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El violador eres tú. Sí: tú.

El violador eres tú. Sí: tú.

Por Èdgar Velasco / @turcoviejo

Como casi todo el mundo, también estoy maravillado con el performance del cuarteto chileno #LasTesis, su conversión en una actividad masiva y sus ecos en diferentes ciudades y países. Sin embargo, conforme se ha ido asentando el entusiasmo inicial, he venido haciendo unas reflexiones que escribo acá para tratar de aterrizar y, de paso, compartir con ustedes.

Una tiene que ver con lo tentador que puede resultar para muchos caer en el «así, sí», para seguir desprestigiando las otras expresiones del hartazgo, como pueden ser intervenir un monumento o romper vidrios. Es cómodo quedarse en lo pegajoso de la tonada y lo vistoso de la coreografía —en este punto, me pregunto cuánto va a tardar un antro en programarla para ambientar la noche de fiesta—, sin reparar mucho en la letra.

Y es precisamente la letra lo que me lleva a la otra reflexión. Luego de descubrirme varias veces tarareando «y la culpa no era mía/ ni dónde estaba/ ni cómo vestía», caí en cuenta que, en todo caso, debía decir «y la culpa no era suya», lo que automáticamente me llevó a pensar que, en esa lógica, «el violador» no «eras tú», sino que el violador soy yo.

Por supuesto, la primera reacción ante este razonamiento es que claro que no, yo no soy el violador, porque todos sabemos que #NotAllMen y porque la letra es clara al indicar que los violadores son el Estado, los pacos, los jueces, los curas, el presidente.

Y es que resulta muy fácil lavarse las manos y poner la responsabilidad allá, donde no nos toque, porque es más sencillo — y nos sale muy bien — voltear a donde nos señalan los dedos de las morras en vez de reconocer que también somos violadores cuando forzamos el consentimiento; cuando le damos vuelo a la porno venganza compartiendo material “filtrado”; cuando, cobijados por la masa y el anonimato —aun en solitario — acosamos a gritos, a silbidos, con la mirada o traspasando el espacio personal; cuando nos deslindamos de la responsabilidad afectivo-emocional; cuando nos volvemos parte de un sistema que vulnera mujeres, o las viola, las mata, las desaparece y nosotros nos perdemos en discusiones bizantinas sobre una falsa violencia contra los hombres que sí, existe, pero nunca en la misma proporción y que, en la mayoría de los casos, es causada por otros hombres… el etcétera es largo.

Más allá de la viralización, de la apropiación a manos de otras mujeres, de la recuperación del espacio público, otro de los enormes logros del performance de #LasTesis ha sido hacernos creer, a los hombres, que estamos observando a través de una ventana, cuando en realidad nos han parado frente a un espejo cuyo reflejo nos dice «El violador eres tú».

Y lo aplaudimos.

***

Este texto fue originalmente publicado en: 

https://medium.com/@turcoviejo/el-violador-eres-tú-s%C3%AD-tú-7c3b51bc7387

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