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Las mujeres hoy son la voz de los pueblos en América Latina: Norma Romero de Las Patronas

Las mujeres hoy son la voz de los pueblos en América Latina: Norma Romero de Las Patronas

Norma Romero, líder de Las Patronas, participó en la mesa de diálogo “Los nuevos retos de las luchas sociales”; en este espacio que se llevó a cabo en el marco de la Feria Internacional de Libro en Guadalajara, compartió a las y los asistentes sus opiniones sobre el contexto de violencia, persecución y represión recrudecida en contra de las personas migrantes por la política migratoria durante el último año. Y, como única mujer en el panel, aprovechó para reconocer el papel de las mujeres en las luchas de toda América Latina.

En el panel también participaron, el poeta Javier Sicilia, Alejandro Solalinde y Raúl Vera, todos defensores y activistas de las personas migrantes y las víctimas de la violencia en México.

Por Dalia Souza / @DalhiaSouza *Fotografías: Prensa FIL

Desde que se ganó el premio Corazón de León en 2017, -distintivo honorífico o galardón que entrega la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de la Universidad de Guadalajara a personas que se han distinguido por su trabajo en la defensa de los derechos humanos o el activismo- Norma Romero, líder de Las Patronas, no ha visto “ninguna mejoría” en el tema migratorio, ya que “cada vez es mucho más complicado”.

Las Patronas, son un grupo de mujeres dedicado a ofrecer ayuda humanitaria a las personas migrantes que transitan por el estado de Veracruz desde hace 25 años, precisamente, en la localidad de Guadalupe, conocida también como La Patrona.

Lamentablemente, aseguró en la mesa “Los nuevos retos de las luchas sociales” que se llevó a cabo en el marco de la Feria Internacional de Libro, “quienes siguen pagando las consecuencias son los hermanos migrantes…” y precisó, “en ningún momento de los años que llevamos apoyando y sirviendo a los hermanos migrantes, hemos visto algo que pueda servir o que pueda ayudarlos”.

Su trabajo humanitario en la ruta migratoria, en el real epicentro de los flujos migratorios y del paso de la población en movilidad humana, afirma, les ha permitido identificar las consecuencias de las políticas migratorias y su recrudecimiento, particularmente, las medidas aplicadas durante este último año:

“Nosotros que estamos en la zona podemos decir que en ningún momento hemos visto ninguna mejoría, al contrario, estamos viendo más discriminación, precisamente en la ola (éxodo) de los migrantes, cuando comenzaron a subir las personas. Nosotros creíamos que las personas iban a tener diferente visión al ver tantos niños y tantas mujeres”.

En medio de este escenario, explicó que fue muy doloroso reconocer que los mexicanos “somos un país discriminatorio hacia los migrantes centroamericanos”, más aún, cuando debemos de reconocernos como una nación expulsora de migrantes y víctima también de la xenofobia en el país vecino del norte:

“Cuando vimos todo ese actuar, nos pegó muy fuerte porque precisamente lo ignorábamos”.

A la par, explicó que, dado el recrudecimiento de las políticas migratorias y con ello, la militarización del país y las fronteras, los contextos de hostilidad para las personas migrantes se han complicado en todo sentido:

“Es muy difícil la situación para ellos, sigue complicándose, se sigue complicando, siguen pagando mucho más los hermanos migrantes y lamentablemente no hay mejoría, no vemos ninguna mejoría cada vez se endurece mucho más.  Y el hecho de haber militarizado la frontera sur, lo único que se está haciendo es exponer más, aún más la vida de los migrantes”.

Además del incremento en los costos de cuotas y extorsiones de los traficantes o “polleros”, las rutas que han sido obligados a tomar, para evitar ser detenidos por los agentes migratorios, los han llevado a hacer más clandestino, peligroso y difícil su camino:

“Están tomando rumbos donde están siendo mucho más lastimados, están caminando por selvas, están caminando por mar y ya estamos viendo lo que se ve en otros países porque se están yendo por balsa. Están mucho más expuestos con los polleros. Corren más riesgos con los polleros, antes eran ocho mil dólares ahora son 12 mil dólares que les están cobrando”

Y es que asegura, las personas migrantes están literal y metafóricamente endeudándose “con todo” en la búsqueda de una vida mejor; pues no sólo ha sido con dinero para su viaje, sino también, con su integridad física y dignidad: “están endeudase con todo, hasta con su vida. Se están quedando sin nada. Son personas que quieren trabajar que quieren una oportunidad para poder salir adelante y lamentablemente en sus países no las hay”.

Si bien, ha disminuido el número de personas que transitan por la ruta migratoria, sentencia Norma Romero, “eso no quiere decir que ya paró la migración”; pues en su opinión, “la migración no va a parar con muros o con la militarización de las fronteras”. Eso es algo que tienen claro, tanto ellas como defensoras, como las personas migrantes que siguen saliendo de sus países de origen expulsados. 

“Y es eso que como mujeres nos da mucha tristeza, que los gobiernos que hoy existen no tengan o simplemente no quieren verlo. Y aquí el único que está pagando la consecuencia y el precio más alto siempre van a ser los más pobres: los migrantes. Porque el sueño de ellos no es llegar a México y quedarse, muchos de ellos quieren llegar a Estados Unidos.

Hemos estado 25 años apoyándolos y es lo que ellos siempre nos dicen: “nosotros no queremos quedarnos en México, nosotros queremos llegar a Estados Unidos” aunque saben que existe un muro, pero ellos dicen y siempre nos han dicho “la corrupción siempre va a existir y nosotros vamos a pasar, aunque tengamos que pagar más”.

Norma Romero, líder de Las Patronas

Sin embargo, el precio más alto sigue siendo la vida.

“Yo pienso que las políticas no han cambiado y no creo que vayan a cambiar porque precisamente cada vez se endurecen más, cada vez se complica más y nosotros como personas que estamos ahí vemos cuántas mujeres, cuantos niños en todos estos años han tenido que exponer su vida. Y hoy, cada vez la exponen más”.

Resulta, entonces, contradictorio para Norma y sus compañeras, que se implementen estas medidas de contención de la migración, cuando en México también se está migrando de manera forzada o, incluso, cuando existe un trato diferenciado entre las personas que migran, ejemplo de ello, el asilo político ofrecido al presidente de Bolivia, Evo Morales:

“No ven la realidad de la migración, no solamente es Centroamérica, es México, México tiene también mucha migración forzada. Lo que decían nuestros connacionales, lo que decían los hermanos migrantes, “es que ahí nos están cobrando el piso”, “es que ahí nos están sacando de nuestras casas”. Hoy México lo vive también, hoy México tiene ese problema de inseguridad, tiene ese problema de violencia, no podemos ignorar esa realidad.

Yo ponía de ejemplo a mis compañeras y les preguntaba sobre la llegada del presidente Evo Morales quien fue muy bien recibido, pero por qué no recibieron a todos los migrantes que pasaron por esta zona, por qué no fue tratado como los demás”.

Norma Romero, líder de Las Patronas

Si bien, asegura que siempre se han puesto del lado del que camina y día con día están ahí en las vías o en su albergue entregando amorosa comida que les haga recuperar las fuerzas, es lamentable reconocer que el panorama para las y los migrantes sigue siendo incierto, tanto en sus países de origen, como en el de tránsito y el de destino.

Por lo que, afirmó, continuarán realizando su trabajo, aún y cuando se sigan construyendo más muros, aún y cuando se les señale o les denosten, ya que, este grupo de mujeres valientes no cederán su lugar en la defensa de los derechos humanos de las personas migrantes que lo necesitan:

“Porque somos un grupo de mujeres, un grupo de mujeres a las que no les ha importado lo que les han dicho, porque también hemos recibido muchas cosas, mensajes xenofóbicos y discriminatorios que dicen “están locas esas viejas”, pues entonces yo quiero continuar loca, pero haciendo el bien. Nosotras Las PATRONAS seguiremos estando locas por ayudar a aquel que lo necesita”

“Las mujeres hoy son la voz”

Afirmó Norma Romero. Como defensora y como la única mujer invitada a participar dentro de la mesa de diálogo “Los retos de las luchas sociales”, reconoció frente al público y frente a sus cuatro compañeros hombres en el pódium, que las protestas y manifestaciones que hoy se viven en todas partes de Latinoamérica, están siendo abanderadas por mujeres, quienes, han visto en sus manos el verdadero cambio social y no el Estado:

“El Estado tiene un problema y si nosotros las mujeres nos unimos tienen que responder a toda esta situación de violencia que vivimos”

En su opinión, las mujeres hoy, son la voz, son la fuerza y la cara de todas las que ya no están, de quienes les fue arrebatada la vida tras un feminicidio o de quienes permanecen en la espera inaudita de la desaparición y las redes de trata de personas:

“Estamos aquí, viendo cuántas mujeres desaparecen, las migrantes que pasan por nuestra comunidad, pero no solamente son ellas, también hay muchas mujeres mexicanas de las que no se saben muchas de ellas. Estamos viendo cuántas mujeres salen de nuestros pueblos en busca de un trabajo y ya no se saben nada de ellas, o fueron personas que se las llevaron y solamente podemos decir que es tema de trata”.

Norma Romero, Líder de Las Patronas

¿Qué nos falta para poder alzar la voz? Interpeló Norma Romero, ¿qué tiene que suceder para reconocer que estas organizaciones son la fuerza y son el cambio?

Segura de sus palabras, pues su experiencia en el campo de la defensa de los derechos humanos la respalda desde hace casi 25 años, advirtió que la problemática de violencia, desigualdad, inequidad y precariedad de la vida, tanto para el pueblo migrante, como para las y los connacionales mexicanos, no puede ser resuelta por un gobierno:

“Yo no creo que esto lo pueda resolver un gobierno porque no creo que está capacitado. No creemos en ningún color porque tenemos tantos años y no ha cambiado nada ni creo que vaya a cambiar”.

En su opinión, el cambio se dará cuando “cada uno de nosotros pongamos la mano en el pecho y seamos más humanos, más conscientes y, sobre todo, seamos realistas de lo que estamos viviendo” y finalizó, “tenemos que hacer consciencia de que al lado tuyo hay alguien que está sufriendo”.

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