Defender la patria, defender la paz

En pie de paz

Por Laura Iveth López*/ @laura_ilm

La violencia en México se ha convertido en parte de nuestras conversaciones cotidianas. De las charlas entre compañeros en el trabajo a reuniones familiares; cada vez es más frecuente haber vivido un caso o acontecimiento violento. Mes con mes alcanzamos los niveles históricamente más altos en feminicidios, desapariciones y actividades delictivas.

México es, hoy, un país sumido en la cultura de la violencia y la posibilidad de alcanzar la paz parece muy lejana. De acuerdo al informe del Índice de Paz en México, los homicidios se han multiplicado de forma drástica durante los últimos cinco años.

Desde 2015, la tasa de homicidios se incrementó un 86 por ciento y en el último año fueron asesinadas más de 35 mil personas. En consecuencia, el homicidio es ahora la principal causa de muerte entre las personas de 15 a 44 años y la cuarta causa más frecuente entre niños de cinco a catorce años: de estos homicidios, la mayoría de las víctimas son hombres.

Bajo este panorama la construcción de paz en México se ve lejana y compleja. Celebro entonces la decisión de Zona Docs para generar este espacio de reflexión sobre la paz porque en este momento resulta imperativo hablar sobre la construcción de una paz duradera.

Justo aquí me surge una pregunta: ¿cuál es mi papel para construir comunidades pacíficas? Para respondernos tendríamos que mirar la construcción de la paz como un objetivo transversal a todos los mexicanos.

La intervención efectiva de las instituciones gubernamentales, los cuerpos académicos y la sociedad civil debemos trabajar juntos en la profesionalización de nuestros quehaceres cotidianos, para así cumplir con las condiciones necesarias y desde allí generar procesos de paz en nuestras comunidades.

Pero ¿qué es la paz? Tomando una primera definición de paz podemos entenderla como la ausencia de todo tipo de violencias; por ello, una primera tarea para poder trabajar en la pacificación de una comunidad es la de reconocer los diferentes tipos de violencias que prevalecen en ella y, así, diseñar estrategias para minimizarlas.

Esto implica analizar nuestros contextos sociales, para revisar y entender cuáles son los tipos de violencias que ahí suceden.

Sobre la violencia, una primera definición:

“el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad. Tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte”.

En la actualidad el concepto de violencia se ha complejizado cada vez más hasta definirse como:

“la negación de los derechos humanos reflejada en diferentes problemáticas sociales y enfrentamiento físicos, los cuales atentan directamente con la integridad personal y su entorno institucional (dañar y/o herir). Ya sea que se reconozca a un emisor o agresor (violencia física o psicológica) o no (violencia indirecta o estructural)”.

En las últimas décadas, Johan Galtung (1985) introdujo el concepto de violencia estructural, definiéndola como aquella que forma parte de la estructura social y que impide cubrir las necesidades básicas: igualdad social, alimentación, servicios básicos, educación o el empleo digno.

La violencia estructural es silenciosa y estática, puede parecer, incluso, natural. La violencia en sí misma inflige dolor y sufrimiento, explotación, dependencia, condiciones de injusticia social, desigualdad, miseria, hambre, represión, desarrollo desigual y discriminación, todas, violencias estructurales que provocan dolor y sufrimiento.

Adam Curle (2006) define la paz como un estado o condición de los ciudadanos, y la enfoca a la capacidad que tenemos para colaborar conjuntamente, generando así una relación pacífica de amistad y comprensión. Esto implica que trabajar juntos es generar lazos asociativos y de cooperación para el desarrollo comunitario.

Necesitamos reflexionar juntos en una restructuración profunda de las relaciones humanas. Este trabajo es tarea de la sociedad civil.

La paz de una comunidad no debe de ser perfecta; la gente hace sus propias políticas de paz a nivel micro: individualmente y en su familia, pero también a nivel macro, en la sociedad y sus conflictos.

Alcanzar la paz en México será un trabajo a largo plazo y tendrá que ver con los esfuerzos generalizados para la superación de las violencias, así como de nuestra capacidad para solucionar y transformar nuestros conflictos sociales sin el uso de violencia.

Partiendo de que la paz es un comportamiento, entonces, es viable aprenderlo juntos a través de diversas acciones: educar para la paz debe de ser una tarea permanente en los sistemas de educación formal e informal.

Debe de haber un compromiso social desde todas las esferas, generando políticas e intervenciones que las refuercen, un trabajo en conjunto entre instituciones públicas, grupos académicos y sociedad civil.

Tendremos que enfocar los esfuerzos en afrontar los conflictos desde la no violencia.

“Si se quiere promover una cultura y educación por la paz en los países en vías de desarrollo habría que comenzar promoviendo el desarrollo social y disminuyendo las grandes diferencias sociales. Y por otro lado, en los países desarrollados hay que educar y promover una cultura basada en los valores de armonía, estilos de cooperación y cuidado mutuo.” (Basabe, 2011).

La historia de México nos ha enseñado a luchar por defender la Patria. La paz también se alcanza luchando. Se construye con esfuerzos comunitarios, con la lucha por el respeto a todos los seres, con la lucha por nuestros derechos. Que la indignación nos mantenga en pie de paz.

Referencias:

  • Índice de Paz México 2020: Identificar y medir los factores que impulsan la paz, Sídney, abril de 2020. Disponible en: indicedepazmexico.org
  • Basabe, Nekane & Valencia, José & Bobowik, Magdalena. (2011). Valores y actitudes: Cultura de violencia y paz. Superando La Violencia Colectiva Y Construyendo La Cultura De Paz. 71-103.
  • OMS (2002). Informe mundial sobre la violencia y la salud. Julio,14 2020, de Organización Mundial de la Salud 2002 Sitio web:

https://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/en/abstract_es.pdf

** Laura Iveth López Marín (@laura_ilm) es Directora de CorpoCreativo A. C., Maestra en Gestión y Desarrollo Cultural por la Universidad de Guadalajara y tiene un Posgrado en Cultura de Paz y Cohesión Social por la Universidad de Barcelona.

Comparte

En pie de paz
Es una columna colaborativa que busca colocar en el debate público la relevancia de la cultura y educación para la paz. Esta columna es escrita por Tzinti Ramírez, Carmen Chinas, Laura López y Darwin Franco.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Quizás también te interese leer