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Basilia Bonastre: un duelo sin fin

Basilia Bonastre: un duelo sin fin

Esta es la historia: Una noche policías estatales se llevan a tu hijo de 20 años, mientras echa una cascarita con los vecinos de la cuadra. Denuncias y no lo encuentras. Cinco años después, te dicen que el cuerpo de tu hijo fue encontrado en una fosa clandestina; o mejor dicho, que una parte del cuerpo de tu hijo: su cráneo. Siete meses después, te vuelven a llamar para decirte que encontraron otros fragmentos.

¿Qué haces?

Por: Daniela Rea

Basilia Bonastre Contreras, madre de Arturo Figueroa Bonastre, rechazó la petición e insistencia de la Fiscalía de Veracruz –entonces a cargo de Jorge Winckler– de que tomara los fragmentos del cuerpo de su hijo encontrados hasta ese momento. Por el contrario, Basilia exigió que se analizaran todos los fragmentos encontrados en la fosa.

Resulta que el cráneo que le quieren entregar a Basilia fue encontrado en una de las fosas de mayor tamaño dentro de Colinas de Santa Fe. En los trabajos de exhumación, para efectos de trabajo, esa fosa se dividió en tres partes: las fosas 9, 10 y 11. El cráneo se encontró en lo que corresponde a la fosa 11, en la cual se concentró Policía Científica de la Policía Federal.

“Cuando uno es notificado piensa que ya tiene todo y te lo van a entregar y he ahí cuando empieza todo el proceso, el dilema, el sufrimiento. Porque estamos creídas de una cosa, pero la realidad no se apega, es todo lo contrario. Son cosas inimaginables”, dice Basilia en la sala de su casa, ubicada en Cardel, a unos 30 metros de donde su hijo fue desaparecido.

Esta notificación se la hicieron el 27 de julio de 2017, junto con varias familias.

“Nos comentan que en Colinas [de Santa Fe], las pruebas que realizaron habían resultado positivos en los casos. Dijeron: unos salieron a 50 %, otros al 100 %. Fue así, porque en algunos casos papá y mamá dieron todo el ADN, y en otros casos no. Cuando dijeron eso el ambiente se tornó tenso. Yo fui de las primeras cuando me notifican y me dicen que el ADN de mi hijo con el de mi esposo y mío había dado positivo con un cráneo. ¿Qué pasa con todo lo demás? ¿Por qué solamente notifican con el cráneo? Es que ya es para entregar. ¿Por qué me vas a entregar solamente un cráneo? Es que solamente es lo que encontramos, así me dijeron”.

¿Y qué hay de lo demás?

Basilia dudó de inmediato de la versión que le daba Fiscalía y Policía Científica. Ella sabía que en esas tres fosas se había encontrado mucho más que un cráneo, pues en los registros que hicieron las familias durante las exhumaciones en cada hallazgo, se registró que había más restos. Este testimonio de Basilia demuestra y comprueba lo importante de que las familias acompañen y observen los trabajos realizados por las autoridades.

“Yo dije: ‘eso es mentira’, porque yo vi las anotaciones, y yo vi que había más (fragmentos). Hasta les dije: ‘¿Qué?, ¿los van a tirar a la basura o qué van a hacer?’. Nos estaban diciendo que solamente aceptáramos un cráneo. Me insistían, tanto Policía Científica como Fiscalía. Fue una manera de presionarme. Y yo decía: no tengo nada que pensar, lo que quiero es que la Policía Científica se comprometa a realizar, a terminar los trabajos en la fosa. Y cuando hayan analizado todo lo encontrado en la fosa, me digan qué corresponde a mi hijo. No cada vez y cada vez y cada vez”.

El 24 de febrero de 2018, siete meses después de la primera notificación, le informaron que habían encontrado un fragmento de la zona coxal y una parte del talón.

“Policía científica se concentra sólo en la fosa 11 porque fue donde se localizó el cráneo de mi hijo, sin hacer caso a lo que yo les decía: ¿Qué pasa con la fosa 9 y 10? Si ellos dicen que sólo está el cráneo, pero hay más restos en la nueve y 10, entonces quiere decir que por ahí hay más restos de mi hijo. Y les pedí a Policía Científica y Fiscalía que terminaran (de analizar) esas tres fosas y no lo hicieron. Me vuelven a citar, porque estaba renuente. Yo dije no acepto, que se terminen todas las fosas”.

Basilia

El 20 de marzo de 2018 le dijeron que habían identificado los dos fémures.

Exigencia concreta

La exigencia de Basilia es clara: no recibirá los fragmentos encontrados y confirmados del cuerpo de su hijo hasta que las autoridades le aseguren que ya trabajaron todos los restos encontrados en las fosas nueve, 10 y 11. Cuando eso haya sucedido, cuando se descarte o se compruebe que los otros fragmentos corresponden o no a su hijo, y cuando se entreguen los dictámenes que prueben los dichos de las autoridades, entonces aceptará lo que le entreguen. En pocas palabras Basilia se niega a abrir la tumba una y otra y otra vez, según vaya avanzando la identificación de los restos de esas fosas.

Desde el cambio de fiscal Winckler, dice Basilia, se ha generado más retraso, pues ha habido rotación del personal a cargo de los casos de las familias.

Desaparición forzada

Según la recomendación 03/2018 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Arturo, fue desaparecido la noche del viernes 30 de noviembre del 2012 con otras siete personas -ocho en total– en Cardel, un poblado que pertenece al municipio de La Antigua, por elementos de la policía estatal. En específico, del Grupo de Coordinación Veracruz Seguro, comandado por el entonces delegado de la policía estatal, Marcos Conde Hernández.

Cerca de la media noche Arturo y otra persona estaban en una pequeña cancha en la Unidad Habitacional Modelo de Cardel, cuando un convoy de policías estatales los detuvo y se los llevó en la patrulla. El convoy era parte del operativo de seguridad “Guadalupe–Reyes” implementado por gobierno estatal y federal (Marina y Ejército).

Según la recomendación, un vecino menor de edad atestiguó la detención desde su casa y vio que uno de ellos “fue subido a la batea de la patrulla esposado boca abajo, identificando a las unidades por su color azul con blanco”. Enseguida fue a avisar a la familia de uno de ellos, que a su vez le avisó a Basilia. Los familiares salieron y en la canchita encontraron un taxi con las puertas abiertas y el radio encendido y dos motocicletas que pertenecían a las víctimas.

Sin registros

En la madrugada del 1 de diciembre, las familias fueron a las bases de la Policía Estatal para buscarlos, pero se les negó información. También fueron al MP de Cardel para presentar la denuncia, pero les dijeron que no se las tomarían hasta pasadas 72 horas.

La desaparición por parte de los policías estatales fue acreditada por la Comisión Estatal de Derechos Humanos. La SSP dijo a la Comisión Estatal que no contaba con información sobre algún operativo realizado en esa fecha y lugar; y que no hay registro de atención personal a las familias que fueron a las instalaciones policiales a preguntar por sus desaparecidos.

Arturo Figueroa Bonastre estudiaba Enfermería, iba en el quinto semestre en el Centro de Estudios Tecnológicos en Ciencias de la Salud.

La fosa interminable

También se acreditó que, de las ocho personas desaparecidas por policías estatales, cinco fueron asesinadas y localizadas en las fosas de Colinas de Santa Fe.

En total, en ese predio –que fue cerrado el 8 de agosto de este año– se encontraron 156 fosas con 298 cráneos y 22 mil 500 fragmentos humanos. El análisis de esos restos estuvo a cargo de la entonces Procuraduría General de la República, a través de la Policía Científica.

En noviembre de 2018, al concluir labores por el cambio de administración, la PGR informó que se hicieron pruebas odontológicas y/o genéticas a 31 de los 298 cráneos. Por ese trabajo se identificaron a 22 personas, pero no todas las familias han aceptaron recibirlos, como el caso de Basilia.

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