“Ni modo que por los sellos, los dejemos de comer”: consumidores frente a los sellos de advertencia

12 octubre, 2020

La modificación de la NOM-051 entró en vigor el 1 de octubre de 2020; por ello, ahora todos los productos tienen un nuevo etiquetado frontal que advierte, mediante octágonos negros y leyendas precautorias, cuando éstos contienen exceso de azúcares, sodio, grasas o calorías, pero también cuando contienen edulcorantes o cafeína, no aptos para el consumo en menores de edad.

El objetivo de esta estrategia de la Secretaría de Salud es que el consumidor común o final tenga información sanitaria y nutrimento sobre los alimentos y productos que consume y que pueden representar riesgo para su salud.

Con esta NOM-051 hace obligatorio el etiquetado frontal de todos los alimentos y bebidas no alcohólicas pre-envasados de fabricación nacional o extranjera. En este contexto, se les cuestionó a consumidores de una tiendita de la esquina:

¿Por qué a pesar de los sellos de advertencia siguen consumiendo esos productos?

Esta es una serie de fotografías que incluyen algunas de las respuestas que nos dieron y nos muestra que el asunto no sólo se reduce a tener o no la información sobre los sellos, sino a las condiciones socioeconómicas y socioculturales detrás de nuestros consumos.

Por Christian Cantero / @ChristianChMalv

Edson es un adolescente de 14 años que frecuenta ir a la tienda de la esquina a comprar “guzgueras” y productos que necesita; esa noche buscaba “algo rápido para cenar” porque no quería encender la estufa.

“La neta sabe bueno y los tikitos nunca me han matado, ni tampoco nunca vi en las noticias que un tikito matara a un niño, aunque tampoco se que signifiquen tres sellos”

Al Tikito le agregó unas galletas que ocupaban un espacio de cuatro sellos: “Exceso de calorías” “Exceso en Azúcares” “Exceso en grasas saturadas” y “Exceso en Sodio”. Edson vio las galletas, trató de leer hasta las letras pequeñas y dijo: “Bueno, cuatro sellos pueden que, si me hagan daño, pero saben buenas”.

Los sellos frontales son preventivos a enfermedades como: obesidad, hipertensión, afectaciones cardíacas, diabetes tipo 2 e, incluso, algunos tipos de cáncer.

Enfermedades que han incidido de manera significativa en los contagios y lamentables muertes por COVID-19.

Zaira es una adolescente de 15 años que pese a las advertencias de los sellos preventivos dice que los Cheetos amarillos son sus favoritos:

“Es que yo creo que sí hacen daño, pero todo te hace daño y ni modo que no lo comas, además que no te aguantas el antojo”.

Alexander tiene tres años, llegó a la tienda y pidió “unos cheetos de los morados”; cuando su mamá lo escuchó, lo interrumpió para decirle que: “esos hacían daño, que de esos no vendía el señor”, y le compró unos azules de queso.

La mamá de Alexander dijo:

“a veces uno cree que eso no hace daño porque eso también nos daban a nosotros de chiquillos, piensas que porque unos no tienen chile y otros sí, ya se los puedes dar a tus bebés… piensas que es más sano, y la verdad es que nosotros decidimos generarnos nuestros propios males”.

La señora Martha, de 52 años, padece presión baja y debido a la diabetes también sufre descontrol en sus niveles de glucosa; sin embargo, cuando llega a la tienda pide un jugo de manzana, Jumex: “es que ese si es natural”, dice para después confesar que cuando se le baja la presión por culpa del azúcar, se toma un jugo o una Coca, (por el exceso de azúcar que le ayudan a regularse):

“pero no mucho porque luego me mareo (…) yo ya estoy vieja, ya me voy a morir, eso ni me importa (lo de los sellos)”.

Por su parte, José es un muchacho que se calma el hambre con un par de Rebanadas de la marca Bimbo, las cuales tienen cuatro sellos en su empaque, al preguntarle por esto, dijo no entender los sellos y que no hay un lugar donde vendan algo natural o tan barato, pues los lugares de cosas o productos naturales sólo estaban en las zonas bonitas de la ciudad y eran muy caros.

La cantidad los nutrimentos contenidos en los productos se limita con base en el Perfil de Nutrientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS); por tanto, se le asignará un sello cuando excedan la cantidad de azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y calorías.

Estefanía es madre soltera, llegó a la tienda a pedir unas tortillas de harina de 10 pesos, un bote de frijoles refritos y cinco pesos de queso para fundir:

“Los sellos no me van a matar primero que el hambre, tengo tres hijos pequeños y ellos no van a entender que no hay dinero para la papa, y aunque quisiera, es para lo que ajusta, no puedo dejar de comer”.

Las tortillas de harian fueron etiquetada con tres sellos por exceso de calorías, gasas saturadas y sodio.

El nuevo etiquetado ha sido reconocido y celebrado por instituciones y organismos nacionales e internacionales como: las agencias de Naciones Unidas (OPS/OMS, Unicef y FAO), el Sistema de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, los institutos nacionales de salud, la UNAM, IPN, UAM, las Secretarías de Economía y Salud, y organismos internacionales, como World Obesity Federation, World Cancer Research Fund y NCD Alliance; sin embargo, en los consumidores finales aún hace falta información no sólo para saber qué significan estos sellos sino, principalmente, cuáles serían las afectaciones en su salud si continúa su consumo.

También hace falta comprender los factores socioeconómicos y socioculturales alrededor del consumo de estos productos, lo cual va más allá de tener o no la información, pues implica comprender las razones personales y colectivas no sólo del consumo, sino de las pocas alternativas que se tienen para modificar dicha práctica.

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Link para conocer los fundamentos de las modificaciones a la Norma 051.

https://www.dof.gob.mx/2020/SEECO/NOM_051.pdf

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Christian Cantero

Estudié periodismo con resaca de injusticia e intenciones de narrar historias que nos demostraran lo contrario. Escribo sobre la comunidad LGBT+, las protestas sociales y sobre cultura... aunque lo mío lo mío sea el fotoperiodismo, los perritos y los videojuegos.

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