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¡Mexicaltzingo VIve!: Las niñas y los niños se apropian del barrio

¡Mexicaltzingo VIve!: Las niñas y los niños se apropian del barrio

El 1 de marzo de 2017, en sesión de cabildo, el Ayuntamiento de Guadalajara aprobó la donación onerosa de la superficie subterránea del jardín Mexicaltzingo a la Universidad de Guadalajara (UdeG), con el fin de construir un estacionamiento de 240 cajones a tres niveles que beneficiaría a los asistentes del Teatro Diana (propiedad de la universidad).

La construcción del estacionamiento, con un costo que oscilaría entre los 50 y 60 millones de pesos, fue detenida por una suspensión definitiva que un juez de un Tribunal Colegiado otorgó a los vecinos de uno de los barrios más antiguos de la ciudad: Mexicaltzingo.

La unión de los vecinos para detener esta obra ha motivado a que las niñas y niños se apropien de su jardín.

Por Sofía Ávila y Eric Sandoval 

“Es una aberración quitarle un pulmón al centro de Guadalajara”, dice Ángeles Balderas, quien creció en el mítico barrio de Mexicaltzingo y anhela seguir viendo a sus hijos disfrutando de un parque construido por los vecinos. Ella lleva a sus niños a disfrutar de las actividades que hacen en el parque. Esta vez, un libro cartonero.

El pasado 7 de febrero, vecinos del barrio, y de colonias aledañas, organizaron una activación a las 17 horas donde el objetivo fue hacer que las y los más pequeños se apropien del parque. A estas actividades se unieron integrantes del colectivo Culturaula, editoriales cartoneras, así como estudiantes del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), y gestores culturales de la Universidad de Guadalajara.

Piedras y creatividad fueron las herramientas para la primera actividad. Las y los pequeños disfrutaron de crear figuras con piedras como parte de una investigación de Olmo Arrúa, quien cursa su maestría en Gestión y Desarrollo Cultural:

“El objetivo es el juego no estructurado, que no esté dirigido por los adultos. Es observar qué crean los niños sin instrucciones. En este caso, los más pequeños construyen cosas simbólicas, y los grandes, cosas más concretas, como su nombre”,  menciona Olmo.

Al terminar la actividad, los pequeños comenzaron con la elaboración de un “libro vacío”, dice Israel Soberanes, licenciado en Gestión Cultural y editor de Viento Cartonero. El mismo ‘Isra’, explicó a las niñas y niños los pasos a seguir para la creación de su nuevo proyecto:

“El objetivo del libro es que los niños se expresen y sean los protagonistas, nosotros como adultos darles las herramientas, pues los niños tienen una capacidad increíble”, menciona Israel.

Viento Cartonero es una editorial que promueve la lectura y la reutilización de materiales como cartón para la creación de pequeños libros donde se cuentan historias. Esta técnica se ha trasladado por los barrios y los penales femeniles del Estado de Jalisco, donde se han creado piezas que han sido exportadas a Inglaterra, como es el caso de “Espejo y Viento”, donde mujeres del penal de Puente Grande cuentan su historia en páginas cobijadas por cartón reciclado.

Rocío Orozco, quien creció en la colonia y es parte del colectivo Culturaula, junto con los demás vecinos lleva poco más de dos años gestionando proyectos culturales y artísticos. En las actividades involucra a chicos y grandes, pues parte de sus objetivos es integrar a la comunidad:

“Es el único lugar donde podemos converger, donde podemos encontrarnos, y no solamente los adultos, porque el parque tiene vida propia y es muy triste que se quiera perder este espacio”, señala Rocío.

Margarita Mariscal representa a los vecinos de Mexicaltzingo y a la comunidad de comerciantes que laboran en el Mercado Municipal Núm. 5, mismo que se encuentra a un costado del parque. Ella lucha para que “su casa”, dice ‘Mago’, no se convierta en un estacionamiento, y siga siendo un espacio ambiental donde los niños crezcan.

El Jardín Mexicaltzingo se mantiene vivo gracias a los talleres y actividades que se realizan miércoles, viernes y sábados. Clases de mariachi y coro se imparten para las personas de todas las edades. Ayudan a mantener la convivencia y participación activa para demostrar que un jardín tiene más peso y valor que un estacionamiento.

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