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Los Marinos se llevaron a Ulises y la pregunta sigue siendo: ¿Dónde está?

Los Marinos se llevaron a Ulises y la pregunta sigue siendo: ¿Dónde está?

A dos años de la desaparición forzada de Ulises Adair Cardona Flores, el 22 de enero de 2018 por elementos de la Secretaría de Marina en Tecalitlán, Jalisco, existen datos de prueba que sustentan la presencia de dicha corporación de seguridad federal dentro de la región sur, durante los acontecimientos que terminaron en la comisión de actos de tortura y crímenes de lesa humanidad en contra de dos menores de edad por miembros del Estado.

No obstante y pese a que existe una sentencia condenatoria por la privación ilegal de la libertad del joven ante un Juzgado de Distrito, la Secretaría de Marina, continúa sin reconocer su participación en estos crímenes.

Por Dalia Souza /@DalhiaSouza

Uli, si tú por ahí me puedes escuchar hijo, quiero que sepas que te extraño mucho, y estés como estés, quiero que regreses. Te extrañamos muchísimo, tu hermanita diario ora por ti. Espero pronto volver a verte hijo, te extrañamos mucho, te amo.
Dos años sin Ulises y pareciera que no ha pasado el tiempo. Los días que transcurren sin su presencia, asegura su madre, la señora Norma, se sienten como los primeros.
Ulises Adair Cardona Flores, fue desaparecido forzadamente a los 17 años de edad, por elementos de la Secretaría de Marina-Armada de México en el municipio de Tecalitlán, Jalisco, dentro de la región sur del estado. Ulises, quería ser marino y la madrugada del 22 de enero de 2018, fue desaparecido por esos mismos a los que admiraba. Junto con él se encontraba su amigo Moisés; ambos estaban afueran del centro nocturno Galaxy en la misma población, cuando elementos de la Marina a bordo de sus patrullas comenzaron a intimidarles y a amenazarles. Los menores de edad, asustados comenzaron correr en sentidos opuestos, sin embargo, fueron capturados. Moisés consiguió escaparse después de sufrir tratos crueles y tortura, pero Ulises no.
Por estos hechos, la familia de Ulises interpuso al menos dos denuncias, una ante la delegación regional de la Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía General de la República, FGR) en Ciudad Guzmán y otra más ante la delegación regional de la Fiscalía del Estado de Jalisco en el mismo municipio; sin embargo, explica la Lic. Rocío Rincón, abogada a cargo del proceso judicial, la autoridad estatal tuvo que declinar su competencia dada la naturaleza del delito. De esta manera, la carpeta fue canalizada a la actual Fiscalía Especializada en Desaparición de Personas en la Ciudad de México, donde hasta ahora permanece abierta por el delito de desaparición forzada.
Con ello, se promovió un amparo ante el Juzgado de Distrito en Guadalajara por la privación ilegal de libertad de Ulises, cometida por elementos de la Secretaría de la Marina- Armada de México (SEMAR) y, una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por el actuar de los mismos.
Me encantaría que la Marina por fin dijera: saben qué, sí lo hicimos, lo tenemos acá o lo dejamos por allá. Total ya pasó tanto tiempo, que ya uno qué puede hacer, ya siento que ahorita ya no quiero culpables. Sí los hay y ha de haber muchos, pero todos se pasan la bolita ya lo único que quiero es encontrar a  mi hijo y regresarlo a casa.
A Ulises se lo llevaron los marinos, así lo reconoce la sentencia condenatoria que se desprende del amparo interpuesto por privación ilegal de la libertad ante el Juzgado de Distrito de Guadalajara (expediente 167/18-IV); en ésta, además, se obliga al Estado a la búsqueda y localización del joven, según explica la Lic. Rocío Rincón quien se encuentra a cargo del caso:
“Se han agotado mecanismos judiciales como el amparo en materia federal por la privación ilegal de la libertad, donde se han obtenido resultados como una sentencia condenatoria en la que se le obliga al Estado a la búsqueda y localización de la persona”.
En éste, asegura la abogada, existen datos de prueba que señalan que los elementos de la SEMAR, estuvieron en el tiempo y el lugar donde sucedieron los hechos que llevaron a la desaparición del joven. No obstante, acreditar la presencia de los marinos ha sido complicado, ya que, durante estos dos años y hasta el día hoy, la corporación de seguridad federal, continúa sin reconocer su responsabilidad, aun y cuando ésta no pudo acreditar lo contrario; es decir, que sus elementos no estuvieron en el sitio y la fecha en la que fue desaparecido Ulises:
“Ellos siguen sin reconocer la responsabilidad, (la SEMAR) dicen: yo no reconozco que mis elementos hayan estado ahí, aun cuando hay indicios que señalan el lugar, la temporalidad, y esos datos de prueba que datan en expedientes dentro del juzgado de distrito”.

Y la pregunta sigue siendo, ¿Dónde está Ulises?

La señora Norma aún recuerda esos primeros días tras la desaparición de Ulises, donde ni el sol, el hambre o la lluvia, detenían las brigadas de búsqueda que junto con vecinos, familiares y amigos realizaban en brechas y caminos de la región para dar con el paradero de su hijo. A dos años, dice, no es que el ánimo ni la esperanza se hayan agotado, sino que, con el tiempo y frente el aumento de la violencia y la inseguridad, reconoce que esto ahora le toca al Estado:
Yo hice mis búsquedas alrededor, a la periferia de donde fue la desaparición de mi hijo, pero pues no, ningún resultado. Duramos días, tal vez una semana, un poquito más, con ayuda de gente de aquí mismo, que la verdad le estoy muy agradecida por tanto apoyo, porque me ayudaron muchísimo a pesar de que nos caía el calorón, hubo lluvia, nos llegaba la noche, el hambre. Pues ahorita ya salir a buscar yo ya no le veo caso, porque luego de repente siguen las desapariciones siguen hacia el lado de Jilotlán, por allá también lo buscamos un poquito, pero ya más para allá la verdad da miedo porque puede que hasta uno no regrese, por los enfrentamientos que ha habido de carteles últimamente; entonces pues ya mejor eso que le toque a las autoridades.
Si bien, la Lic. Rincón asegura que a dos años de la desaparición de Ulises, “las autoridades han hecho mucho” aún “falta muchísimo por hacer”:
“Hemos caminando persistentemente en la carpeta. Las diligencias que se tienen que desahogar, se desahogan y hemos tratado de que la carpeta no tenga vacíos… Jurídicamente tenemos avances pero materialmente no lo hemos conseguido y la pregunta queda al aire, ¿cómo se materializa todo esto en papel en acciones para traer de vuelta a Ulises?” precisa la abogada.
Más aún, señala, cuando el Estado no se ha condenado así mismo en el pasado por una desaparición forzada.
En ese sentido, explicó en entrevista, que, aunque se ha conseguido que la carpeta de investigación sea integrada correctamente, “falta que todo lo que está escrito logre materializarse en los lugares, las búsquedas, los rastreos y en las jornadas de localización”.

Y, ¿dónde están todos ellos?

La señora Norma, sólo quiere que las autoridades se pongan a trabajar y encuentren a su muchacho y a todos los que, como él, han sido en el país víctimas de una desaparición; pues reconoce que no sólo se trata de su “Uli”, sino de otros muchos jóvenes que cada día siguen desapareciendo.
“Quisiera que ya den resultados, no sé, que se pongan ya, a trabajar más, porque no solamente es mi hijo, hay muchos, y cada día siguen desapareciendo más jóvenes, niños, de todas las edades y la pregunta es dónde están todos ellos y por qué tanto joven sigue desapareciendo y las autoridades no saben nada o no pueden resolver el caso”.
Para ella, los abrazos que el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, prometió en campaña bajo el ocurrente mensaje “abrazos, no balazos”, son insuficientes para acabar con el contexto de violencia e impunidad que, hasta el día de hoy, favorece que las autoridades permanezcan sin llevar a cabo acciones concretas que le permitan dar con el paradero de su hijo y que, los responsables en el Estado continúen sin reconocer su participación en la comisión de este delito:
“Yo quisiera decirle a nuestro Presidente, al señor Andrés Manuel, que ya no quiero abrazos, quiero resultados, quiero ver a mi hijo, ya lo quiero de vuelta, quiero que vuelva a ser el niño feliz, el que  llegaba “ma, ya llegue”. Eso de abrazos no está funcionado porque siguen las desapariciones y eso no se va a acabar nada más con abrazos”.
Ulises es un joven muy alegre, muy noble e independiente, con muchos sueños que de manera forzada y por quienes admira, fueron puestos en pausa. Cada día su madre y hermana oran por él, por su regreso, y desean, al igual que toda su familia, que no sea olvidado, que sepa la sociedad, que sepan los gobiernos en el estado y en la federación, que “Uli” como le nombran con cariño, fue desaparecido forzadamente por elementos de la Secretaría de la Marina en Tecalitlán, Jalisco y que no se cansarán de exigir justicia hasta encontrarlo.
“Yo la verdad no me puedo hacer a la idea de que él llegara a no estar con nosotros, yo día a día lo espero, cada noche pido por él y a cada momento lo tengo muy presente, yo no me puedo olvidar de mi hijo y no quiero que nadie lo olvide, porque espero en Dios que algún día él sí va a regresar,  yo tengo la esperanza en que sí, en que sí vuelva”.

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