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Los rostros de búsqueda y esperanza

Los rostros de búsqueda y esperanza

Durante casi 20 días recorrieron 14 estados y 5 mil kilómetros en la búsqueda de sus hijos, hijas, hermanos, madres, seres queridos, connacionales, que un día salieron de su casa en Centroamérica y que, aunque prometieron volver o llamar por teléfono, no volvieron a hacerlo.

A bordo del camión que les traslada de estado en estado, de ciudad en ciudad, llevan a cuestas el cansancio del camino, el anhelo de los que se quedaron y la esperanza de regresar a casa con sus amores desaparecidos o, al menos, con una pista que les acerque más a ellos. Este camión que abordaron el pasado 15 de noviembre en Guatemala, es testigo del encuentro, de las horas que, seguramente, parecen interminables en medio de la carretera y de los paisajes que pocas veces son vistos por las madres, pues, ellas mismas reconocen que apenas pueden pensar en algo diferente que no sean sus hijos e hijas.

Ese camión es punto de encuentro, es el espacio común que les permite reconocerse en el otro, en la otra, que facilita el abrazo sororo o, a veces, por qué no, la incomodidad del chocar de los cuerpos entre asiento y asiento.

Por eso en ZonaDocs te compartimos los retratos y breves historias de estas madres, padres, hijas, hermanas, hermanos a bordo del vehículo que –literal y metafóricamente hablando- les permite estar más cerca de los que aman. Así, sosteniendo con amor y fuerza la fotografía de sus seres queridos desaparecidos, miraron a la cámara para recordarnos que no importa en donde estén, no dejarán de buscarles y de demandar su regreso.

Cada una de estas fotografías fueron tomadas durante la XV Caravana de Madres Centroamericanas, en el trayecto León, Guanajuato-Morelia, Michoacán, luego de haber viajado por más de 10 días recorriendo el sureste, suroeste, norte y centro del país.

Por Dalia Souza/@DalhiaSouza y Itzel Ximena Torres/@ximena_tra

Anita Zelaya

Tras abordar el camión en León, la señora Anita Zelaya fue una de las primeras madres en ofrecernos sentarnos a su lado.

Como una de las coordinadoras y fundadoras del Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos de El Salvador (COFAMIDE), ya le habíamos visto al frente del contingente de la Caravana de Madres Centroamericanas encabezando la rueda de prensa en el estado de Aguascalientes.

Como lo dijo frente a decenas de personas en la explanada de un templo en la capital de ese estado: ella despidió a su hijo vivo, con un abrazo, con un beso y con una mochila al hombro donde apenas llevaba dos mudas (cambios) de ropa.

Rafael Alberto Rolín Zelaya salió de su casa en El Salvador hace 17 años, el 19 de mayo de 2002.

Fue en ese momento que la lucha de doña Anita comenzó, tras reconocer que lamentablemente nadie más buscaría a su hijo con la fuerza y con la valentía con la que ella lo ha hecho hasta el día de hoy.

Hilda Luz

Doña Hilda Luz, no dudó en buscar nuestra escucha luego de que terminamos de hablar con la señora Anita.

Con la fotografía de su hijo colgada al cuello, nos platica que su muchacho, René Wilmoris Ramírez Rivera desapareció en el año 2003, luego de salir huyendo de El Salvador por la violencia y tras permanecer en Guatemala esperando el momento perfecto para cruzar a México.

Aunque la decisión que lo llevó a salir de su país fue casi emergente para salvar su vida, esto no quiere decir que doña Hilda, René y sus hermanos, no se hayan tomado el tiempo para pensar qué era lo mejor para sacarle de aquel riesgo inminente.

Incluso, nos cuenta la señora Hilda que, ella no siempre estuvo de acuerdo en que cruzara frontera con México, pues ya era bien sabido en esos tiempos el contexto de inseguridad que enfrentaban las personas migrantes en este territorio.

Hoy, nos cuenta que es el gran amor que le tiene a su René lo que la hace salir a buscarlo; es ese gran amor. lo que le hizo obviar los comentarios de sus otros hijos que le pedían que no saliera de El Salvador para caminar más de 20 días en esta Caravana; es este gran amor, lo que la tiene aquí gritando consignas y le hace fuerte.

Rosa Edith Mata

El tiempo a bordo de este camión no parece transcurrir de la misma forma en la que lo hace afuera. Y es que, aunque se tiene claro hacia dónde se va y a qué hora se llegará, los días transcurren con poca noción sobre si se está “muy de día” o “muy de noche”.

Las mañanas se confunden con las tardes y los atardeceres con el anochecer entre destino y destino. Así le pasa a la señora Rosa Edith quien busca a su hija Lilian Korina Ramos Mata.

Esta madre, apurada, no sabe si atribuirle el olvido al tiempo del camión o al tiempo que ha pasado sin su hija, mientras titubea para recordar la fecha exacta en la que supo de ella por última vez:

-Ella desapareció… en julio, en junio, el 28 de…

Toma valor y mira la ficha de búsqueda que porta sobre su cuello y de pronto, los registros memorísticos vuelven con una exactitud envidiablemente precisa:

– Fíjese que la última vez que ella me habló fue un día viernes a las ocho de la noche y me dijo que ya iba a cruzar.

Lilian Korina Ramos Mata desapareció el 28 de junio de 2017, luego de avisarle a su madre que se encontraba a punto de cruzar por la zona de El Paso, para llegar a Texas; desde aquel día su rastro se desvaneció en la frontera.

Ronny Aguilera

Entre el ruido del camión y, ciertamente, el ruido de nuestras voces, Ronny se despierta de una breve siesta matutina.

Se descubre el rostro que llevaba cubierto con su gorra y luego de deletrearnos su nombre:

-erre (R), doble ene (nn) i griega (y): Ronny Aguilera

Se atreve a compartirnos que él viene desde Nicaragua buscando a su hermano Milton Javier Aguilera Gómez, quien desapareció hace relativamente poco, el 28 de julio de 2019.

Si bien, nos cuenta que él y Milton mantenían comunicación activa todos los días a través del Messenger en Facebook, ese día como a las diez de la noche le envió el último mensaje donde le decía que “ya iba a cruzar”.

Sin embargo, han recibido información donde aseguran que Milton nunca salió de Altar, Sonora, el último pueblo antes de llegar a la frontera.

Milton Javier Aguilera Gómez es buscado por su hermano Ronny desde el 28 de julio de 2019.

Yolanda Ramírez

Sonriente la señora Yolanda nos mira con ternura y no duda en decirnos que nos vemos muy jovencitas para ser periodistas; nosotras, le sonreímos también y luego de algunas bromas y palabras dulces, le invitamos a que nos permita tomarle una foto y a que nos cuente por quién se encuentra hoy aquí.

-Ella no me llamó a mí, porque cuando me despedí de ella, lloré. Entonces, ella le habló a una nuera mía, le habló el 30 de abril, pero ella salió rumbo a Estados Unidos el 24 de abril de 2007.

Doña Yolanda nos habla de su hija Ana María, quien, aunque no salió sola de El Salvador, pues iba con un grupo de personas y “acompañada” de un pollero, fue abandonada en el desierto de Arizona.

Ahí fue cuando comenzó su búsqueda incansable, en el ir y venir entre oficinas, en el “meter papeles” y en el no dejar de moverse para encontrarla. Y es que, nos cuenta que sólo por el aire no anduvo, pero si hubiese podido lo habría hecho. 

Ana María Ramírez Recinos desapareció para su madre el 24 de abril de 2007, tras salir de El Salvador.

Vilma Emelina Casco

A doña Vilma la conocimos un día antes, durante su participación en la rueda de prensa que las madres ofrecieron en la ciudad de Aguascalientes; no obstante, aceptó platicar brevemente con nosotros, y sentada en el asiento trasero del camión, nos permitió tomarle una fotografía sosteniendo la ficha de búsqueda de su hijo Donald Elías Gutiérrez Casco.

Según nos dice doña Vilma, Donald llamó a su casa por última vez el 23 de julio de 2018 cuando se encontraba en Irapuato, Guanajuato.

Llamó pidiendo la segunda parte del préstamo que su madre había solicitado para ayudarle a llegar desde su país Nicaragua, hasta los Estados Unidos; ella le dijo que sí, sin embargo, para poderle hacer llegar el dinero, le pidió el nombre de la persona a la que había que depositarle, pues bajo el suyo no podía hacerlo.

Doña Vilma y su familia se quedaron esperando, ya que Donald no volvió a llamar, ni para dar el nombre de la persona a la que había que depositar, ni para reportarse con bien.

Felicita Huezo

Ésta, es la primera vez que doña Felicita se une a una caravana. La primera vez luego de buscar por casi cuatro años a su hijo Wilmer Salvador Huezo Zavaleta. Originaria también de El Salvador, conoce a la señora Yolanda y no por suerte, sino por decisión, se encuentran sentadas una al lado de la otra para hacerse compañía.

Wilmer venía “solito” y “sin coyote”, dice doña Felicita; la última vez que él le habló, habían pasado tres días de haber salido de su casa y estaba por cruzar la frontera entre México y Guatemala. Era 15 de marzo de 2016:

-Yo le dije que después me hablara, cuando ya pasara de allá para acá (en México) … él me dijo: “sí le voy a hablar, no tenga usted pendiente”, pero después cuando él ya no habló, nosotros le marcamos al teléfono que traía y ya nunca, nunca más volvió a contestar.

Con más de la mitad del camino recorrido que inició esta Caravana a mediados del mes de noviembre, doña Felicita nos relata que cuando estuvieron en Tapachula, Chiapas, un hombre se acercó para decirle que a su Wilmer lo habían visto en el mercado de Huixtla, le dijeron que lo “habían visto de indigente”, que ya no estaba así, que andaba “barbón” y que lo acompañaba un salvadoreño. Conmovida, nos dice que no puede creer que esto sea así y varias lágrimas comienzan a desdibujar el color negro de su delineador.

-No sé por qué, no sé por qué anda así, como si hubiera perdido la memoria…  

Doña Yolanda, amorosa le sostiene y con las palabras que sólo una madre buscadora puede tener después de más de 12 años buscando a su amor desaparecido, le dice:

-Tranquila, a veces las personas se pueden equivocar.

Y así, consolándose una a la otra y prometiéndole que difundiremos su fotografía y la de su hijo para que más personas puedan ofrecer pistas sobre su paradero

María Inés García

De fondo puede escucharse que alguien canta y repite al ritmo de la melodía la estrofa “Yo quiero tener un millón de amigos”, es doña Yolanda que busca amenizar el recorrido por este camino que de a poco pareciera hacerse infinito e interminable.

Con esta canción a capela sonando al fondo, la señora María Inés comienza a platicar con nosotras. Su historia es distinta a las otras que hasta ahora hemos conocido; sin embargo, no es la única que se cuenta así. Su hijo fue detenido por el gobierno mexicano y después llevado a un centro de detención en el centro del país, apenas llevaba 13 días de haber salido de El Salvador.

Y es que, la Caravana de Madres y el Movimiento Migrante Mesoamericano ha denunciado que las personas migrantes son detenidas de manera arbitraria y acusados por delitos que no han cometido, aprovechándose de su situación, en algunas ocasiones irregular.

Sin embargo, esta madre que hoy viene a visitar a su hijo después de dos años de no verlo, se mantiene clara en su lucha por ver volver a las y los migrantes desaparecidos que, como su hijo, salieron de su país buscando mejores condiciones de vida y encontraron en su camino, un terreno hostil, violento y violentador de migrantes.

La fotografía que sostiene en sus manos con el mismo amor de madre, es de David Alexander Jarquín Pineda, quien permanece desaparecido desde el 01 de junio de 2014.

Baltazar Hernández

Hemos llegado entre tropiezos, meneos inesperados y ligeras turbulencias terrestres, a la mitad de este camión de pasajeros; ahí se encuentra el señor Baltazar Hernández, el primer padre que nos toca conocer en esta caravana.

Sonriente y dispuesto, bromea con nosotras y nosotros con él buscando hacerle reír. Don Baltazar nos dice que la última comunicación que tuvo con su hijo fue hace 12 años, cuando se encontraba en Phoenix, Arizona, a la edad 21 años.

Juan Hernández Torres originario de Guatemala salió de su país en 2007 y aunque cruzó hacia los Estados Unidos, su familia no ha vuelto a saber de él.

Su padre, madre y hermana le buscan.

Lucía Elizabeth Contreras

Lucía buscó a su hermano y hoy, busca justicia.

Él era el menor de 19 años y tras salir de El Salvador, fue asesinado en 2001 en Tapachula, Chiapas; su cuerpo fue exhumado, repatriado y hoy se encuentra con su familia, precisa Lucía; sin embargo, desde aquel momento comenzó su lucha por defender la vida y la integridad de las personas que migran.

En medio de este trayecto carretero, nos confía una de las más importantes hazañas de su vida: formar parte del Comité de Familiares de Migrantes Fallecidos y Desaparecidos de El Salvador (COFAMIDE), desde el año 2006.

Hoy en día, nos dice, “es la esperanza” lo que le permite continuar su camino, el deseo de ver a más madres reunidas con sus hijos e hijas, y por supuesto, el deseo de justicia para su hermano.

En esta ocasión portaba la ficha de búsqueda de Orlando Antonio Rauda Figueroa, desaparecido desde el 7 de junio de 2000.

María Félix Alonzo

Doña María Félix, busca a su hijo José Gregorio Molina, lo busca desde hace 21 años cuando salió de su casa en Honduras, en la comunidad de Barrio Río Chiquito, Pespire, Chloteca.

Salió en marzo de 1999 y la última vez que se comunicó lo hizo desde San Luis Potosí. Tenía 17 años en aquel entonces y lo único que le pudo mandar decir a su mamá, en esa última llamada, es que “necesitaba papeles”. Ya que no había teléfonos en todas las casas, este mensaje se lo hicieron llegar a doña Félix desde la capital de Honduras, Tegucigalpa.  

Si bien, esta es la primera vez que doña Félix se integra a la Caravana de Madres Centroamericanas, ha conseguido recuperar información importante sobre su muchacho en el estado de San Luis Potosí; según nos dice, la dirección que él había ofrecido hace 21 años en ese último mensaje, pudo corroborar que José sí había pasado por ahí.

Animada por la emoción que le trae platicar con nosotras sobre este momento, doña María Félix no duda en confiarnos que quisiera que los días se hicieran infinitos para ir a buscar a José por todo San Luis Potosí:

-Quisiera quedarme aquí a ver si alguien me lo conoce, si alguien lo ha visto.

José Gregorio Molina Alonzo llegó hace 21 años a San Luis Potosí, es originario de Honduras y su madre lo busca y espera con la misma esperanza con la que le vio partir.

Isidora de Jesús Zúñiga

Doña Isidora es de sonrisa discreta y aunque en su fotografía aparece muy seria, logramos robarle una sonrisa mientras platicábamos.

Ella busca a su hijo Josué Ildefonso Molina Zúñiga desde el 15 de diciembre de 2013.

Originaria, al igual que su muchacho de la colonia San Francisco Pespire, Choluteca en Honduras, doña Isidora, nos cuenta que ésta, es la cuarta vez que rastrea pistas sobre el paradero de Josué en esta frontera vertical mexicana.

Y como casi una experta, reconoce este círculo infinito del esperanzarse con las pistas que las personas solidarias ofrecen sobre su muchacho y los de sus compañeras, frente a la indolente respuesta del Estado que no busca, que no le busca y que no los busca.

Por ello, nos pide hacer llegar la fotografía de su hijo hasta Nuevo Laredo, Tamaulipas, lugar fronterizo de donde se comunicó por última vez. Y es que, confía en que alguien le puede dar más pistas que la lleven a él.

Reyna Isabel Portillo

Marvin Leonel Álvarez Portillo es buscado por su madre Reyna Isabel Portillo.

Sentada en uno de los asientos del camión en el que viaja desde hace casi diez días, nos pregunta con curiosidad si la foto que le tomaremos sólo será de la ficha de búsqueda de su hijo, pues a ella le gustaría que, además, ésta imagen estuviera acompañada de su rostro. Y es que, le preocupa que su muchacho, ya no pueda reconocerse así mismo o a ella, luego de 10 años de su partida de El Salvador.

Colgada a su cuello, también lleva la foto de Kenia Cristina Cruz Gómez, una joven de su país que también viene buscando porque sus padres no tuvieron la oportunidad de acompañar esta vez a la Caravana. Amorosa posa para la cámara y sostiene con sus dos manos las imágenes de Marvin, su hijo, y de Kenia, su no hija de sangre pero que también busca.

Actos amorosos como éste se repetirán a lo largo nuestro recorrido por este camión. 

Marvin salió en julio de 2010 de su casa y la última vez que su madre escuchó su voz se encontraba en Reynosa, Tamaulipas. De Kenia sólo se sabe que desapareció el 22 de mayo de 2016, luego de salir también de El Salvador.

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Esta es la segunda entrega de los rostros de quienes integraron, en este 2019, la XV Caravana de Madres Centroamericanas que buscan a sus hijos desaparecidos en México: https://www.zonadocs.mx/2019/12/06/rostros-de-busqueda-y-esperanza-parte-2/

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