RECREA, Escuela para la Vida: la incertidumbre laboral de quienes trabajaron para este programa “piloto” del Gobierno de Jalisco (Primera entrega)

En agosto de 2019, arrancó el programa estatal RECREA, Escuela para la Vida, que se comprometía a atender estudiantes de 50 escuelas públicas urbanas y rurales en distintos municipios de Jalisco. El objetivo de RECREA, según versa en los documentos públicos oficiales, era: “Formar mejores ciudadanos con hábitos saludables y darles herramientas para transformar su comunidad y no simplemente memorizar lo que se instruye en la educación básica”, esto, a través de talleres de artes, activación física, educación en nutrición, letras, huertos, entre otros.

Sin embargo, el programa careció de estructura, coordinación e insumos; además los casi 300 talleristas, señalaron que sus pagos no llegaron a tiempo durante los más de seis meses que permanecieron impartiendo los talleres.

Los testimonios que comparten Erick y Mónica desde su experiencia como talleristas de este programa en Jalisco, diseñado por el Gobierno del actual ejecutivo estatal, Enrique Alfaro, ponen en evidencia la falta de compromiso y respeto que hay hacía con los trabajadores del sector educativo, así como, con las y los niños que participaron en este programa estatal.

Por Sofía Ávila/@SofiaCaravi

Fotografías Secretaría de Educación. ReCrea Escuela para la Vida

El programa del Gobierno de Jalisco: RECREA, Escuela para la vida, arrancó el ciclo escolar pasado, en agosto de 2019, y desde su comienzo existieron irregularidades. Erick y Mónica talleristas del programa estatal, relatan que al inicio de la convocatoria se les dijo que su papel era como trabajadores, sin embargo, poco después, les llamaron “becarios”, término que utilizaron para justificar la desprotección laboral en la que les dejaron inmersos: no pertenecían a ningún sindicato, no tenían prestaciones, tampoco derecho al seguro social y la única autoridad a la que podían acudir era a su coordinadora de área.

Las respuestas que obtenían de su parte no eran suficientes, dado que, a ella tampoco se le daba la información necesaria. También, existieron irregularidades con los pagos, pues estos llegaron con meses de retraso y no había una regularidad entre ellos:

“Estábamos en un tipo de nebulosa legal, no se nos pagaba, no se nos informaba de nada y fue más o menos hasta mitad de ciclo que nos cambiaron la narrativa y nos dijeron que nos iban a meter como becarios, al principio incluso se habló de plazas, pero nadie sabía nada con certeza” comentó Erick.

Mónica reportó que en un principio los pagos llegaron tarde, pero llegaron completos; no obstante, en la segunda mitad del ciclo escolar, inesperadamente comenzaron a “pagarles menos” justificando que esto se debía a que ya no les serían remunerados “los días festivos laborados” o, en este caso, el periodo vacacional:

“Nos dijeron que a partir de enero ya no se nos iba a estar pagando los días festivos, pero en los meses anteriores si nos habían pagado esos días, y pues ya nos quedamos sin la paga de las semanas santa y pascua” manifestó Mónica.

Los talleres arrancaron junto con las clases, pero los talleristas no contaban con los insumos necesarios para impartir sus actividades; algunos como Mónica decidieron comprar materiales por su cuenta, pero ese gasto nunca se les rembolsó.

“Siempre nos dijeron que no les pidiéramos material a las primarias, por eso yo conseguí los insumos por mi parte” comentó Mónica.

Para los otros talleres como danza, nutrición, letras y activación física tampoco llegaron los insumos y todos los talleristas se enfrentaron a la misma situación, se quejaron con sus respectivas coordinadoras, pero ellas no pudieron hacer mucho a pesar de su disposición y capacitación, ya que, según afirmaban, tampoco a ellas se les informaba el porqué de las carencias y no había claridad ni organización.

Los talleres se llevaban a cabo al término de la jornada escolar, por lo tanto, el programa ofrecía comidas para los niños y talleristas, pero con los alimentos también hubo problemas, en la escuela donde laboraba Erick no recibieron este servicio sino hasta casi mediados del ciclo escolar, por lo que no se cumplió con los objetivos que planteaba el programa desde un principio:

“Nosotros la primera parte del ciclo no tuvimos alimentos ni insumos para trabajar, y siempre había una serie de irregularidades terribles, dijeron que iban a trabajar con vasos y platos retornables, pero siempre mandaban desechables y los alimentos llegaban en horas fuera de lo estipulado y muchas veces en mal estado, siempre nos preguntamos cómo si una empresa tenía tantas fallas seguían trabajando con ella” compartió Erick

En el caso de la escuela donde laboraba Mónica si recibieron este servicio desde el primer mes, no obstante, las comidas llegaban incompletas y muchas veces en mal estado. Mencionó que casi siempre había 1 o 2 grupos de 30 niños que no alcanzaban alimento, por lo que recurrían a un menú emergente que consistía en una lata de atún, una botella de agua y unas barritas de cereal, aun así, los pequeños preferían las latas de atún, puesto que, las comidas que mandaban llegaban congeladas e, incluso, contaminados. La fruta o estaba muy verde para ser comida o en descomposición por estar tan madura, los platillos no eran balanceados y las cantidades eran iguales para pequeños y grandes, por lo que también se desperdiciaban los alimentos:

“Cuando la comida llegaba en mal estado las compañeras talleristas de nutrición tenían que regresarla y muchas veces los niños se quedaban sin comer, también había quejas constantes de los padres de familia por las malas condiciones de la comida” enfatizó Mónica.

Después de las vacaciones de diciembre se volvieron a atrasar con los pagos de los talleristas, y se les dijo que no entrarían a trabajar a la par de las fechas de arranque del ciclo escolar, dado que se tenía que solucionar el tema de las comidas; sin embargo, estas siguieron con las mismas problemáticas de salubridad, además, para el mes de febrero a los talleristas de activación física ya no se les llamó a participar en el proyecto y para marzo oficialmente se les recortó la beca. Los niños dejaron de recibir ese taller y los horarios cambiaron. Activación física era complementario al taller de nutrición y huertos, por lo que el programa perdió coherencia con esta modificación.

Tras el inicio de la contingencia sanitaria por el COVID-19 y frente a la incertidumbre, las y los talleristas de todas las áreas se organizaron para presentar una carta el día 15 de abril en la Torre de Educación Jalisco para exigir derechos y garantías, regularidad en los periodos de pago, un sistema de comunicación eficiente, ya que, únicamente recibían información vía WhatsApp y no había formalidad en el trato hacía con ellos. También exigían seguro médico porque había quienes ya habían sufrido lesiones mientras laboraban. Las respuestas que obtuvieron fueron vagas y únicamente se les firmo de recibió la carta, sin embargo, no se atendieron las problemáticas que los talleristas manifestaban.

Por los cambios administrativos que tuvo el programa no se sabía con claridad de los términos y condiciones bajo las que laboraban los talleristas, incluso en la propia Torre de Educación Jalisco se les dijo que no sabían cómo fue que la otra administración los contrato ni qué les prometieron, y por lo tanto no les podían dar solución a esas cuestiones que exigían:

“Cuando manifestábamos inconformidad con esto, nos llegaron a decir; “pónganse la camiseta”, pero como nos poníamos la camiseta si no nos habían pagado” manifestó Erick

El taller de Letras para Volar, que forma parte de la Universidad de Guadalajara, también fue suspendido de manera arrebatada, para este taller se había invertido en libretas, libros, y demás material, sin embargo, no se volvió a utilizar, mientras que, para los talleres que si continuaron no tenían insumos suficientes.

Después de una larga espera y trabajar con lo que tenían a la mano, llegaron los materiales, pero “Para los talleres llegó material que no necesitábamos, lo único que tomamos de ahí fueron marcadores, porque lo que llegó no concordaba con el plan educativo que llevábamos” comentó Mónica.

La falta de insumos, cambios de horario y la pésima calidad de las comidas provoco que aproximadamente la mitad de las y los niños abandonaran el programa, a su vez, los cambios administrativos contribuyeron a una mayor incertidumbre:

En menos de un año cambiaron 4 veces de dirección y cada uno llegó queriendo hacer cosas diferentes” mencionó Erick.

Originalmente el proyecto consistía en trabajar con huertos agroecológicos para que las y los niños pudieran replicarlos en sus casas, y se convirtiera en un proyecto comunitario, sin embargo, después se involucró a la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y terminaron por incorporar los huertos protegidos y fertilizantes agroquímicos, interviniendo la idea y propósito original del programa.

A los talleristas les tocaba cubrir necesidades de otras áreas cuando no había el personal suficiente “Eso se me hacía terrible porque yo no sabía nada de otra área que no fuera la mía y pues cómo yo voy a suplir algo para lo que no estoy preparada” comentó Mónica.

El 29 de octubre de 2019, el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro Ramírez subió a la red social Facebook un video en que se presume el Huerto Urbano que se instaló en la escuela primaria Miguel Hidalgo en El Salitre, Zapotlanejo, sin embargo, se especula que esta acción fue meramente publicitaria, puesto que, Erick y Mónica, confirman que en esa escuela ni si quiera había un tallerista de huerto a cargo de ese proyecto.

Cuando las clases migraron a la modalidad en línea con el inicio de la contingencia sanitaria por la pandemia del COVID-19, las y los talleristas tuvieron que continuar con su labor a través de videos que subieron a la plataforma YouTube y también se les pidió que asistieran a una capacitación online para mejorar sus habilidades y desempeño como talleristas.

No obstante, poco después de terminar el curso se les obligo a firmar un exhorto de actividades con las que ya habían cumplido. Algunos talleristas firmaron bajo protesta, dado que, les advirtieron que de no firmar dicho documento no recibirían la paga correspondiente a ese mes.

Habrá que advertir que, en el formato de solicitud para los “becarios del programa” se estipuló que los compromisos de éstos consistían en lo siguiente:

1) Colaborar como tallerista por el tiempo que dure el programa, en los términos que se me señalen, como son: horarios, días y actividades a realizar.

2) Entregar en tiempo y forma la documentación e información solicitada por el Programa.

3) Cumplir con las obligaciones estipuladas en el Reglamento que para tal efecto se determine; consiente que al incumplir con el horario o faltar algún día a las actividades como tallerista; la Secretaria de Educación Jalisco podrá cancelar la beca otorgada.

Por lo tanto, y de acuerdo con las mismas especificaciones de la solicitud que los becarios entregaron y firmaron, no se incumplió ni violentó ninguno de los compromisos que ahí se señalaron, muy por el contrario, los esfuerzos de los talleristas fueron mayores, dado que, se trabajó en un marco de incertidumbre, bajo condiciones precarias que vulneraron el trabajo de los becarios y el aprendizaje de las y los niños, ya que, las múltiples direcciones no fueron capaces de gestionar y administrar correctamente el programa RECREA, Escuela para la Vida.

No obstante, como advertíamos, a pesar del exhaustivo trabajo que realizaron los y las talleristas en un marco de precariedad por no recibir insumos ni salario, el 30 de abril del presente año se les hizo llegar un exhorto en el cual se les invitaba “amablemente” a dar cumplimiento a los tres compromisos que ya se habían estipulado al momento de solicitar la beca, dándoles a entender que, durante los meses trabajados, ninguno de ellos había cumplido y por lo tanto, la dependencia que los contrató; la Secretaría de Educación Jalisco estaba en su total derecho de quitarles la beca.

Por consiguiente, se les obligó a cambio de su propio salario aceptar que habían incumplido con su contrato, y de esta manera la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ) se amparaba de retirarles las “becas” en el momento que quisieran.

Finalmente, el pasado 18 de junio del presente año se les mandó una carta de agradecimiento a los cerca de 300 talleristas en la que les dio a entender que su trabajo con el programa RECREA, Escuela para la Vida, había concluido y se les invitaba a estar pendientes de las próximas convocatorias, pues en caso, de querer seguir formando parte del programa deberían pasar nuevamente por un proceso de selección, sin considerar el trabajo realizado. No les dieron más explicaciones y así concluyo su participación.

El proceso y trabajo de las y los becarios desde un principio fue muy accidentado, tanto Erick como Mónica se enteraron de la convocatoria gracias a un volante digital que les proporcionaron tercereas personas, en su contratación no fueron claros y los pagos no correspondieron en tiempo y forma con las mensualidades que se plantearon desde un principio, además, según afirma Erick, los correos que recibieron al inicio y a donde ellos mandaron su solicitud de beca, no eran emitidos desde el correo oficial de la dependencia que los contrató, sino desde otro correo que “nada tenía que ver”.

Tanto Erick como Mónica, se mantienen de sus ahorros y ninguno ha considerado volver a aplicar a las convocatorias próximas, pues la incertidumbre laboral y el desgaste emocional que vivieron durante este programa estatal les dejó una terrible experiencia:

“En términos de trabajo con las personas de las primarias, los niños y los talleristas se hizo una relación muy buena, el problema fue lo estructural, lo administrativo y la coordinación, porque nos dejó un muy mal sabor de boca” concluyó Erick.

RECREA, Escuela para la Vida; es el ejemplo de los cientos de programas estatales que surgen en el contexto de la propaganda política, y que, llevados a la práctica sin una gestión coherente y eficaz, terminan por convertirse en una pérdida de recursos económicos. Sin olvidar por supuesto, la vulneración de los derechos de sus afiliados y de quienes se vuelven sus promotores, en este caso las y los niños y talleristas.

“Formar mejores ciudadanos con hábitos saludables y darles herramientas para transformar su comunidad” era parte del discurso con el que se hizo publicidad al programa, no obstante, para cualquier cambio se necesita tiempo y herramientas, en este caso y muchos otros, el fracaso de los programas pone en evidencia la falta de planeación, compromiso y capacidad de quienes “toman las decisiones y se sacan de la manga las ideas”; y con ello, la violación al principio de progresividad.

La figura de los “becarios”, por su parte, evidencia las injusticias laborales a las que son sometidos por la necesidad miles de jóvenes profesionistas; en RECREA, la mayoría de los talleristas, en palabras de Erick, “eran chavos recién egresados de la UdeG, y era más fácil aprovecharse de ellos porque no tenían experiencia”, además, otorgarles este título en lugar de lo que son: trabajadores de la educación, los vuelve vulnerables a la incertidumbre laboral y malas gestiones de quienes los contratan.

Por último, bajo ninguna circunstancia se justifica que existan cambios abruptos y no acordados relacionados al salario establecido, así como la retención y manipulación del sueldo, estas acciones son una total violación a la Ley Federal del Trabajo.

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Sofia Avila
Apasionada de las letras y de la vida en todas sus formas. Me interesa defender los derechos humanos desde mi trinchera con las palabras. Creo que todos los cambios son buenos y me cuestiono para deconstruirme. Soy una casi comunicadora pública.

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