Educación sexual integral: derecho y herramienta para combatir la violencia contra niños, niñas y adolescentes

24 agosto, 2020

La educación sexual integral es un derecho que brinda a niños, niñas y adolescentes, los conocimientos necesarios para hacerle frente al abuso sexual infantil, al embarazo adolescente, a los brotes de infecciones de transmisión sexual y a la discriminación contra la comunidad LBGTTTIQ+.

Sin embargo, hay quienes pretenden negar la realidad violenta del país y limitar la educación sexual en las escuelas a través del Pin Parental. Entre ellos legisladores y legisladoras en 13 entidades federativas.

Como señala Patricia Ortega de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en Jalisco, las más afectadas ante esto son las niñas, adolescentes y mujeres, que se quedan sin herramientas para enfrentar la violencia machista en sus relaciones afectivas y sexuales. Por ello, no sólo es necesario impedir el avance de esta y otras iniciativas similares, sino también reconocer la deuda de educación sexual que hay en México.

Por Ximena Torres / @ximena_tra

El artículo tercero de la Constitución Mexicana señala que todas las personas en México tienen derecho a recibir educación con perspectiva de género, que incluya la enseñanza de educación sexual y reproductiva, así como de matemáticas, literatura, artes y otras ciencias y humanidades.

Pero la educación sexual no sólo tiene que ver con este derecho, sino también con el de la salud y la información. Con ellos los niños, niñas y adolescentes tienen más herramientas para desarrollarse plenamente y vivir con dignidad. O como explica Juan Martín Pérez, Director Ejecutivo de Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), para sentirse bien con ellos y ellas mismas, decidir sobre su cuerpo y ser responsables de su proyecto de vida.

Sin embargo, la educación sexual no debe ser como Juan Martín la recuerda hace algunas décadas: limitada a la actividad y los órganos reproductivos. Debe atender también los temas de: orientación, identidad y expresión de género, así como las manifestaciones de ello en lo emocional y físico, sin nociones morales o religiosas. Debe ser integral.

“Cuando hablamos de educación integral en sexualidad la UNESCO dice que es un proceso de aprendizaje y enseñanza progresiva que está siempre centrado en aspectos cognitivos, psicológicos, físicos y sociales sobre la sexualidad. Y su objetivo principal es dotar a las infancias, juventudes de conocimientos basados en datos empíricos, en habilidades, en actitudes y en valores que les permitan disfrutar de salud, de bienestar y de dignidad”, dijo Sofia Alessio-Robles, Coordinadora Nacional de REDefine México del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir durante la primera sesión de las Jornadas Informativas del Pin Parental y sus implicaciones.

Según señala Sofia, con estos aprendizajes es posible reconocer y, por lo tanto, prevenir el abuso sexual infantil; retrasar la actividad reproductiva para evitar embarazos adolescentes; disminuir los riesgos de contraer una infección de transmisión sexual; luchar contra la discriminación a la comunidad LGBTTTIQ+ a través de la aceptación y el respeto de la diversidad; e identificar violencias en las relaciones sexuales y afectivas.

Por todos estos conocimientos necesarios para la vida digna y libre de violencia desde la infancia, Patricia Ortega, integrante de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos (DDSER), señala que la educación integral en sexualidad debe ofrecerse en todas las escuelas de educación básica:

“Así como se asume que las matemáticas se aprenden en los centros escolares y no en casa, todo lo relacionado a la sexualidad debe ser impartido por expertos en el tema, que además sepan de pedagogía”, agrega la integrante de DDSER.

No es un tema sencillo y a veces no lo podemos tratar como papás y mamás. Entonces reconocemos de manera muy humilde que muchos y muchas no tenemos todos los conocimientos necesarios”.

Tanto Patricia Ortega como Sofia Alessio-Robles coinciden en que los niños que no reciben educación sexual están orillados a buscar la información por sus propios medios. Aunque eso implique encontrarse con información errónea y estigmatizante que legitima el sexismo, la violencia, los estereotipos y roles de género.

Ante esto, las niñas, adolescentes y mujeres son las más afectadas, porque no tienen las herramientas necesarias para lidiar con la violencia machista que provoca feminicidios, las señala por vivir una sexualidad libre y les impide decidir sobre su cuerpo, forzándolas a la clandestinidad cuando hay embarazos no deseados.

“Sin educación integral en sexualidad seguimos siendo las víctimas violables (sic), ofendibles (sic), manipulables y golpeables (sic) que necesita el hombre en el patriarcado” dice Patricia Ortega.

Por su parte, a las personas que forman parte de la comunidad LGBTTTIQ+, una educación sexual que no abarca la diversidad obstaculiza su desarrollo porque les lleva a pensar que lo que sienten y son es incorrecto. En las palabras de la experta de DDSER patologiza las orientaciones, identidades y expresiones, provocando que niños, niñas y adolescentes las practiquen a escondidas.

“Sufrimos más por nuestra sexualidad que lo que la gozamos” dice Juan Martín Pérez de REDIM haciendo referencia al conjunto de afectaciones que implica la educación sexual nula o deficiente.

México ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada mil adolescentes de 15 a 19 años de edad. De igual manera, tiene el primer lugar en abuso sexual infantil con 5.4 millones de casos por año.

En Jalisco la Fiscalía del Estado reporta mil 145 carpetas de investigación iniciadas por el delito de abuso sexual infantil durante los primeros siete meses del 2020. Eso significa 163.57 abusos cada mes, sin contar aquellos que no se reportan ante las autoridades.

Con respecto al embarazo adolescente, durante 2018 el Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco registró 19 mil 896 nacimientos de madres niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años. La cifra representa el 16.5% del total de nacimientos en el estado durante ese año.

El Pin Parental

El Pin Parental es una iniciativa legal de impacto internacional que busca dejar en las manos de padres, madres y tutores la decisión sobre la educación sexual que pueden o no recibir sus hijos e hijas en las escuelas.

“Recuerda que es nuestro derecho como padres decidir la educación que reciben nuestros hijos. No permitamos que ideologías como la de género vuleneren su estabilidad”, argumentan algunas organizaciones como el Frente Nacional por la Familia para defender esta iniciativa.

Sin embargo, otros especialistas integrantes de REDIM y DDSER aclaran que el Pin Parental es una medida de control, violenta y adultocéntrica que pretende despojar de sus derechos a los niños, niñas y adolescentes como si fueran objetos de propiedad familiar y no personas con autodeterminación y conciencia propia:

“El PIN Parental contraviene los derechos de niños, niñas y adolescentes porque previene que se les den herramientas e información sobre sexualidad para lidiar con situaciones de violencia y que les permiten tomar decisiones lo más informadas posibles sobre su cuerpo. Si ya tenemos altísimos índices de abuso sexual infantil y además evitamos que tengan educación, no sé de qué manera pueden decir que están protegiendo a esta población.” agrega Sofia Alessio-Robles del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

Como psicóloga y experta en derechos sexuales, Patricia Ortega explica que lo más grave es que hay gobiernos y legisladores que avalan estas ideas, pues en sus manos está la posibilidad de hacer políticas públicas que respeten los derechos humanos o los violenten.

Según el recuento de REDIM la iniciativa del Pin Parental se ha presentado como propuesta en el congreso de 12 estados del país: Baja California, Chihuahua, Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Hidalgo, Querétaro, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Nuevo León y Tamaulipas.

Además, en Aguascalientes, la iniciativa fue aprobada y publicada el 25 de mayo en el Periódico Oficial del Estado. A partir de entonces el artículo cuarto de la Ley de Educación del Estado señala que: “la Autoridad Educativa Estatal dará a conocer de manera previa a su impartición, los programas, cursos, talleres y actividades análogas en rubros de moralidad, sexualidad y valores a los padres de familia a fin de que determinen su consentimiento con la asistencia de los educandos a los mismos”.

Sin embargo, como señala el Director Ejecutivo de la misma Red, esta reforma contradice el artículo tres de la Constitución, que señala el derecho a la educación sexual y reproductiva para todos y todas. Por tal motivo un mes después de su aprobación la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Aguascalientes promovió una acción de inconstitucionalidad en contra la reforma ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Juan Martín Pérez también aclara que los grupos antiderechos que promueven el Pin Parental saben que la propuesta no tiene ninguna posibilidad jurídica, pero la siguen promoviendo como una estrategia política y electoral.

“Es una estrategia regional en la que usan a las personas que tienen poca información y muchos prejuicios para oponerse a los avances de los derechos humanos. Esas personas que tienen miedo son la mejor demostración de que necesitamos educación sexual desde la infancia” dice el director de REDIM.

Quienes defienden los derechos de las infancias coinciden en que no solamente es necesario luchar para que no avance el Pin Parental, sino reconocer y trabajar en la gran deuda con la educación sexual y reproductiva que hay en México. De esa manera los niños, niñas y adolescentes tendrán herramientas para combatir la violencia sexual que pone en riesgo su vida y dignidad.

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Ximena Torres

Estudiante de periodismo, fotógrafa y reportera feminista trabajando por hacer el periodismo en el que creo. Interesada en temas como justicia para las mujeres, salud, movilidad e interculturalidad. Ganadora del Premio Jalisco de Periodismo 2019.

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