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Organizaciones y familiares exigen pena máxima para el feminicida de Nilda Rosario, estudiante de la UMSNH desaparecida y localizada sin vida

Organizaciones y familiares exigen pena máxima para el feminicida de Nilda Rosario, estudiante de la UMSNH desaparecida y localizada sin vida

Nilda Rosario Francisco de la Cruz, joven originaria del Estado de México y estudiante de veterinaria en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) fue localizada sin vida el pasado mes de marzo, luego de haber permanecido desaparecida desde el 17 de marzo de 2019 en el estado de Michoacán.

Su familia junto con la organización Familiares Caminando por Justicia, han hecho un llamado a la autoridad judicial encargada del caso para que sancione con la pena máxima a su victimario, Nicolás “N”, quien además de mantenerla cautiva y ocultar su paradero cometiendo el delito de desaparición, también le arrebató la vida.

La audiencia intermedia para determinar la condena del feminicida se llevará a cabo el próximo 15 de julio; la familia de Nilda pide a la sociedad su solidaridad para que se sumen a su exigencia de justicia.

Por Dalia Souza / @DaliaSouzal

Con gran tristeza e indignación, la familia de Nilda Rosario Francisco de la Cruz junto con el colectivo Familiares Caminando por Justicia en el estado de Michoacán, confirmaron el pasado 20 de marzo la localización y plena identificación del cuerpo sin vida de la joven estudiante de veterinaria, desaparecida el 17 de marzo de 2019 en la ciudad de Morelia.

Luego de un año de buscarle, de demandar a las autoridades acciones contundentes para localizarla, su madre y su padre, el señor Fortunato Francisco, lograron aquello que parecía imposible en medio de un sistema de procuración de justicia poco interesado en traer de vuelta a las y los desaparecidos del país.

Fue en el mes de junio de 2019, tres meses después de la desaparición de Nilda, que se identificó como responsable a Nicolás “N”, su pareja en ese momento y a quien se le vinculó a proceso por el delito de desaparición cometida por particulares con los agravantes de género y confianza; después, tras su confesión, se sumaría el de feminicidio.

Según narra el señor Fortunato, padre de Nilda, en el mes de marzo apenas a unos días del primer aniversario de la desaparición de su amada hija y en el marco del desarrollo de la tercera audiencia de control, Nicolás “N” confesó el lugar donde había abandonado el cuerpo sin vida de la joven.

Ahora que la decisión sobre su sentencia está en manos de la autoridad judicial en Michoacán, piden al juez o jueza a cargo del caso que el próximo 15 de julio vele por la verdad y la justicia para Nilda y todos sus seres queridos:

“Lo que más me gustaría es que el juez o la jueza realmente piense antes de dictar una sentencia, siento que si a él le dan menos años podría llegar a hacer daño a otra persona”.

Personal de la Fiscalía Especializada para la Investigación y Persecución de los Delitos de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares, así como su abogado, calculan que la pena por ambos delitos cometidos por razón de género puede alcanzar hasta los 70 años.

Y es que, si bien, señala el señor Fortunato, la vida de su hija no tiene un precio y el daño que les han ocasionado es irreparable, un castigo justo para quien se ha reconocido como responsable, podría evitar que otra mujer sea su víctima.

Fue el 17 de marzo de 2019 a las 21:40 horas que Nicolás “N” la sacó del domicilio en el que vivía y se la llevó a la calle Jacona en la colonia Juárez. De acuerdo con el señor Fortunato, la última vez que la familia tuvo contacto real con la joven fue a las 12:00 de la madrugada del día 18 de marzo, puesto que, este hombre manipuló el celular de Nilda durante una semana.

Es importante advertir que existen elementos de prueba que permiten dar constancia de la violencia que Nicolás “N” infligía a Nilda antes de desaparecerle y quitarle la vida. Asimismo, relata el señor Fortunato, fue este mismo hombre quien cínicamente acompañó a sus familiares a realizar algunas de las primeras labores de búsqueda:

“Se le hizo el estudio psicológico y es una persona que no es apta para convivir en sociedad, no es sociable, es una persona muy fría. Yo lo trate mucho antes de que yo me entera de ser culpable de lo que le pasó a mi hija, de hecho, tuvo el cinismo todavía de acompañarnos a buscarla al SEMEFO, a la Cruz Roja en ese día. Es una persona que no puede convivir con la sociedad, se bajó mucha información, llamadas, mensajes donde él presionaba mucho a mi hija, entonces imagínese, si a esta persona le dan 10 años y queda libre va a andar por aquí en Morelia, tal vez trata de enamorar a otra muchacha y hacerle lo mismo porque sabe que no le pasa nada”.

Para el padre de Nilda es vital que lo sucedido a su hija no vuelva a repetirse para ninguna otra mujer, joven o niña en Michoacán, en el Estado de México de donde era originaria y de todo el país, pero sabe que esto sólo será posible si se cuenta con el apoyo de la autoridad judicial y de la solidaridad de la sociedad para que se sume a este reclamo de #JusticiaParaNilda.

“Nosotros nos ponemos a pensar en eso, el daño que le puede ocasionar a otra persona”, insiste.

Nicolás “N” es originario de la localidad de Villa Nicolás de Bravo, municipio de Ajuchitlán del Progreso en el estado de Guerrero y fue en ese mismo sitio, a penas a una cuadra del lugar en el que residía, donde enterró a Nilda, en una casa abandonada, a punto de caerse, narra el señor Fortunato. Fue el 17 de marzo de 2020, paradójicamente el mismo día de la desaparición de la joven, pero un año antes, que sus padres pudieron confirmar que el cuerpo sin vida encontrado en esa finca pertenecía a su hija.

“Justo en el aniversario de ella el fulano ya había confesado y la fiscalía tuvo una cita con los abogados de él y con los de nosotros en el CERESO de Morelia, ahí fue cuando dio la noticia de en dónde tenía a mi hija, no dio a detalle cómo la transportó, simplemente dijo el lugar en donde su cuerpo se encontraba ubicado.

De hecho, es la misma localidad en la que vive, en este caso es en Villa Nicolás de Bravo, en Guerrero. Donde la dejó, describió el lugar y era una vivienda abandonada y a punto de caerse, en contra esquina de la calle donde él vive; él vive como a una cuadra, sino es que menos de donde sepultó a mi hija.

Dio detalles, cómo la sepultó, cómo la dejó, en qué posición estaba, todo ese detalle. El 15 o 16 de marzo fue que él declaró eso y ya nosotros regresamos a la Ciudad de México y la Fiscalía nos pidió no ir al pueblo para no entorpecer las investigaciones. Pero nosotros no nos quedamos con las ganas, nuestro licenciado también nos dijo lo mismo, que la fiscalía no podía impedirnos trasladarnos y estar presentes en el momento en el que se iba a hacer el cateo en la vivienda.

Fuimos los primeros en buscar la vivienda y sí la encontramos, pero no entramos hasta que llegaron peritos, fiscalía y todo y ya comenzaron a hacer su trabajo y fue cuando el comandante se acercó y nos dijo que por todo lo que el fulano había descrito, de cómo la había dejado sí coincidía con lo que había comentado.

Pero para salir de dudas había que hacer los estudios correspondientes para ver si coincidía con el ADN de la mamá y desgraciadamente sí…”

Nilda Rosario y su padre Fortunato Francisco

Ya en el mes de marzo, a través de un comunicado público, la familia de Nilda junto con la organización Familiares Caminando por Justicia habrían advertido que la localización e identificación de la joven no era el fin de su lucha, sino la continuación de la exigencia de justicia y la pugna por una vida libre de violencia para las mujeres.

Con ello, han repudiado que: “la vida de una mujer sea menos valiosa que su ausencia y por consiguiente, que las penas en contra de los feminicidas sean mucho menores que para quienes son responsables de desaparecerles; en ambos casos, reclaman que para las autoridades “la vida que importa no es la de ellas -las mujeres desaparecidas o asesinadas-… sino la de los perpetradores”.

Por lo anterior, la agrupación Familiares Caminando por Justicia, se ha sumado a esta demanda siguiendo de cerca el proceso y brindando acompañamiento a los padres de Nilda, así como, denunciando a aquellas autoridades que a lo largo de este año les han fallado sido indolentes y negligentes en los procesos de investigación con perspectiva de género.

El señor Fortunato reconoce que los delitos perpetrados en contra de su hija y de su familia no tienen reparación, pues Nilda no volverá nunca más; sin embargo, apela a la empatía de la autoridad judicial para que ésta se conduzca justamente y, con “mano dura”, castigue con la pena máxima a quien dolosamente privó de la libertad y de la vida a una mujer:

 “Es una cosa muy difícil para uno como padre, pero ya no está en nuestras manos, el juez o jueza puede decir: “Yo como padre o madre, no me gustaría que pasara por esta situación y yo le voy a dar tantos años, independientemente. Porque finalmente es un delito que no tiene ninguna reparación, que jamás de los jamases porque no voy a volver a ver y a escuchar a mi hija. Que el juez tuviera mano dura, porque si hoy me paso a mí, ellos no están inmunes, también les puede llegar a pasar”.

El próximo 15 de julio se llevará a cabo la audiencia intermedia del caso de Nilda, hasta la fecha sería la cuarta del proceso, ya que, por la contingencia sanitaria ocasionada por el coronavirus fue pospuesta desde el mes de mayo. En ésta se pretende llevar a cabo el desahogo de pruebas, la presentación de testigos, así como, la probable determinación de la sentencia contra Nicolás “N”.

 

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