¿Será que soy feminista? Alma Guillermo reflexiona en su nuevo libro sobre su papel como mujer en la actual Revolución Feminista

6 octubre, 2020

La escritora y periodista mexicana, Alma Guillermoprieto, publicó en febrero pasado su nuevo libro ¿Será que soy feminista?, donde se cuestiona su posición y sentir ante la actual lucha feminista. En este ensayo, ofrece, además, un margen para que las lectoras puedan responder a cada una de sus dudas sobre su feminismo.

En un espacio de diálogo organizado por la librería Gandhi, expresó cómo a sus 71 años de edad, sigue autoevaluándose como parte de la Revolución feminista que va en ascenso. Por lo que, reconoce que se trata de un libro que escribió para y sobre las mujeres latinoamericanas.

Samantha Anaya/@Sam_An16

La entrevista realizada por Jazmína Barrera, a la periodista mexicana Alma Guillermoprieto, abordó los cuestionamientos que surgen en su nuevo libro ¿Será que soy feminista?, sobre los tópicos que acompañan la lucha feminista en la actualidad, así como, sus experiencias y su opinión en torno a las batallas que gestan hoy las colectivas feministas en busca de la autonomía, la justicia y la reivindicación de los derechos humanos de las mujeres.

El cuestionamiento sobre su pensamiento feminista surgió a partir de una entrevista que Guillermoprieto realizó a la novelista Margaret Atwood, quien se ha destacado por sus textos sobre feminismo. Alma Guillermoprieto consideró que, dado que las novelas de Atwood se habían vendido muy poco, era una buena opción hablar sobre estas últimas. Sin embargo, esto causó el enfado de la audiencia de la entrevista, ya que no entendían “cómo ponen a esa señora que no sabe de feminismo a entrevistar a Margaret Atwood”,expresó Guillermoprieto.

A partir de este suceso, la periodista consideró necesario: “hacer una lectura sobre sí misma” y respecto a cómo las mujeres de su generación se habían asumido feministas ante la urgencia del reconocimiento de sus derechos como mujeres, pero, sin existir antes un “autoexamen”:

“Cómo no estar en pro de nuestros propios derechos, pero no nos hicimos un autoexamen” se cuestionó. Alma relató sus experiencias como “adolescente entusiasta de la Revolución”, en un contexto en donde a los “revolucionarios” no les agradaba el feminismo. Frente a esto, dijo que llegó a encontrarse “en un dilema”, pues si bien quería defender sus derechos, la Revolución era también una prioridad:

“Me parece que el feminismo de ahora plantea que debemos hacernos un examen, y reflexionar sobre nosotras mismas”.

Entre las interrogantes que Guillermoprieto se plantea en su ensayo se encuentran: ¿Qué quiere decir ser feminista? ¿Cómo es una feminista en el mundo de hoy, en nuestros países de acá del sur, en nuestra situación?”. Durante la entrevista, la periodista mencionó que es muy importante la tolerancia, la cual, precisó, está directamente relacionada con la Revolución feminista.

Y es que, recordó que “la intolerancia es un concepto machista, mismos que articulan la guerra”.

Como parte de la necesidad creciente de gestar la Revolución feminista sobre una sociedad más tolerante, la escritora se declaró en contra de la “cultura de la cancelación”:

“Me parece que esto de la ‘cultura de la cancelación’ es un mito inventado por los hombres aterrados a causa de que se les está cambiando el mundo”.

Guillermoprieto ejemplificó esta tolerancia desde el feminismo, explicando que:

“Si veo que una mujer ‘agoniza’ frente a la perspectiva del aborto, y ‘lucha’ por los derechos de un feto, la respeto, aun cuando yo tengo una perspectiva completamente opuesta”:

Sobre el tema del aborto seguro, legal y gratuito, la periodista subrayó que “sin el aborto no hay libertad real para las mujeres”. También, precisó que las victorias en cuanto a la despenalización del aborto en diferentes partes del mundo son muy pocas, puesto que:

“En América Latina hay miles de casos de mujeres campesinas que tienen abortos espontáneos y pasan años en la cárcel. Esta ‘lucha’ de los grupos antedichos no tiene nada que ver con el respeto a la vida del feto, sino con quitarle autonomía a las mujeres”.

En cuanto a las leyes, explicó Alma Guillermoprieto, no han cooperado para el avance del feminismo, por lo que le parece que uno de los desafíos más urgentes que tiene la Revolución feminista es: cambiar los sistemas de justicia de cada país, por una justicia que sea sólo para las mujeres.

La autora precisó que este libro lo pensó para las mujeres latinoamericanas, y sobre las mujeres latinoamericanas, como mujeres que luchan por sus derechos, por sus territorios, y que, en el proceso, muchas veces, son asesinadas.

 “Muchas de ellas pertenecen a comunidades indígenas, y todas me parecen ejemplares, heroicas”.

En cuanto a los miles de feminicidios que ocurren cada año -y que, lejos de resolver cada caso y procurar justicia para cada víctima, la cifra va en acenso- la periodista expresó que “hay tanta muerte de mujeres que ya lo pensamos como ‘ay, pues, así es la vida’”.  

Y, como resultado de la exigencia de las colectivas feministas y de las familias de las víctimas para exigir justicia, se le preguntó a Guillermoprieto “si puede justificar de alguna manera que las protestas de las mujeres por su condición de opresión se lleven a cabo con violencia y destrucción, y si no le resulta algo contradictorio”, a lo que la escritora respondió que:

“¿Cuál violencia y cuál destrucción? Todos los días vemos la incapacidad del gobierno para dar justicia en los casos más atroces. ¿Qué es violencia en un movimiento que ha sido, incluso, pacífico ante un contexto que le exige y obliga a denunciar un sinfín de cosas? ¿Qué debemos decir ‘por favor, no nos maten’? Me parece que muchas de nosotras tenemos mucha más rabia que sólo rayar monumentos y patear vitrinas, y con justa razón”.

Por otro lado, Alma Guillermoprieto destacó algo que ella se ha preguntado tantas veces: ¿una mujer, para llamarse feminista, tiene que salir a manifestarse? Confesó que aún no tiene esa respuesta, y que, de acuerdo con su personalidad introvertida, prefiere apoyar desde fuera de la protesta y desde el interior de su hogar, pero explicó que ella apoya completamente a quienes se manifiestan.

Por último, la escritora y periodista relató su experiencia frente a los prejuicios de las demás personas sobre “cómo debe lucir una feminista”:

“Me han dicho ‘tú no pareces feminista, porque todas ellas son peludas’, y entonces yo les respondo ‘oh, pues ojalá todas fuésemos así, para liberarnos de los estereotipos sociales’. Ese pensamiento es castrante, todo lo relacionado con la belleza y su relativismo, y, después de oír todas esas tonterías, decirles ‘siente y reflexiona’. Obligar a alguien con ese pensamiento a reflexionar es frustrante, pero necesario”.

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Samantha Anaya

Amo pasar tiempo con mi persona favorita: mi mamá. Considero que el ser periodista implica hacer un compromiso con la verdad, la justicia, la empatía y, sobre todo, con las personas.

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