“Es algo que pasa, las olvidan, simplemente las dejan y se van”: la historia de un asilo para mujeres en Guadalajara

El asilo de ancianos desamparados María Auxiliadora, ubicado en la calle Mexicaltzingo, en Guadalajara, Jalisco, se ha mantenido por más de 103 años gracias a las donaciones esporádicas que reciben, a pesar de ello, constantemente están necesitando comida, productos de aseo personal, medicinas, ropa, entre otros artículos y víveres necesarios para poder atender y darles una vida digna a las adultas mayores que residen ahí.

El asilo es exclusivo para mujeres y por el momento se atienden a 54 de ellas, de las cuales, únicamente cuatro pagan la mensualidad completa, otras cinco aportan una fracción de la mensualidad y el resto, no tiene las posibilidades económicas para pagar por su estancia. Algunas fueron abandonadas por sus familiares y otras se encontraban en situación de calle antes de llegar al asilo.

Texto y fotografías Sofía Ávila/@SofiaCaravi

El asilo de ancianos desamparados María Auxiliadora fue fundado por dos hermanas hace más de un siglo, con el objetivo de resguardar y proteger a las ancianitas que lo necesitaran, ya fuera por abandono, falta de recursos u otras circunstancias, desde entonces el asilo se ha mantenido de donaciones esporádicas, pues a pesar de cobrar una mensualidad casi simbólica, no es posible mantener a todas las adultas mayores que ahí residen y pagar los salarios de las trabajadoras, tampoco reciben ayuda gubernamental, por lo que, las donaciones en especie o monetarias son siempre necesarias y bien recibidas.

La encargada temporal del lugar es la religiosa Teresa Ignacio Sixto, perteneciente a la congregación de Clarisas del Sagrado Corazón, su labor consiste en administrar y dirigir el funcionamiento del asilo, también hay 15 trabajadoras que se encargan de áreas diferentes, como lo son: la cocina, el comedor, la lavandería, la enfermería, los patios, recepción, ente otras. Su labor es atender el área que les toca, pero también tienen otras responsabilidades, dado que, todas deben contribuir en lo que en el momento se necesite, ya sea bañando a las mujeres adultas, vistiéndolas, aseándolas o ayudándolas a comer, puesto que, algunas de ellas permanecen en cama y muchas otras no pueden caminar.

A las adultas mayores reciben alimento cinco veces al día, incluyendo sus respectivas colaciones, algunas necesitan pañal y estos son cambiados en la mañana, tarde y antes de dormir; también, de ser necesario las cambian de ropa múltiples veces.

“El trabajo es muy bonito, pero también muy pesado, inclusive para la de la puerta porque hay quienes se quieren salir y si no las dejan le recuerdan a uno el 10 de mayo las veces que se les ocurre” comentó la religiosa Teresa.

Al asilo llegan en diferentes condiciones, hay unas cuantas que se internaron por decisión propia y otras a las que sus familiares las llevaron pero que constantemente las visitan y mantienen contacto con ellas; lamentablemente un gran número de adultas mayores se encuentran totalmente abandonadas, como es el caso de Meche, a quien su hija la dejó ahí hace algunos años y nunca más volvió. O como Ana, a quien su hijo y familia la abandonaron afuera del asilo mintiéndole con regresar por ella. Hay quienes llegaron después de haber vagado solas por las calles de la ciudad.

“Nosotras cobramos 4 mil pesos mensuales o con lo que puedan apoyar, pero no todas las familias tienen esas posibilidades, hay quienes sí pueden darlo, pero en su mayoría no porque son las de situación de calle”.

La religiosa Teresa compartió que dentro del asilo hay muchas historias de abandono, incluso, hay quienes han fallecido y sus familiares nunca aparecieron, “ni reclamaron el cuerpo, mucho menos corrieron con los gastos funerarios”, expreso la religiosa, por lo que, el asilo ha tenido que hacerse cargo en múltiples ocasiones:

“Es algo que pasa, las olvidan, simplemente las dejan y se van”.

En su mayoría, las donaciones que reciben por parte de sus bienhechores son de manera esporádica, por lo que, hay ocasiones en las que “batallan y no se dan abasto” con los gastos y pagos con los que tienen que cumplir, únicamente hay dos bienhechores que cada mes les mandan leche y artículos de limpieza, como: jabón en polvo, cloro, Suavitel y Fabuloso, fuera de esas dos donaciones siempre están con la incertidumbre de no saber cuándo van a recibir lo que les hace falta.

“Para febrero que había que pagar el agua y el predial había más gastos fuertes y con todo el dolor de mi corazón tuve que pedirles a las muchachas que me esperaran para garles una semana porque no ajustábamos” compartió la religiosa Teresa

Las mujeres que se encontraban en situación de calle llegaron sin pertenecías, por lo cual, también reciben ropa y zapatos como donación para vestirlas. En el asilo comparten las prendas entre todas y cada dos días se encargan de lavar la ropa sucia. Ellas le llaman la boutique a este lugar y hay muchas que disfrutan arreglarse y ponerse bonitas con lo que tienen.

Antes de la pandemia ocasionada por el COVID-19, en el asilo recibían a grupos de estudiantes o bienhechores esporádicos para que les hicieran compañía, algunos les llevaban obsequios, comida, o simplemente las acompañaban un rato, hubo quienes les llevaron mariachi para alegrarlas, pero ahora con la contingencia han dejado de recibir visitas.

Las y los adultos mayores son un grupo vulnerable, por lo que, en el asilo tomaron la decisión de no recibir a más personas, al menos hasta que sea seguro hacerlo, desde luego que las visitas también están reguladas y no se permite el acceso a grupos numerosos.

Para las adultas mayores es muy complicado traer cubrebocas, algunas simplemente no lo quieren utilizar a pesar de que ya se les explico la situación de riesgo y otras no lo pueden traer, dado que, padecen de sus facultades mentales y es peligroso dejárselos puesto, la forma en la que se les cuida es lavándoles constantemente las manos, restringiendo las visitas y desinfectando las superficies constantemente.

La religiosa Teresa compartió que una vez que la situación mejore volverán a recibir visitas como lo hacían antes de la pandemia, puesto que, ellas necesitan de esa compañía y atención que los bienhechores les regalan.

¿De qué manera puedes apoyar al Asilo de Ancianos Desamparados María Auxiliadora?

La religiosa Teresa compartió que todo el tiempo necesitan de donaciones, éstas pueden ser en especie o monetarias, pero se sugiere comunicarse primero con el asilo para preguntar qué es lo que les hace falta en ese momento.

El asilo se encuentra ubicado en la calle Mexicaltzingo #1228, Guadalajara, Jalisco, y su número de contacto es: 33 36 14 60 32.

Por el momento necesitan:

  • Toallas húmedas
  • Pañal de sábana
  • Guantes
  • Gasas
  • Canela
  • Chocolate
  • Queso
  • Aceite
  • Azúcar
  • Piloncillo
  • Jabón Roma

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Sofia Avila
Apasionada de las letras y de la vida en todas sus formas. Me interesa defender los derechos humanos desde mi trinchera con las palabras. Creo que todos los cambios son buenos y me cuestiono para deconstruirme. Soy una casi comunicadora pública.

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