se quejó de fuertes dolores en el pecho, fiebre y dolor de cabeza, pero no fue atendido.

Según fuentes de fiscalía de Chiapas, el infarto por el que murió de debió a un padecimiento previo, y no a las malas condiciones a las que fue sometido en la estación migratoria.

Sobre una investigación por omisiones del Instituto Nacional de Migración en la atención al migrante, la fiscalía de ese estado indicó que no es competencia suya investigarlo, por lo que dicha indagatoria debería ser realizada por la Fiscalía General de la República, misma que hasta el momento no ha abierto una investigación al respecto.

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