¡Nuestra rabia es digna, nuestra rabia es histórica! Antigrita de Guadalajara

16 septiembre, 2020

“Este 16 de septiembre escucharán nuestro grito; que es de hartazgo y de RABIA. Nuestro grito resonará en todo el país, porque somos fuertes, porque estamos juntas y ya no tenemos miedo” proclamaron colectivas y mujeres organizadas en la Antigrita de Guadalajara.

Reclamando el espacio público con su presencia y portando en sus ropas y corazones los colores verde y morado que distinguen la lucha feminista en América Latina, cerca de 300 mujeres se reunieron en los alrededores de la Rotonda de las y los Jaliscienses Ilustres en el Centro Histórico de Guadalajara para tomar su rabia y hacerla historia.

Texto por Dalia Souza / @DaliaSouzal

Foto portada: Mariana Parra / @MarianaParraMa1

Fotografías: Mariana Parra y Dalia Souza 

El hartazgo que las llevó ahí se suma al llamado nacional de justicia, de alto a la represión policial, a la indiferencia del Estado, a los feminicidios y a las desapariciones de niñas y mujeres; a las violencias que no reciben castigo, que no tienen sanción y que permanecen en la impunidad que el silencio patriarcal les ha otorgado, dentro de las oficinas de gobierno, en los ministerios públicos, en las fiscalías, en los juzgados, en las casas y en las calles.

Dijeron estar ahí como una respuesta a la brutalidad policiaca, a los distintos actos de represión cometidos por el Estado mexicano en contrada de las distintas manifestaciones feministas en todo el país. Por las víctimas del 4, 5 y 6 de junio en Guadalajara; por las mujeres feministas golpeadas y detenidas el 5 de septiembre en Chihuahua; por las compañeras manifestantes en Ecatepec el 10 de septiembre en la Ciudad de México; así como, por las activistas que decidieron tomar la Comisión de Derechos Humanos en San Cristóbal de las Casas en Chiapas y fueron amedrentadas por granaderos.

Reprocharon y lamentaron que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sea una más de las instituciones fallidas del Estado Mexicano, que, en lugar de velar por la protección y la salvaguarda de la integridad y vida de las mujeres, criminaliza y señala a quien denuncia, a quien protesta.

Señalaron al Estado como el responsable de la violencia y de la represión en las marchas y en las concentraciones que demandan justicia en cada rincón del país; como ejemplo, recordaron las detenciones y las agresiones que sufrieron madres de personas desaparecidas del colectivo A tu Encuentro en Guanajuato el pasado 10 de julio, así como, las agresiones sexuales y físicas que perpetraron elementos de la policía en contra de mujeres jóvenes, que se manifestaban en la ciudad de León en este mismo estado el 22 de agosto. 

Recordaron a Elis Hernández quien fue encarcelada injustamente en un penal de máxima seguridad, luego de ser víctima de una detención arbitraria en Culiacán, Sinaloa el pasado 10 de septiembre.

No olvidaron mencionar a Elsy de 12 años, quien, tras salir de su casa en el municipio de Tala, Jalisco no regresó jamás, pues un hombre decidió abusar de ella sexualmente y quitarle la vida.  También recordaron a YJJH, niña de 10 años víctima de abuso sexual por un exfuncionario público del municipio de Puerto Vallarta, en el mismo estado.

Acuerpadas, alzando una bandera mexicana que ahora ondea al viento los colores verde, blanco y morado, repitieron la consigna ¡Vivas nos queremos!, pues reconocieron que México es un país en guerra: “en guerra contra nuestros cuerpos, contra la libertad, contra la vida y quienes la defienden”.

Por eso salieron a las calles, para defender el acuerdo que un día se hicieron: “seguir vivas”.

En el lugar estuvieron presentes mujeres elementos de la policía municipal de Guadalajara, de la Policía del Estado, de Vialidad; y a bordo de sus camionetas, agentes de la Guardia Nacional, quienes, a decir de las mujeres que se manifestaban, habrían sido enviados para tres cosas: atemorizar, coaccionar la concentración y proteger los monumentos.

Sin embargo, aquello sólo quedó en eso, pues les avisaron que aquí y ahora son ellas quienes se cuidan.  

Estas hijas de la Matria, alzando sus pañuelos sin miedo, pronunciaron su propio himno “al sororo rugir del amor”, ya que la rabia y la rebeldía que ahora les agrupa, se manifiesta como el legado que dejaron las que no están, las que nos arrebataron. Por las 34 mujeres víctimas de feminicidio en Jalisco en los primeros seis meses del año 2020; por las mil 319 mujeres, jóvenes y niñas que se encuentran desaparecidas en Jalisco; por cada una de las que han sido violadas, agredidas sexualmente, acosadas, hostigadas, lastimadas, golpeadas, ignoradas, silenciadas.

Por cada una de ellas y de nosotras es este grito de lucha, esta antigrita que reclama ¡Ni una menos!     

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Dalia Souza

Periodista apasionada de la radio, comprometida con quienes resisten en la exigencia de verdad, memoria y justicia. Creo que el periodismo es una herramienta para construir paz y cambio social.

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