La radio en México: cien años de ser nuestra dulce compañía

Columna AMEDI Jalisco

Por Bernardo Massini /@BernardoMasini

La semana pasada se conmemoró el nonagésimo aniversario de las transmisiones de la radio comercial en nuestro país. Ciertamente el 18 de septiembre de 1930 comenzó sus transmisiones la famosa estación de Emilio Azcárraga Vidaurreta, que se autonombró desde entonces “la voz de América Latina desde México”. Tal vez fue por el confinamiento y sus consecuencias, pero creo que la celebración merecía más atención de la que fue objeto. No lo digo solo por la radio comercial.

De hecho, la historia de la radiodifusión en México ya cumplió más de cien años. Esta se remonta a 1919, cuando un buque de nuestras fuerzas armadas confiscó un aparato transmisor a un barco militar estadounidense que se había adentrado en aguas nacionales, allá en el Golfo de México. Nuestros soldados no se quedaron con las ganas de probar ese sofisticado aparato e hicieron la primera radiotransmisión de la que tengamos memoria. Álvaro Obregón era entonces el Secretario de Guerra.

Mencionar a Obregón es relevante por el papel que jugó en el desarrollo de la radio en los años sucesivos, cuando ocupó la Presidencia de la República. Las fiestas del Centenario de la Consumación de la Independencia suelen referirse como la presentación en sociedad de esta industria cultural. Los radiotransmisores hicieron llegar a los oídos de muchos mexicanos la fastuosa ceremonia que tuvo lugar en Córdoba, Veracruz, donde cien años antes se firmara el documento que nos liberó de España.

En este mismo cuatrienio, José Vasconcelos creó la Secretaría de Educación Pública, en cuyo seno se fundó Radio Educación en 1924. De manera visionaria el gobierno mexicano pensó desde entonces en la radio como un instrumento que complementara el proyecto educativo nacional. Durante el resto de los años veinte algunas empresas privadas echaron a andar sus propios proyectos. El periódico El Universal intentó tener su estación, al igual que la compañía cigarrera El Buen Tono, aunque tuvieron una vida efímera. El primer empresario capaz de implementar un modelo de negocios audaz y exitoso fue Emilio Azcárraga Vidaurreta, como dijimos antes, en 1930.

El sexenio de Lázaro Cárdenas dio lugar a un nuevo impulso a la radiodifusión pública. Prenda de ello fue el Departamento Autónomo de Prensa y Publicidad (DAPP), creado en 1937. Este organismo aglutinó la estrategia propagandística del gobierno en un proyecto multimedios. El Estado Mexicano intentó ampliar y diversificar su capacidad de comunicar, no solo a través de la radio sino también de la prensa escrita y el cine. Un derivado de esta política que permanece hasta nuestros días es La hora nacional, programa que reproducen cientos de estaciones de todo el país los domingos por la noche.

Ese estado de cosas se mantuvo más o menos estable hasta los años sesenta, que en tantos sentidos convulsionaron al mundo. La sociedad mexicana se hizo un poco más consciente de su diversidad cultural y de su complejidad. Ello dio pie a la fundación de Radio Huayacocotla en Veracruz, en 1965. Este fue el primer proyecto exitoso de radiodifusión comunitaria en México, y de hecho continúa hasta nuestros días. Las radios comunitarias han sido herramientas indispensables para estrechar vínculos identitarios en comunidades indígenas y rurales que padecen marginación geográfica, y también sociocultural. En estos lugares, la radio es un instrumento que ayuda a preservar el tejido social; y su ejemplo bien podría ser replicado en las grandes ciudades con esa misma intención.

La radio ha sido nuestra dulce compañía durante más de cien años. Nos acompaña mientras cocinamos; en la regadera o en medio del tráfico. Es el más humano de los medios masivos de comunicación, y por ello se han equivocado quienes desde hace años vaticinan su muerte. Hoy por hoy contamos con 2,071 estaciones en el país. Los estudios del Instituto Federal de Telecomunicaciones revelan que en promedio 6.3% de los mexicanos está escuchando la radio entre las 6 de la mañana y la medianoche. Esa cifra se eleva hasta 11.4% de la población entre las 10 y las 11 de la mañana. La radio acompaña nuestros momentos íntimos y es el telón de fondo de muchas de nuestras reflexiones. Por ello, son aún muchos los años que tiene por delante, en tanto siga resolviendo necesidades elementales de millones de personas.

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