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Los cercanos de García Luna

Los cercanos de García Luna

La historia de Genaro García Luna está ligada a estos cinco referentes de la seguridad pública en México. Estos nombres fueron jefes, colaboradores cercanos, padrinos de apoyo a lo largo de su carrera en las instituciones de seguridad pública. También destacan –por su relevancia y por haber definido mutuamente las trayectorias– uno que otro enemigo

Texto: Lydiette Carrión

Foto: Misael Villarreal / Cuartoscuro

Jorge Tello Peón: El mediador

El ingeniero Jorge Tello Peón participó directamente en la creación del Cisen, durante el tiempo en que García Luna trabajó ahí. Luego, durante el gobierno de Vicente Fox Quezada, fue subsecretario de Seguridad Pública, bajo las órdenes de Alejandro Gertz Manero.

El 19 de enero del 2001, Tello Peón y Nicolás Suárez Valenzuela, entonces coordinador de inteligencia de la Policía Federal Preventiva (PFP), asistieron al penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco.

Ambos, recalcó la prensa, instruyeron en el penal, a que Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, fuera separado de sus compañeros de celda: Héctor Palma Salazar, El Güero, y otro criminal apodado El Texas.

Pero aquel mismo día, El Chapo escapó.

Tello Peón renunció y durante el sexenio de Vicente Fox se retiró a la iniciativa privada. Fue rescatado de esta inactividad durante el sexenio de Felipe Calderón.

En 2008, regresó como asesor de Presidencia en materia de seguridad, y para mediar entre los conflictos entre García Luna, entonces ya secretario de Seguridad Pública, y Eduardo Medina Mora, el ex ministro de la Suprema Corte que renunció en octubre pasado.

Wilfrido Robledo: El Maestro

García Luna inició su carrera dentro de áreas de seguridad nacional en el sexenio de Ernesto Zedillo. Era 1989, el ingeniero mecánico egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana ingresó al Centro de Investigación y Seguridad Nacional. El área de inteligencia en contra terrorismo y antisecuestro lo reclutó. Es decir: para el combate a grupos guerrilleros. Ahí, el Wilfrido Robledo lo atrajo y trabajó con él.

El equipo de Robledo y García Luna investigó el secuestro del entonces presidente de Banco de México, Harp Helú, el 14 de marzo de 1994.

La misma dupla, por cierto, se haría cargo del secuestro de Diego Fernández de Cevallos, años después.

La cercanía entre Robledo y García quedó plasmada en un ensayo de Carlos Montemayor. El escritor narró que en 1999 escribió una columna respecto a la Policía Federal Preventiva, y Robledo lo invitó a conocer la institución:

“Me invitó a que me reuniera con él para que yo conociera más a fondo esa institución. La conversación fue amplia y duró varias horas […] En algún momento, a propósito del EPR y del desprendimiento de sus organizaciones de origen (ERPI, FARP), pregunté a qué atribuía él la continuidad de las organizaciones guerrilleras. “A que no se acabó por completo con el grupo inicial”, contestó. “¿No influye más que permanezcan las condiciones sociales en las que surgió la guerrilla?”, repliqué. El almirante no respondió; García Luna quedó por unos segundos desconcertado: “No había pensado en eso”, comentó.

Alejandro Gertz Manero: El enemigo

En diciembre del  año 2000, cuando vicente Fox tomó protesta como presidente, designó a Alejandro Gertz Manero secretario de Seguridad Pública. Inmediatamente, ordenó que la Policía Federal Preventiva (de muy reciente creación) fuera subordinada a la SSP.

El jefe de la Policía Federal Preventiva, el almirante Wilfrido Robledo, dejó el cargo, y Genaro García Luna, quien estaba a cargo de la coordinación general de Inteligencia de la PFP, renunció inmediatamente y pasó a la PGR, donde sería  coordinador general de la Agencia Federal de Investigación (AFI).

Para octubre de  2001, Alejandro Gertz Manero denunció penalmente a Wilfrido Robledo, a García Luna y a cinco exfuncionarios más, por la compra irregular de aeronaves, motocicletas, y gastos durante su paso por la Policía Federal Preventiva. Pero la denuncia no prosperó.

Para 2004, Gertz Manero presentó su renuncia a Vicente Fox, quien nombró a Ramón Martín Huerta (él perdería la vida en 2005, cuando su helicóptero se estrelló).

El encono entre el grupo de Wilfrido Robledo y Gertz Manero fue heredado a García Luna. En 2011, el primero, que se encontraba al final de su mandato como secretario de Seguridad Pública, acusó públicamente al Gertz Manero de haber permitido el escape del Chapo.

Actualmente, Gertz Manero es fiscal General de la República, y anunció que pedirá a Estados Unidos la extradición del exfuncionario calderonista.

Las denuncias presentadas por Gertz Manero contra García Luna ante la entonces Procuraduría General de la República (PGR), hoy FGR, señalaban al entonces director general de la Policía Judicial Federal por su probable participación en la adquisición irregular de entre 11 y 12 aeronaves cuando era coordinador general de Inteligencia de la Policía Federal Preventiva. De acuerdo con una nota de La Jornada publicada el 20 de junio de 2001, a García Luna también se le adjudicaba el uso de 40 millones de pesos para el pago a informantes secretos.

Rafael Macedo de la Conche: el impulsor

En diciembre de 2000, al llegar la alternancia política con Vicente Fox, Rafael Macedo de la Concha fue procurador. Y éste designó a García Luna director de Planeación y Operación de la Policía Judicial Federal, para reestructurar la institución.

Casi un año después, el 1 de noviembre del 2001, Fox extinguió la PJF y decretó en su lugar la creación Agencia Federal de Investigación (AFI), la cual quedó bajo el mando de García Luna. Esta agencia recibió presupuestos millonarios.

Pero la relación de Rafael Macedo de la Concha con García Luna es más compleja, e involucra otras amistades y relaciones políticas.

La conexión CastillejosRafael Macedo de la Concha compartió un despacho jurídico con el abogado penalista Marcos Castillejos, en la colonia Condesa. Hasta que, en julio de 2008, Castillejos fue asesinado a balazos a la salida del mencionado despacho.

Marcos Castillejos defendió a personas  como Mario Bezares y los hijos de Marta Sahagún de Fox. También, de acuerdo con la prensa, fue defensor de García Luna cuando éste era titular de inteligencia de la PFP, en 2001 y 2002, y fue acusado por Gertz Manero.

Castillejos fue suegro de Luis Cárdenas Palomino, uno de los hombres más cercanos a García Luna, hasta la actualidad.

Por su parte, el hijo de Marcos Castillejos, de nombre Humberto, fue coordinador de asesores de Eduardo MEdina Mora, quien se convirtió en opositor García Luna.

2008: Año cero

En 2008, algo se movió. Y fue el año en el que desde muchos frentes se señaló a García Luna. Y el tema giraba en torno a los hermanos Beltrán Leyva.

En mayo de aquel año, Édgar Millán Gómez, comisionado de la Policía Federal, fue asesinado a balazos la madrugada del 8 de mayo de 20008 en el barrio de Tepito, en la Ciudad de México.

El diario La Jornada narró en aquel entonces que “en los últimos dos meses fueron ejecutados por el crimen organizado Édgar Eusebio Millán Gómez, comisario de la Policía Federal Preventiva (PFP), e Igor Labastida Calderón, responsable de atacar a la mafia del contrabando en la ciudad de México. Ambos pertenecían al círculo de funcionarios cercanos a Genaro García Luna”.

Por ello, “la PFP reforzó la seguridad de Luis Cárdenas Palomino, director de Empresas de Seguridad Privada de la SSP federal, quien recientemente fue amenazado de muerte por el crimen organizado, con tres “coronas de muerto” colocadas en las oficinas de la Agencia Federal de Investigación (AFI), ubicadas en la delegación Miguel Hidalgo”.

Ese mismo 2008, la periodista Anabel Hernández entrevistó a Javier Herrera Valles, quien en ese entonces era comisario general y jefe de Seguridad Regional de la Policía Federal.

Herrera Valles denunció a García Luna por presuntos actos de corrupción. Narró que las plazas para comandantes eran vendidas en unos 50 mil dólares. Señaló específicamente a Javier Garza Palacios y Luis Cárdenas Palomino. Herrera Valles fue detenido ese mismo año por la Secretaría de Seguridad Pública bajo cargos de narcotráfico.

En ese mismo octubre, de 2008, otro escándalo estalló. La procuraduría capitalina detuvo a una agente de la PFP, Lorena González Hernández, y la acusó de ser parte  de una banda de secuestradores “La Flor”.

La prensa señaló que Lorena González estaba protegida por  Facundo Rosas Rosas, uno de los hombres más cercanos –hasta la fecha–  a García Luna. También que Luis Cárdenas Palomino tuvo una averiguación previa en su contra. [Años después, Lorena fue exonerada y liberada.]

Por ello, Reporte Índigo pidió, por medio de Transparencia, el número de averiguaciones previas en contra del propio García Luna. La PGR se negó a entregarlas.

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