Sí al trabajo digno, no a la explotación: los factores estructurales que rodean el trabajo infantil agrícola en México

En el marco del Día internacional contra el trabajo infantil (12 de junio), la Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas llevó a cabo un panel virtual donde se discutieron los diversos aspectos estructurales que rodean el trabajo infantil en México. El objetivo de este fue reflexionar y visibilizar, a través de un diálogo, las realidades y los principales desafíos en el trabajo agrícola que enfrentan niñas, niños y adolescentes en situación de migración, como población local o en asentamiento en México.

En el conversatorio participaron: Isabel Margarita Nemesio Nemesio del Centro de Estudios en Cooperación Internacional y Gestión Pública A.C.; Mayo Meza Trejo y Fabiola Hernández del Centro de Desarrollo Indígena Loyola A.C.; y Ubuntu, luchador que defiende y promueve los derechos de las niñas y los niños trabajadores.

Por: Samantha Anaya

Ilustración: Ana Ofelia Yáñez

Antes de hablar sobre el trabajo realizado por niñas, niños y adolescentes en la agroindustria es importante entender el contexto que le rodea. No se puede partir del escenario idealizado de abolir totalmente el trabajo infantil, porque la realidad mexicana muestra un panorama distinto; se debe pensar en la migración de las madres y los padres, cuya única opción “es dejar a sus hijos en su lujar de origen, o morir de hambre”, señaló Margarita Nemesio.

Margarita Nemesio, integrante del Centro de Estudios en Cooperación Internacional y Gestión Pública A.C. habló de las políticas públicas fallidas en material laboral, que no consideran las necesidades y la estructura en la que se encuentran las madres y los padres de las niñas, niños y adolescentes trabajadores. Nemesio, también expuso que una alternativa que garantice los derechos humanos de cada integrante de la familia, que se encuentra en situación de migración, es que en los campos de trabajo agrícola se adapten guarderías:

“Se trata de crear alternativas viables, para que, si de se debe migrar, las familias no se deban separar”, mencionó Nemesio Nemesio.

La académica explicó, además, que es necesario debatir este tema desde una perspectiva que permita entender a las niñas, niños y adolescentes como personas capaces de decidir sobre sí mismos. Al respecto, Antonieta Barrón, académica de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtió que en 2019 se documentó una reducción en la cantidad de adolescentes de entre 15 y 19 años de edad que trabajan en la agroindustria en el país. Sin embargo, la cifra era de 600 mil, muchas y muchos de los cuales son jefas y jefes de familia.

Frente a este contexto, Margarita Nemesio concluyó su participación reconociendo que, en el contexto mexicano, se debe pensar e intervenir el trabajo agrícola infantil desde la perspectiva de vida de niñas, niños y adolescentes:

“No se puede erradicar el trabajo infantil sin que antes se mejore la situación de sus padres. Debemos tener una perspectiva intercultural, infantil y, sobre todo, tener presentes el sesgo de discriminación en que viven por su situación de migrantes”.

Por su parte, Mayo Meza Trejo integrante del Centro de Desarrollo Indígena Loyola A.C., mencionó que lo esencial es dignificar las condiciones laborales de las niñas, niños y adolescentes:

“No debemos caer en el adultocentrismo; vivimos en una composición histórica machista y adultocentrista que genera desigualdad”, advirtió.

Por ello, durante su intervención en el panel, se reflexionó en torno a la invisibilidad que generan las políticas públicas en materia laboral, las cuales están creadas desde una mirada adulta y sustentan la precariedad laboral en la que se ven inmersas e inmersos las niñas, niños y adolescentes trabajadores.

Mayo Meza mencionó que, como adultas y adultos, “se debe ser acompañantes y entender que se tiene que actuar en consecuencia a lo que la adolescencia y la niñez trabajadora desea”.

La académica también habló de la relevancia de incorporar el enfoque intercultural, feminista, de derechos humanos y de intersecciones a la labor del acompañamiento de la infancia y la adolescencia trabajadora:

“El enfoque intercultural implica no imponer como acompañantes, nuestra creencias e ideologías, considerar su contexto y permitir el ejercicio de su derecho a ser escuchadas y escuchados; un enfoque feminista, ya que hay cientos de niñas que se trabajan haciendo tortillas y que, además, se encargan del cuidado y la crianza de otras niñas y niños más jóvenes; un enfoque de derechos de niñas, niños y adolescentes, que ayuda a colocarles como “titulares de sus derechos”, articular procesos de diálogo y entender que “ellas y ellos no son objeto de protección”. Y, finalmente, tener un enfoque intersecciones que permite “ir más allá de nuestra posición privilegiada de adultos, y que posibilita comprender el contexto y situaciones complejas en las que se encuentra cada niñas y niño”, explicó Meza.

Mayo Meza compartió con las y los participantes una experiencia que permite retrata la forma en cómo este sector de la población concibe a las autoridades mexicanas como una amenaza, que pone en riesgo la estabilidad y la unión familiar. Según relató, una de sus compañeras del centro fue a entregar despensas a un grupo de niñas y niños; después de un rato llegaron representantes del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), de la Secretaría del Trabajo y de la Secretaría de Migración, los cuales aterraron a las niñas y niños porque creía que se las y los llevaría lejos.

Por lo anterior, Meza concluyó con la idea de que se debe reconocer la independencia de la niñez y la adolescencia en México, un tema pendiente para el Estado mexicano, para las personas para las que trabajan y para la sociedad

El último panelista fue Ubuntu, un luchador que defiende y promueve los derechos de las niñas y los niños trabajadores.

En su participación, Ubuntu comentó que lo importante al abordar el trabajo infantil agrícola es no idealizarlo desde “el debe ser”, ya que el contexto en el que ellas y ellos laboran muestra un escenario que requiere “garantizar sus derechos laborales, y atender al sistema capitalista que se nutre de la explotación laboral”. También, reflexionó en torno a la necesidad de observar este tema social no sólo desde una perspectiva de derechos, sino, además, desde una visión política y económica; partir de este par señaló, ayuda a hacer visible la criminalización de la pobreza, creada por el sistema capitalista y que se sustenta en el Estado y en las políticas públicas sin perspectiva infantil.

Aquí podrás acceder a la transmisión del evento: https://www.facebook.com/RENACJJA/videos/1645744342245835/?eid=ARCTs2xZaS9AWdf7WBmxD7fepVhINuyPhklFZwWAuVCbxEbU8XXyFvmk-Rmh6hzeCpTmkZQdL_qKnyUV

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Samantha Anaya
Amo pasar tiempo con mi persona favorita: mi mamá. Considero que el ser periodista implica hacer un compromiso con la verdad, la justicia, la empatía y, sobre todo, con las personas.

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